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Nuestros desconocidos cuatro cerebros: “una verdad jamás imaginada” (parte 2)

Histofisiológicamente hablando, es decir, microanatómica y funcionalmente hablando, tanto animales mamíferos como humanos, poseemos no uno, ni dos, ni tres cerebros. Asombrosamente poseemos cuatro. Sí, cuatro cerebros a todo dar.

Neuroencéfalo

El Neuroencéfalo humano está conformado por aproximadamente 100 mil millones de neuronas, mil veces más que el Cerebro Intestinal. Aun así, no domina en número al Neurobiótico que son 10 microbios (con capacidad neuronal) por cada célula que nos constituyen.

El científico que mejor ha acertado en los estudios sobre este cerebro es el médico alemán Dr. Ryke Geerd Hamer, quien señaló con mucha precisión, válido tanto para animales como humanos, de dónde inervan topográficamente del cerebro encefálico cada tejido que componen nuestro cuerpo. Más sorprendente aun, logró identificar y enunciar las 5 Leyes Biológicas que rigen nuestra naturaleza orgánica, y la de los animales y plantas; y por medio de ellas pudo identificar el origen de las enfermedades para cada tejido orgánico con gran maestría, a tal punto, que se cumple en todo momento queramos o no. Ley es Ley. Y las Leyes Naturales, aunque no nos parezcan ni nos convengan en algunos momentos de nuestras vidas, son indetenibles e irrefutables, a menos que seamos unos dioses.

El Dr. Hamer es el médico que mejor conoce a este cerebro en todo el planeta tierra, sin temor a equivocarnos, con más de 30 años de estudio exclusivo ininterrumpido. Este cerebro tiene la dirección biológica de revelar a la conciencia humana todo ese proceso al que suelen denominar SALUD-ENFERMEDAD. La Tomografía Cerebral Simple (sin medio de contraste) así lo valida científicamente tanto para humanos como para animales. Pero, ¿es este cerebro el órgano centro control absoluto o más importante de todos los cerebros restante? Preguntas como estas pueden ser respondidas cuando conozcan más adelante al cuarto cerebro que nos compone: EL NEUROCARDIO. Por ahora, culminemos con el Neuroencéfalo.

Características Psicobiológicas Predominantes del Neuroencéfalo:

Tipo de Amor: Aquí predomina el llamado amor “PHILIA”, que es el amor más allá de la familia. Es de donde nace la verdadera amistad sin fronteras. Incluye a las personas que no conoces pero que quieres ayudar y proteger. Es el amor de la ayuda humanitaria y medioambiental (ecológica). Es un “amor al prójimo” pero no como así mismo. En las parejas, predomina el amor con respeto y responsabilidad. Se siente amor para siempre. Se está enamorado de por vida de una sola persona. El tipo de “oxitocina” que despierta este amor por los demás y el medio ambiente es generado por nuestra “glándula pituitaria” en el encéfalo directo a nuestro torrente sanguíneo. La calidad de esta oxitocina es mejor que la intestinal y la microbiótica. Esta hormona tiene información y energía mejor elaborada porque viene del alma.

Nivel de Conciencia: De los cuatro tipos de “conciencia” que existen, aquí domina el “CONCIENTE”. Es aquella conciencia que nos hace más humanos, más ecológicos, más filántropos (que gustan por ayudar a los que no tienen ni pueden).

Estado de Acción Mental: la persona actúa por “RACIOCINIO”, es típico de una mente “RAZONABLE”. Es más lógica y reflexiva. Tiende a cuestionar toda información venga de quien venga. La creatividad y la imaginación fluyen en ella. Son más comprensibles y sensibles a las buenas acciones.

Plano Espiritual: La persona se encuentra en el plano del “ALMA”. Ésta no vive sólo para nacer, crecer, reproducirse y morir. La persona consigue sentido a su vida terrenal hacia un sentido espiritual acercándose más al corazón de la gente. Pero no deja de creer que todo se vive y se paga en este mundo, y que fuera de éste no hay otro. Sigue sin desprenderse del materialismo porque depende mucho de ello para ser como quiere llegar a ser, para ayudar, para proteger, para hacer feliz a alguien. Nuestra alma es lo que nos asemeja a comportarnos como seres humanos. Nuestra alma nos imposibilita pensar como dioses, literalmente hablando, y mucho menos poder reconocer que hay un espíritu que por ser una gota en imagen y semejanza de DIOS ya nos hace pequeños dioses por encima de unos simples e insignificantes humanos.

