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EL INCONSCIENTE HUMANO FUNCIONA CON SÍMBOLOS Y METÁFORAS.

Memoria Emocional te  presenta el día de  hoy un articulo realizado por “Alejandro Jodorowsky”

El inconsciente humano funciona con símbolos y metáforas. 

“Tengo 27 años y a los 12 enfermé de asma y pólipos nasales (a los 11 tuve mi primera menstruación), por lo que nunca he podido respirar bien y siempre estoy asfixiada. Y cuando consigo estar bien es debido a unos peligrosos medicamentos (corticoides) que merman la calidad de la salud que me queda. Siento que viví un hecho traumático que no logro recordar. Además, aún sigo siendo virgen, pues temo muchísimo que el pene entre dentro de mí.

Al consultar con fuentes externas el resultado fue el siguiente: Estoy sin energías y siento que tengo el alma enferma. Tan sólo quiero curarme y tener alegría de vivir. Gracias

Alejandro Jodorowsky responde:

Tienes un amargo problema con tu padre. Te voy a explicar por qué te digo algo que a primera vista puede parecer absurdo. El inconsciente humano funciona con símbolos y metáforas.

Desde tiempos remotos el aire y el cielo simbolizan al padre, y el agua y la tierra a la madre. Aunque una persona no sepa esto, su inconsciente, formado por las creencias de innumerables generaciones, emplea estos símbolos para expresarse.

Tú, a los 11 años tuviste tu primera menstruación, hecho supongo inesperado que te dijo que ya no eras una niña sino una mujer fecundable. Eso lo viviste como un hecho traumático. Rechazaste ser mujer (a los 27 años sigues siendo virgen) y te enfermaste de problemas pulmonares, asma, respiración difícil, y de pólipos en la nariz.

Esos pólipos, metafóricamente, impiden que el soplo paterno, ahora que eres mujer, te penetre y te insemine. El órgano sexual masculino que temes que entre dentro de ti, es el de tu padre. Cuando niña podías amarlo sin peligro, pero al ser mujer ese amor se vuelve deseo culpable. También podemos encontrar al representar la eyaculación masculina como lo siguiente: si eres madre, entras en el mundo adulto que rechazas, si así te traumatizaste debe ser, en alguna forma, porque sentiste que tu padre te miraba con deseos o te acarició de manera inquietante…

Y tu madre, espectadora inerte, no te supo preparar para tan fundamental cambio. Si quieres respirar mejor, tienes que enfrentar con valentía tu sufrimiento, observando su raíz. Ya no eres una niña: no eres culpable de ser adulta ni de tener deseos edípicos (todo el mundo los tiene).

Debes aceptar el placer sexual, identificando al aire con tu padre. (Esto es sólo la realización simbólica del deseo reprimido, una metáfora). Tiéndete en la tierra, desnuda, siente la potencia paternal del aire, inspíralo profundamente.

Imagina que expulsas de tu sexo a tu alma enferma, un alma pequeña, de niña. Después imagina que te llenas entera de ese aire, que no sólo llega a tus pulmones sino también a tus ovarios.

Piensa que te insemina y que rápidamente gestas un alma sana, es decir un alma de mujer.

 Acércate A Descodificar Tu Síntoma Y Encuentra El Camino a Tu Felicidad

 Memoria Emocional

Articulo Por Alejandro Jodorowsky