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Testimonios de Neurología por el Dr. Salomon Sellam.

Testimonio: La Señora Lacabeza.

En enero de 2002 acude a mi consulta este paciente. Buenos días doctor, he venido siguiendo los consejos de una amiga. Me dijo que usted podría hacer algo para curarme esta migraña que voy arrastrando desde los 16 años de edad. Ahora ya voy por los cincuenta, ¡así que me tiene mas que harta!

Por supuesto, la única que podrá hacer algo para curarse sera ella misma. Tenemos la oportunidad ahora de abandonar la creencia que el terapeuta es el rey de la enfermedad y el único que podrá erradicarla. Este pensamiento, muy arraigado en el inconsciente colectivo, es sabiamente alimentado por los medios de comunicación y el sistema medico gracias a los numerosos avances de la ciencia. Reconozco esos progresos y soy el primero en respetarlos porque son de gran ayuda. Pero lo digo y lo repito, no somos ni mecánicos ni fontaneros. Algunas averías orgánicas o psicológicas humanas no pueden repararse con piezas de recambio estándares. En este caso, ni una llave del 13 ni una junta torica de 20,2 mm me servirán para curar una migraña presente en las tuberías cerebrales de la señora Lacabeza desde hace 34 años. En cambio, una toma de conciencia liberadora si que conseguirá reemplazar  cualquier limpiador para el hogar potente.

Para volver al caso de la señora: migraña de cuadro clásico y ataques periódicos, acompañados de nauseas y vómitos. Mejoran en la oscuridad y el silencio absoluto. Por eso, vive ahora en el campo lejos de cualquier estimulo sensorial. Su vida amorosa seria fuente de inspiración para una novela: dos divorcios y aventurillas por ahí. Hoy, mantiene una relación intermitente -¡migraña obliga!- con un señor muy comprensivo.


Testimonio: La señora Lacostura

Este caso se perece mucho al anterior ya que se centra principalmente en la desvalorisacion mental e intelectual, la cual pudo evidenciarse fácilmente.

Lo que usted me cuenta, ¡es la historia de mi vida! Desde que nací, sin lugar a dudas. Mis padres, y especialmente mi padre, deseaban tener un chico. Así que al nacer, ya no acerté ni una…y la cosa fue a mas con los años. Para mi el colegio, el instituto y la formación de peluquería me remiten siempre a esa desvalorización intelectual. Ademas, mi padre nunca aprobó mi trayectoria. Le hubiera gustado tener mas diplomas para enmarcar y, a ser posible, prestigiosos. Luego me case con un hombre de la misma calaña. El también me desvalorizaba sin darse cuenta…pero yo, ‘ya tenia el callo hecho’ en cuanto a incompetencia, ilegitimidad y todo tipo de desvalorizaciones. La migraña apareció después de mi primer parto por que mi incompetencia se hacia patente a los ojos de mi marido y de mi madre. Hay que decir que me preocupaba por tonterías y siempre estaba pidiendo ayuda. Ellos no habían entendido que un bebe llega a este mundo ¡sin librito de instrucciones!

Lo que solia hacer entonces era aislarme unos días en la oscuridad, en una habitación apartada de la casa. En realidad, era mi único momento de paz en medio de tanta desvalorización. Después, deje de trabajar en la peluquería ya que me era difícil cuidar de tres hijos muy seguidos. Y luego, poco a poco, me fui dando cuenta de una cosa: mis crisis de migraña bajaban de intensidad si me ponía a coser. Es mi segunda pasión. Confeccionaba la ropa de mis niños y la gente que me conocía no tardo en pedirme que le hiciera un corpiño para su niña, un pantalón corto para su sobrino, un vestido de ceremonia para una boda…Como quien no quiere la cosa, empece a coser para pasármelo bien y al final no paraba de atender encargos. La ropa que diseñaba también la regalaba a mis hermanos, hermanas, cuñadas, cuñados y sus hijos. De hecho, solo ahora entiendo por que la costura me ayudaba a reducir los ataques de migraña. Era la única actividad por la que me sentía por fin reconocida. Creo que mi curación definitiva tuvo lugar cuando le regale a mi padre una camiseta de lino. Me felicito por ella y la llevaba a menudo los días de fiesta o de reunión familiar. Incluso me pidió que le hiciera otra, también de lino.

Podemos observar como la curación, a veces, se produce por si sola, cuando el origen conflictivo se ha resuelto, a través del fenómeno de compensación. Por un lado, la persona sufre de desvalorización, y por el otro, aumenta su capital de valorización a través de la costura. En lenguaje técnico, se le llama solución practica. Imaginemos ahora que no hubiese encontrado estragos. La solución psicosomática tiende a avanzar un poco mas en el camino de la aceptación, una vez evidenciados todos los detalles del problema básico.


Testimonio: La migraña del Sr. Calabria.

Estamos a principios del siglo XX, en el sur de Italia mas exactamente. En aquella época, una terrible hambruna hacia estragos y muchas familias se vieron obligadas a exiliarse con el fin de encontrar una tierra mas clemente para su supervivencia real. Así, algunos cruzaron el Atlatinco para establecerse en los Estados Unidos y otros llegaron a Francia. Este fue le caso del abuelo del abuelo del señor Clabria, Fabrizio.

Su historia es que fue designado voluntario para ir a trabajar con su tio que llevaba muchos años instalado en la Saboya francesa. Así, una gran parte de su salario serviría de sustento a toda la familia calabresa. El tenia 16 años y no podía desobedecer al patriarca. Viéndose forzado y obligado a enmigrar de Italia a Francia y estando enamorado de su vecina Elena, le prometió casarse con ella a su regreso.

Regresa, triunfante , aunque algo tarde: su prometida, probablemente cansada de esperar, se había casado con el hijo de un terrateniente de la cercana Siciliana. Le invade entonces el sentimiento de haber arruinado su vida amorosa por esa migración forzosa. Vuelve a Francia y ya solo regresa a Italia para las fiestas familiares y, sobre todo, los entierros. Vivió toda su vida en Francia y se convirtió en el patriarca de una familia numerosa, a pesar de la sensación de rabia interior porque su novia no respeto su palabra.

Dos generaciones mas tarde nace un niño, al que llaman Fabrizio, en honor a ese fabuloso abuelo. En lenguaje psicosomático se dice que el es el doble transgeneracional de su abuelo a través del nombre. Al crecer, ese niño Fabrizio desarrollo una migraña persistente y rebelde a cualquier tratamiento. De hecho heredo no solo el nombre ese ese abuelo, su doble transgeneracional sino también toda su memoria, tanto positiva como negativa. Ante una migraña persistente nos fijaremos únicamente en la memoria negativa ya que es la que acarrea conflictos. Por lo tanto.

En la generación del abuelo: preocupación mental obsesiva relacionada con un desorden amoroso. Se genera algo semejante a una energía ligada al drama.

En la generación del nieto: herencia de la memoria del abuelo y por tanto de esa energía aun activa. El nieto la transforma y la convierte en un síntoma. En una migraña, en este caso.

 

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