LOS CÓDIGOS BIOLÓGICOS

LOS CÓDIGOS BIOLÓGICOS

LEE TODO HASTA EL FINAL

¿Y cómo acceder a dicho inconsciente biológico que está en el origen del síntoma?

En lo que a mí respecta, no conozco nada más tangible ni más eficaz que los códigos biológicos.

Cada enfermedad tiene su código biológico y es exactamente eso lo que se presenta en esta obra.

Pero ¿qué es exactamente un código biológico?¿ En qué se apoya?
En la función del órgano. Ahí está la lógica y la simplicidad del modelo
de descodificación biológica. Dicho código nos permite encontrar la experiencia conflictiva que está en el origen del síntoma. Todo está relacionado:

  • 🔸Enfermedad

  • 🔸Emoción conflictiva

  • 🔸Necesidad biológica no satisfecha

  • 🔸Acontecimiento dramático.

En la vida normal, las cosas van por otro camino; vivimos experiencias y cada órgano de muestro cuerpo busca, en todo momento, satisfacer sus propias necesidades biológicas. Y todo eso de manera inconsciente.

Los pulmones buscan atrapar la vida -oxígeno- y expulsar gas carbónico, que es la muerte.

El aparato digestivo quiere conseguir nutrientes y eliminar desechos.

El hígado busca almacenar energía, la vejiga marcar los límites de su territorio, etc.

Y tienen lugar dramas, acontecimientos, inconvenientes, imprevistos, que hacen que las necesidades no puedan satisfacerse.

Aparece entonces el conflicto. Es como si voy por la mañana al trabajo y me encuentro al jefe en la puerta para anunciarme que me despide. Luego vuelvo a mi casa y me encuentro con un papel en la mesa que dice que mi mujer se ha largado.

Espero que lleguen mis hijos para contarles lo que me ha pasado y llegan completamente drogados. Entonces, desesperado, llamo a mi mejor amigo, a medianoche, pero es mi mujer la que descuelga el teléfono, medio dormida. Estos imprevistos hacen que una necesidad biológica interior no pueda satisfacerse, y no estamos hablando de ninguna necesidad psicológica. Y es que la vida es, en principio, biología en esencia y psicología por accidente, es decir, cuando aparece el estrés, un imprevisto o un conflicto.

El cuerpo está ahí para gestionar imprevistos

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¿Qué son las deudas de amor?

¿Qué son las deudas de amor?

¿Qué son las deudas de amor?

Deudas de amor son deudas simbólicas donde hay un desbalance afectivo entre lo que doy, lo que recibo y lo que tengo, esas deudas de amor no son tangibles son intangibles porque estamos hablando de acciones y de emociones.

No se puede medir una deuda amorosa en cantidades, porque los sentimientos y emociones no son medibles, pero si son situaciones que el corazón las reciente

¿Cómo se recienten?

Cuando un hijo no ha sido visto y no solo por un día sino toda la vida, es porque sus padres estuvieron ausentes, o quizás haya un deuda no  reconocida ya  que el hermano fue más apoyado tan solo por ser el primogénito, ese hermano recibe más atención, procuración económica y como ejemplo es el único que estudió y tuvo una carrera, por esa razón el que no lo recibió siente que le quedaron a deber.

Las deudas de amor tienen que ver con todo lo que no se recibió de los padres y del rechazo y sobre todo a no ser visto, por ello estaré en vibración trayendo consciente o inconscientemente esta herida, y estaré propenso(a) a relacionarme con gente que refuerce esta herida atrayéndolas como un imán porque de alguna manera están viviendo lo mismo, provocando que mis deudas de la infancia se van a convertir en mis problemas en la vida adulta.

Llega un momento en el que de manera inconsciente para estabilizarme empiezo a tener una fuga y esa fuga es llenar todo aquello que no recibí por parte de mis padres,  ese amor que me quedaron a deber, porque el trasfondo de una deuda es; estoy desvalido, desnutrido, con un vacío emocional que se traduce en un vacío existencial. (OJO SE TIENE QUE ATENDER)

En automático mi mente me dice: ese vacío existencial lo voy a llenar con cuestiones materiales, compras compulsivas y compensaciones de lo que este relacionado a la experiencia que tuve, atrayendo pobreza en muchos sentidos.

  • Si hubo una falta de suministro de ropa por parte de mis padres, compensaré este evento comprando ropa.
  • Si mis padres no  me dieron la oportunidad de estudiar, lo voy a compensar en la vida adulta estudiando mucho.

Definitivamente un vacío condena a la persona a tener deudas de amor que se pagan o se compensan de manera compulsiva, y mientras no se salde esa deuda, jamás habrá un medida suficiente para llenar ese vacío porque solo son soluciones momentáneas y paliativas.