Cuerpo Dominante: El cuerpo dominante aquí es el “PSÍQUICO”, mejor conocido como “CUERPO PSÍQUICO” o “CUERPO BIOPSÍQUICO” porque tiene vida.  Biofísica o cuánticamente hablando, se trata de un cuerpo en “imagen y semejanza” a nuestro cuerpo biológico, con la salvedad de que está elaborado “subatómicamente” con materia más sublime, de energía menos condensada, que no puede ser apreciada por nuestros cinco sentidos. Funciona como un recipiente de todo aquello que, aunque científicamente no puede observarse ni medirse, desde el menos reconocido hasta el más brillante de los científicos sabemos que hay cosas como el alma y el espíritu que de alguna manera todos poseemos. Es como querer decir que el amor no existe sólo porque no puede observarse ni medirse según las actuales metodologías científicas. Sin embargo, nadie puede negar que ha sentido amor en algún momento de vida. En tal sentido, son los hacedores de los criterios de la ciencia convencional quienes deben amoldarse a observar lo inobservable y a medir lo inmedible, según ellos. Es imperante tener una Ciencia con Alma y Espíritu para poder entender mejor cualquier fenómeno de la naturaleza por insignificante que sea.

Neurocardio

También conocido como “Cerebro Cardíaco” es, de entre todos los cerebros, el más pequeño, pero a la vez el más inteligente y prometedor de todos ellos. Está compuesto de aproximadamente 40 mil neuronas y están contenidas en el órgano del corazón. De aquí a su nombre: Neurocardio. Tiene autonomía propia independientemente de que inerve -al igual que el Cerebro Intestinal- del Neuroencéfalo. Esto es lo que se dice del corazón, y de todos los demás órganos, con respecto al Cerebro Encefálico: “que el corazón inerva del cerebro según sostiene la embriología actual. Pero, ¿hasta dónde es verdad todo esto?

El Institute of HeartMatch de California, comprobó con numerosos ensayos que neuroeléctricamente el Cerebro Encefálico recibe más información del corazón de la que éste le manda a él. EL corazón nunca para de mandarle información al Neuroencéfalo. También observaron que ante un estímulo psicoemocionalmente bueno o malo, el corazón bioeléctricamente reaccionaba primero queel Cerebro Encefálico por fracciones de segundo de diferencia, llegándose a la conclusión de que el órgano o cerebro que capta como “Antena WIFI” los estímulos internos y externos de índole psicoemocional y más allá en nuestras vidas es el corazón gracias a sus neuronas especializadas y al campo electromagnético que éste posee.  Y más asombroso aun, la investigación arrojó que fracciones de segundo antes de que una persona percibiera por los órganos de la visión imágenes “agradables y/o desagradables” de forma aleatoria ante un ordenador (computador), el Neuroencéfalo respondía positiva o negativamente, en término bioelétrico, al momento mismo de que la imagen se reflejara en pantalla. Sin embargo, el Neurocardio misteriosamente respondía en término bioelétrico “agradable o desagradable” fracciones de segundo antes de que la imagen apareciera en pantalla, llegándose a la deducción de que el Neurocardio posee la capacidad de anticiparse a cualquier estímulo antes de ser percibido por el sentido de la visión, aunque otros hechos afirman que este fenómeno ocurre no sólo con la visión, sino también con los otros sentidos restantes: olfato, gusto, tacto y audición. El Neurocardio intuye con certeza. Predice con maestría, entrando en una dimensión donde el tiempo y el espacio cuánticamente no existen. De allí al fenómeno de anticiparse a los hechos antes que se manifiesten. A esto se refería Albert Einstein cuando afirmó que “el tiempo en general no es lo que parece. No se mueve sólo en una dirección, y el futuro existe simultáneamente con el pasado”. Se nota que este científico usaba una conciencia un poco más elevada de la vida que lo llevó a tener renombre. Todo esto se puede explicar desde la famosa Física Cuántica que éste dominaba lo suficiente para entonces.

