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Aspectos médicos de la Esclerosis Múltiple

Nuestro estudio empieza con una presentación general. Me fui dando cuenta que los conocimientos efectivos de los pacientes afectados por esta enfermedad eran más bien incompletos, aunque hoy Internet este lleno de páginas dedicadas al tema.

Nuestro estudio empieza con una presentación general. Me fui dando cuenta que los conocimientos efectivos de los pacientes afectados por esta enfermedad eran más bien incompletos, aunque hoy Internet este lleno de páginas dedicadas al tema. En psicosomática, el conocer a fondo la fisiopatología de una enfermedad así como sus influencias sobre la vida cotidiana y sobre la mente constituye un primer paso indispensable para ir hacia el camino de la mejoría e incluso de la curación de la enfermedad.

A título meramente informativo, esta enfermedad fue inscrita en los Anales de la Neurología hacia mitad del siglo XVIII –fue diagnosticada por Charcot y Babinski le dedico todo un tratado. Por este motivo, la mayoría de mi presentación, sobre todo la parte clínica, está directamente inspirada de su literatura. Los signos neurológicos, desde luego, no han evolucionado mucho desde entonces.

La Esclerosis Múltiple es una enfermedad del sistema nervioso central en general y del sistema motor en particular, cuyas lesiones están en estrecha relación con un fenómeno de desmielinizacion que afecta la sustancia blanca.

Anatómicamente, disponemos de un sistema nervioso central y de un sistema nervioso periférico.

Esquemáticamente, el sistema nervioso central está formado por el cerebro y la medula espinal; el sistema nervioso periférico está constituido por todos los nervios. Los nervios arrancan a nivel central y recorren todo el cuerpo para recoger, primero, la información del exterior –nervios sensitivos aferentes– y luego, transmitir las órdenes para ejecutar un gesto puntual –nervios motores eferentes.

Fisiológicamente, el sistema nervioso se divide en dos sistemas distintos.

El primero es el sistema nervioso de la vida de relación, llamado sistema nervioso voluntario o sistema nervioso consciente, relacionado con los músculos rojos. Está estrechamente ligado a las acciones voluntarias que podemos controlar con nuestra consciencia: levantarnos, caminar, saludar o coger un libro y leerlo, por ejemplo. La orden siempre es central y la ejecución de la orden siempre periférica. A nivel anatómico, este sistema nervioso se diferencia del segundo sistema porque es mucho más fácil de localizar en el organismo.

El segundo es el sistema nervioso autónomo, llamado sistema nervioso involuntario, neurovegetativo o sistema vago. Los pioneros de la anatomía lo denominaron vago porque, desde un punto de vista puramente descriptivo, su repartición en el organismo parecía bastante imprecisa, por no decir indeterminada. También se le llama sistema autónomo, involuntario o inconsciente porque funciona por sí solo, sin ningún control por parte de la voluntad consciente. Por ejemplo, dirige todos los procesos digestivos, desde la salivación hasta la evacuación final. Asimismo, interviene mucho en la gestión de nuestras emociones. A modo de ejemplo, recuerdas si has podido contener las lágrimas al ver la película o el rubor de tu rostro al recibir un regalo por parte de otra persona.

El estudio de los signos clínicos de la EM muestra una clara afectación del sistema de la vida de relación.

Histológicamente, -la histología estudia las células y los tejidos del organismo- la EM se caracteriza por una afectación precisa del tejido nervioso en general y, más específicamente, de la vaina de mielina de los nervios. La imagen típica para ilustrar este hecho es la de la vaina de protección plástica que envuelve el cable eléctrico. Por un lado, protege el cable de cobre y, por el otro, facilita la rápida transmisión del flujo eléctrico.

En una EM, la vaina esta esclerosada o destruida en algunas zonas. En este caso, se habla de un proceso de desmielinizacion. En función del grado y de la localización de esta desmielinizacion, se reduce o incluso se interrumpe la velocidad del flujo nervioso. La vaina de mielina tiene también una función nutridora.

Así pues, históricamente, el EM posee una primera definición que iremos completando gracias a los avances de las investigaciones médicas sucesivas.  



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