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Enfermedades de los senos: ALIMENTAR.

Dos personajes están directamente implicados: el niño y la madre. Generalmente, se da privilegio, al niño, pero restableceremos una cierta realidad evocando únicamente el lado maternal. 

Alimentar al niño

Existe un lugar común inscrito en nuestro inconsciente colectivo: niño bien alimentado =niño sano. Recuerda las publicidades para niños: siempre se trata de niños rollizos y regordetes. Nunca se ha visto niños raquíticos hacer la publicidad de un alimento o de una marca de pañales. Igualmente, cuando visita a un familiar al hospital, le lleva buenos alimentos, como dulces y frutas, he aquí un ejemplo extremo explicado por una joven. Su padre sufría de un cancer de huesos en Fase Terminal. Su madre le preparaba importantes cantidades de yogurt y compostas para cada una de sus visitas. Para su madre, comer y subir de peso era sinónimo de mejora. Este ejemplo nos muestra también que la función materna de protección, de cuidado y de nutrición, puede ser ejercida sobre una persona que no sea un niño, como en este caso, sobre un adulto enfermo bajo un cuidado materno.

Niño bien alimentado = niño sano, se transforma en una especie de autentica ecuación arcaica inscrita en todos los cerebros, de la cual, la consecuencia se define de la manera siguiente: niño enfermo, en peligro real o imaginario, en dificultad física o mental = niño mal alimentado. 

No quisiera terminar esta parte sin remitirle a la temática de los alimentos reales y de los alimentos afectivos abundantemente desarrollada en mi libro titulado Bulimia y Anorexia.

Alimentar a la madre

La madre tambien necesita ser alimentada, pero la comida no esta siempre representada por calorias reales. ¿No decimos a veces aliemnatrse de amor?

Si, una madre necesita este tipo de alimento afectivo, por que la sensación  de ser amada, de ser reconocida como buena madre, como buena esposa  o como mujer responsable, entre otros. A veces desea alimentar su propio niño interior malherido y para lograrlo, adoptara la misma actitud que una madre cuyo hijo esta realmente en peligro.

En cualquier caso, cuando esta inquietud sobrepasa los limites psíquicos de tolerancia, los procesos de conversion orgánica se activan llegando a transformarse en signos clínicos a la altura del seno, los cuales afectan sobre todo  a la glándula mamaria, responsable de la producción de la leche.



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