Por lo tanto, es lógico concluir que el “Shock Vivencia “ que se produce a nivel psíquico, mejor conocido como DHS (Síndrome de Dirk Hamer) que da origen realmente a lo que conocemos como enfermedad no es captado primero por el Cerebro Encefálico como se piensa a través de nuestros cinco sentidos comunes y corrientes. El evento o shock psíquico o biopsíquico que enciende al DHS es primero captado por el sentido de la intuición fracciones de segundo antes que el Neuroencéfalo lo pueda captar por medio de sus cinco sentidos, ya que éstos son los receptores únicos con los que el Cerebro Encefálico percibe el mundo que nos rodea. Es decir, el Neurocardio no precisa de los sentidos del olfato, el gusto, la visión, el tacto y la audición para captar necesariamente el evento que originará el DHS; en cambio, el Neuroencéfalo, sí. Esto significa que en la secuencia Psiquis-Cerebro-Órgano, dispuesto por el Dr. Hamer para explicar secuencialmente cómo enfermamos, no es que esté mal estructurada, porque de igual forma sigue esa misma correlación. Lo que se debe considerar es que hay cuatro cerebros, y el Neurocardio es, científicamente demostrable, el primero en captar y transmitir al resto de los cerebros el evento que origina el DHS. Vale decir entonces que la correlación adecuada para el proceso conocido como enfermedad es Psiquis-Cerebro(s)-Órgano. En otras palabras, primero el Neurocardio capta el evento, luego de forma casi imperceptible se lo transmite al Neuroencéfalo; éste se lo pasa al Neuroentérico y finalmente el último por capturarlo es el Neurobiótico. Cada cerebro en su nivel colaborará en este proceso llamado SALUD-ENFERMEDAD, aunque uno de ellos dominará sobre los demás, y este dominio dependerá del nivel de conciencia predominante de la persona que ha vivido el DHS para entonces. Y es desde el corazón de donde es posible resolver el conflicto que originó el DHS y desde donde nacen los mejores procesos curativos.

Dada la importancia de que el corazón tenga neuronas, ha nacido una nueva especialidad médica derivada de la cardiología. Se trata de la Neurocardiología. Numerosos estudios, entre ellos los aportados por los investigadores del Institute of HeartMath han realizado experimentos que demuestran que la función del corazón no se limita sólo a bombear sangre como se cree (Ciencia del Corazón – Explorando el papel del corazón en el Rendimiento Humano – Science of The Heart – Exploring the Role of the Heart in Human Performance).Los estudios sugieren que el corazón es el órgano maestro del cuerpo por las razones antes descritas, y por algunas que a continuación se mencionan:

El corazón es el primer órgano que funciona durante la etapa embrionaria casi siempre a partir del día 25 del embrión. Se forma y funciona primero que el Cerebro Encefálico. Esto se debe a que el corazón es indiscutiblemente el cerebro rector y vital de todos los demás cerebros y restos de órganos y células que nos componen. Por eso algunos investigadores sostienen que durante el desarrollo embrionario el Cerebro Encefálico inerva del corazón y no lo contrario. Es imposible concebir la idea de que el Cerebro Encefálico, que se empieza a formar días después de que el corazón ya existe y late, sea el protagonista de la embriología y se gane el puesto de señalarle de que de él inerva el corazón, cuando en realidad el corazón es el primero en hacer acto de aparición; y he aquí, el Neuroencéfalo nace e inerva de él, aunque cueste aceptarlo. Sólo es cuestión de hacer un repaso a la embriología en su primer mes y sacar sus propias conclusiones. “Honor a quien honor merece”, reza el refrán.

Además, tal como se estructura el Cerebro Encefálico, el corazón tiene también los cuatro tejidos embrionarios que componen al cuerpo humano: endodérmico (atrios/músculo liso), mesodérmico cerebeloso (pericardio), mesodermo cerebral (miocardio/músculo estriado) y ectodérmico (arterias y venas coronarias), por mencionar algunas de sus partes.

