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La Biodescodificación del dolor crónico

La Biodescodificación del dolor crónico

El dolor crónico se define como el dolor físico prolongado. Dura más tiempo que lo que dura el proceso de curación natural. Este dolor puede deberse a lesiones, inflamación, o neuralgias y neuropatías (trastornos de los nervios), pero algunas personas sufren en ausencia de cualquiera de estas condiciones.

Existen estudios que han demostrado que el dolor crónico podría no solamente ser causado por una lesión física, sino también por el estrés y los problemas emocionales.

En particular, las personas que han sufrido traumas y sufren de trastorno de estrés postraumático son a menudo el grupo de mayor riesgo para desarrollar dolor crónico.

El dolor crónico puede debilitar la capacidad para moverse con facilidad, puede impedir tu funcionamiento normal y la búsqueda de alivio puede llevar a la adicción de medicación para el dolor, lo cual agrava el problema. Suele ir acompañado de sentimientos de desesperanza, depresión y ansiedad. Con Flores de Bach, podríamos trabajar esta situación.

Hay ciertas partes del cuerpo que a veces nos duelen y que pueden estar reflejando malestares emocionales específicos. Tu físico, tu mente y tu espíritu están conectados, viven en un mismo cuerpo, por eso es bueno saber identificar qué nos sucede y por qué.

CABEZA

El estrés viene en muchas formas como puede ser la ansiedad, el estrés emocional o el estrés relacionado a la fatiga física. Estas emociones se empaquetan y se acumulan provocando dolores de cabeza.

Para muchas personas que sufren de migraña, un ataque puede ocurrir cuando la tensión ha terminado. Esto se conoce como un dolor de cabeza “en bajada”. Éste, pueden tener un retraso en la aparición, que se producen un día o más después de que el estrés haya pasado en tu vida. Es la fase curativa. Se trata de un conflicto de controlar y buscar siempre una solución a todo. No tomar decisiones. Su resentir sería, debo hallar una solución con mis pensamientos.

Por eso, es importante aprender a relajarse y a meditar identificando los factores desencadenantes emocionales que son el elemento de la causa de tus dolores de cabeza.

CUELLO

El dolor en el cuello es común en personas con mala postura o que pasan demasiado tiempo sentados. Pero además, este dolor está relacionado a emociones angustiantes. Tal vez, si haces registro de ti mismo, te encuentres suspirando mucho, como si sintieses una culpa o tristeza que quieres sacarte del sistema.

El dolor en el cuello está relacionado con sentimientos de culpa o de llevar adelante mandatos que no son propios. Puede significar que estás teniendo problemas para perdonarte a ti mismo o que te estás juzgando con demasiada dureza.

Es importante saber identificar estos sentimientos e intentar salir de ese estado, ya sea pidiendo perdón a otros o a ti mismo, y por supuesto aceptándote. Una buena respiración es clave, ya que cuando nos invaden emociones fuertes tendemos a poner mucha tensión en la parte superior del cuerpo. Respirar pausada y tranquilamente ayuda a bajar el diafragma y a quitar tanta presión de las vértebras superiores.

Existe un bloqueo emocional y como el cuello es una de las partes flexibles del cuerpo, todo problema en él denota inflexibilidad en la persona que lo padece. Esta persona no quiere hacer frente a una situación porque no la puede controlar como quisiera. Tiene miedo de ver o de escuchar lo que pasa a su espalda, del mismo modo en que la rigidez en su cuello le impide girar la cabeza hacia atrás. Hace como que la situación no le molesta, pero en realidad siente muchas emociones.

HOMBROS

Nuestros hombros son donde llevamos nuestras cargas. Hablamos de asumir un problema y esto es lo que sucede cuando los hombros se vuelven tensos y nos causan dolor. Sin embargo, nuestra perspectiva puede cambiar. ¿Cuánto es lo que realmente necesito llevar? ¿Estoy asumiendo demasiada responsabilidad?

A veces nos cuesta más dejar de lado todo lo que no es nuestro y estar libre de la carga.

Un buen consejo es alejarse de las personas que nos hacen cargo de sus problemas y entender que hay ciertas cosas que no están destinadas a que las resuelva uno, sino el otro.

Si la parte superior de la espalda es curvo o incluso jorobado, no estamos recibiendo apoyo emocional y se refleja en esta zona. Esto puede haberse convertido en un hábito arraigado, pero es posible cambiar.

También hemos de tener en cuenta la lateralidad. Si afecta al lado derecho el conflicto es de desvalorización de uno mismo respecto a la pareja (el 80% de las veces).

Conflicto de identidad (no sexual) marido/mujer o trabajador: Mis relaciones afectivas. (Pareja simbólica).

El resentir sería de Soy un mal esposo”. “No soy un trabajador reconocido”. “No soy un buen estudiante” (cabeza del húmero). “No he protegido lo suficiente a mi pareja” (si afecta a la cápsula).

Si afecta al lado izquierdo el conflicto sería de Desvalorización de uno mismo en referencia a su imagen como padre o tutor. Desvalorización en relación a “madre/hijo”, ahijado, persona mimada.

Conflicto de identidad en un marco particular, vinculado a aquello que mimamos. El resentir sería el de soy un mal padre/madre, hijo/a”. “No he protegido suficientemente a mis hijos/padres” (si afecta a la cápsula). “No he podido mantener bajo mi ala a alguien muy cercano (si afecta a la cabeza del húmero).

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Memoria Emocional

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