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HOMBRO/FUNCIÓN PARENTAL

Primero, es interesante definir las grandes líneas de la función parental.

De hecho, esta función está ampliamente detallada en el libro 2 dedicado a las patologías mamarias y los grandes rasgos se pueden establecer a partir de la siguiente pregunta: ¿Cuál es el papel arcaico de una madre y de un padre en el ámbito general de la supervivencia de la especie?

La respuesta es sencilla y todo el mundo la puede entender fácilmente. El papel fundamental de los padres, sean cuales sean, es llevar a sus hijos a la edad adulta de la forma más armoniosa posible, para que estos puedan vivir su vida en la Tierra y procrear para asegurar la perennidad de la especie. Mientras nuestros amigos los animales siguen inexorablemente sus instintos como progenitores (función parental) según un esquema bastante preciso y sobre todo por poco tiempo, en los humanos, por el contrario, este periodo se contabiliza en decenios ya que la maduración de un pequeño ser humano es más compleja.

Po consiguiente, vamos a distinguir la función materna de la función paterna. La única dificultad reside en la siguiente pregunta: ¿quién de los dos padres ejerce la función materna y quien la función paterna? De hecho, en la mayoría de los casos la respuesta es evidente: la madre ejerce la función materna el padre ejerce la función paterna. Sin embargo, existen células familiares donde este rol está invertido y por lo tanto es fundamental evidenciar este hecho lo antes posible para dilucidar más rápidamente los misterios de la problemática gestionada biológicamente por el hombro.

A tal efecto, veamos cuales son las grandes líneas de esta función que, al principio, se manifiesta paulatinamente y nada más concebirse un hijo.

 



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