El sistema nervioso del corazón contiene aproximadamente 40.000 neuronas sensoriales o neuritas. Una de sus funciones es la de supervisar las hormonas del corazón, neuroquímicos, frecuencia cardíaca, información sobre la presión, entre otras. Algunos investigadores sostienen que las células que componen el corazón, no son células comunes y corrientes, puesto se cree son capaces desde su citoplasma producir cualquier tipo de hormona o alguna en particular que reemplazaría la función de las demás existentes usadas por el cuerpo para un fin específico, como por ejemplo el Factor Natriurético Atrial(FNA), descubierta por el argentino Dr. Adolf de Bold en 1981, que puede regular la tensión arterial tal como lo haría el Sistema Hormonal Renina-Angiotensina-Aldosterona producida por los riñones, lo que significa que el corazón es además un “órgano endocrino”. Es más, se ha determinado que esta cardiohormona controla a las otras tres producidas por el riñón cuando éste la segrega. Conocer esto implica que la insuficiencia renal puede ser revertida si se estimula esta potente cardiohormona como en efecto algunos científicos lo han logrado en laboratorio con animales; y otros, con personas a través del uso de drogas o plantas que la estimulan. A esto los pacientes suelen llamarle “milagro”; y los médicos, “remisión espontánea de la enfermedad”. Con todo el respeto, amigo lector, también se le conoce como ignorancia. Aunque nunca es tarde desaprender para reaprender.

Por mencionar algunas células especializadas del corazón, las células adrenérgicas de éste, pueden producir neurotransmisores tales comola noradrenalina, adrenalina y la dopamina. En este caso, también se les conoce como cardioneurotransmisores.

El corazón humano es el órgano que genera el campo electromagnético más fuerte que cualquier órgano del cuerpo humano. De hecho, el campo electromagnético del corazón se puede medir hasta 2 y 4 metros de distancia de su cuerpo. Además, este campo de energía cambia en relación con sus emociones.

 Existe un campo electromagnético para cada órgano y cada célula de nuestro cuerpo. Puesto que el corazón genera el campo electromagnético más fuerte, la información almacenada en su campo electromagnético afecta e influye sobre cada órgano y célula. Se llegó a determinar que el campo eléctrico que genera el corazón es casi 60 veces más grande que el que genera el Cerebro Encefálico. Además, medido a través de dispositivos muy sensibles, el campo magnético producido por el corazón es 5 mil veces más grande en fuerza que el campo generado por el Cerebro Encefálico (dentro del cráneo) y puede ser detectado de 2 a 4 metros de distancia del cuerpo y en todas direcciones. Su forma se asemeja a la forma de dona o mejor conocido en la física como un toroide (tubo toro).

El Neurocardio y el Neuroencéfalo siempre se están comunicando a través del sistema del nervio vago y el campo electromagnético del cuerpo. Es a través de este proceso de comunicación dinámica que la conciencia del corazón puede cambiar la forma en que el Cerebro Encefálico procesa la información, y puede afectar la forma en que fluye la energía vital del cuerpo.

Se ha encontrado que los latidos del corazón son afectados por los estados y emociones internas, incluyendo el trastorno en el ritmo cardíaco cuando estamos experimentando distrés o emoción negativa. Por el contrario, cuando nos sentimos positivos, los ritmos cardíacos son más cohesionados y golpean con más regularidad y de manera constante.

Características Psicobiológicas Predominantes del Neurocardio:

Tipo de Amor: Aquí nace el llamado amor “ÁGAPE”, que es el amor totalmente incondicional y reflexivo. Es el “amor al prójimo” tanto como así mismo. Vale igual amar a la pareja como amar a otra persona que ni siquiera es su familia y de la que no estás enamorada. Se siente amor para siempre hacia la persona así ésta le haga el peor de los daños, inclusive llevarlo a la muerte misma. Es conocido como el “Amor de Dios”. El tipo de “oxitocina” que despierta este amor incondicional es generado por células especializadas del corazón que luego será vertido al torrente sanguíneo. Esta hormona también se activa con el perdón de corazón. Esta oxitocina cardíaca tiene capacidades curativas que escapan de la lógica, tiempo y espacio de cualquier médico. Y es una de las responsables de las milagrosas o inexplicables remisiones espontáneas de las enfermedades (enfermedades que se curan de la nada).

Nivel de Conciencia: De los cuatro tipos de “conciencia” que existen, aquí domina el “SUPRACONCIENTE”. Es aquella conciencia que nos asemeja a Dios, es decir, al pensamiento divino. Todo lo ve claro. Es muy sabio. Se anticipa con maestría a cualquier acontecimiento. Desde la SUPRACONCIENCIA nadie se enferma, pues la persona todo lo espera, nada le traumatiza, nada lo engancha. Con nada se identifica.

Estado de Acción Mental: la persona actúa por “INTUICIÓN”, típico de una mente “INTUITIVA”. Cree para ver, pero no ve para creer. Son esas personas que tienen la capacidad de anticiparse a las cosas que van a suceder.

Plano Espiritual: La persona se encuentra en el plano del “ESPÍRITU”. La persona consigue sentido a su vida únicamente en el plano espiritual. Lo terrenal no le importa en lo absoluto. Sabe que no somos un espíritu animado por la carne, sino que somos un espíritu encerrado en la carne que anima y da vida a nuestras vidas. Vive sin estrés, ni distrés. Más bien llega al EUTRÉS, que es el estrés del equilibrio y la armonía. Se enfrenta a lo peor del mundo (por ejemplo, a la muerte) sin que éste le robe su paz interior en lo más mínimo.

Cuerpo Dominante: El cuerpo dominante aquí es el “ESPIRITUAL” o “CUERPO ESPIRITUAL”. Biofísica o cuánticamente hablando, se trata de un cuerpo en “imagen y semejanza” a eso que literalmente llamamos DIOS, y está hecho de “nada de lo que exista en estos multiuniversos” que ojo humano haya podido ver o imaginar. Es energía por encima de la energía conocida. Es andrógina (sin sexo, Padre-Madre e Hijo-Hija a la vez), es la respiración de la vida, es fuente del sonido, es acción sin palabras y es energía creadora. A este tipo de energía muchos estudiosos intuyen y concluyen que se llama AMOR, específicamente el ÁGAPE -por cierto, desconocido para la gran mayoría porque difícilmente llegan a amar incondicionalmente y porque también les cuesta desprenderse de lo material. No puede ser apreciada por nuestros cinco sentidos. Por ello carece de base científica. Sólo se vive y se siente. Se experimenta dentro de uno mismo. Esa es la comprobación científica – ¿lo comprende? -. Y es el responsable de los inexplicables milagros médicos que todos escuchan de alguien lejano o cercano, o que hemos experimentado en carne propia. Y jamás entenderemos cómo pasa porque aún desconocemos el poder curativo de nuestro cuarto cerebro, el más importante de todos. Se encuentra alojado en nuestro corazón, usurpado por los EGOS, confundida por nosotros con el ALMA, contenida en el Cuerpo Biopsíquico y encerrada en la Cuerpo Biológico (la carne). Recipientes tras recipientes. Salir de todos estos contenedores, que funcionan como cárceles del espíritu, es a donde concluyen la gente de elevada conciencia y espiritualidad se debe llegar. Y esto se logra cuando en el ser humano predomine el Neurocardio o Conciencia Suprema. Aquí la ciencia carnal de nada vale. Mucho menos la aceptará. Mucho menos la alcanzará.

Un verdadero científico es aquel que observa a la naturaleza tal cual como es y no como quiera que sea. Es aquel que pisando fondo termina por comprender y aceptar que cuando de estudio de fenómenos de la naturaleza se trata, estará seguro que nada en esta vida se da al azar, que todo está regido por LEYES NATURALES, y que absolutamente todo está bajo su irrefutable dominio y control. Es aquel que reconoce que conforme existe un ser vivo como nosotros con cuatros cerebros, cada uno con inteligencia autónoma y conjugada, debe dar por seguro que hay al menos un quinto cerebro fuera de nosotros que rige todo lo que existe dentro, entre y fuera de cada uno: una Inteligencia Superior, a la que solemos llamar NATURALEZA.

Fuente: http://bit.ly/2kk6z3y

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