Con el tiempo todo esto se convertirá en una deuda de dinero, ya que no habrá dinero suficiente para pagar este vacío existencial por la falta de amor.   (Tema importante  para tratar)

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DIEZ COSAS QUE DEBES HACER SIEMPRE

DIEZ COSAS QUE DEBES HACER SIEMPRE

1. Báñate aunque te quieras quedar en la cama, métete a bañar.
2. Ponte perfume (indispensable) y lápiz labial.
3. Usa únicamente rimel en base de agua, para cuando sientas ganas de llorar lo pienses dos veces.
4. Sal de tu casa no importa si no tienes a quien visitar. Agarra al perro y sal. ¿No tienes perro? Agarra un libro y dirígete al parque más cercano.
5. Sonríe, poco a poco lo harás sin darte cuenta y te sentirás mucho mejor.
6. Come, bien y rico. Consiéntete. Un antojo no matará a nadie.
7. Quiérete, suena fácil, ya sé. Mírate en el espejo con respeto y serenidad. Si no tienes nada agradable que decirte permanece en silencio. recuerda que tu voz interior también te habla.. háblate con amor y compasión.
Si no aprendes a respetar tu sobrepeso, estatura, el tamaño de tu busto, tus estrías, tu celulitis, es fácil que alguien pueda herirte en tu intimidad.
8. Recuerda que todo pasará. Nada dura para siempre. Deja salir tus lágrimas, pero no te regodees en tu dolor. no te quedes anclada en el sufrimiento. Ya mañana puedes volver a comenzar y verás cómo, a pesar de las heridas, volverás a sanar.
9. Elimina de tu vida a cada persona que te ha hecho daño o te ha hecho sentir mal. De plano no dependes de ellos y tampoco tu estado de ánimo.
10. Quédate con aquellos que te hagan soñar, que te impulsen a superarte, que vean en tí, la magia que tienes y que te hagan feliz. No dependes de ellos pero sí influyen en tu vida.

¿Es normal el estrés en niños?

¿Es normal el estrés en niños?

El estrés se ha convertido en un fenómeno natural en la vida adulta. Las responsabilidades con relación al trabajo, las exigencias, las preocupaciones y, también, el cuidado de los niños puede provocar que los niveles de estrés aumenten muy por encima de lo normal. Pero, ¿qué sucede con el estrés en niños?

Ellos se han visto afectados en los últimos años por la falta de tiempo que tienen para aburrirse y jugar. Las clases particulares, aprender idiomas, hacer los deberes del colegio, levantarse temprano para ir a la escuela. Al final, los niños terminan muy estresados y con problemas de ansiedad.

Este es el tipo de estrés que entendemos actualmente, pero si profundizamos en el tema de estrés en niños podemos descubrir que desde el nacimiento los niños ya están sometidos al estrés. “El primer llanto se registra como una respuesta al estrés, al propio estrés de llegar a la vida”. Por lo tanto, ¿qué tiene de normal el estrés en niños? Esto es lo que vamos a ver a continuación.

El estrés en niños, una respuesta natural y necesaria

El estrés, desde lo que comenta la AEPED, es una respuesta natural y necesaria. Este aparece para poder llorar y abrir los pulmones para iniciar la respiración una vez el bebé nace. Pero, después el estrés en niños continúa estando muy presente.

Como bien indica la AEPED, “durante las primeras etapas de la vida, el llanto es la expresión emocional más común de la respuesta a factores estresantes indeseados”. Se trata de algo normal, un estrés sano.

Pero, la asociación explica que “el estrés es percibido como sufrimiento y debe mitigarse”. Por eso, los padres suelen cantarles nanas a los niños que lloran, darles un chupete para que dejen el llanto o les acunan… Hay una perspectiva negativa sobre ese estrés primario, natural y necesario que se intenta paliar de alguna manera. ¿Esto es negativo? En realidad, no.

Sin embargo, es cierto que el estrés en niños puede ser algo negativo cuando los padres intentan aliviar cualquier indicio de este aunque sea momentáneo. Según la AEPED, “se ha progresado hacia la creación alrededor del niño de un universo absolutamente protegido y protector que le evite el más mínimo sufrimiento, real o percibido”. Esto no es positivo, pues este tipo de emociones que se tildan de negativas forman parte de la vida y permiten que los niños desarrollen sus capacidades. Esto, claro está, siempre y cuando el estrés sea causado por algo momentáneo, no que se prolongue en el tiempo.

El estrés en niños como sufrimiento

Hablemos de otro tipo de estrés, no del natural que surge necesariamente y que es útil. Tratemos ahora el estrés como padecimiento, ese que no sirve de mucho y que afecta al desarrollo de los niños. En este caso, el estrés es producto de contrariedades o agresiones, de falta de tiempo o de un cúmul de responsabilidades  que todavía no pueden asumir con la edad que tienen.

Imaginemos que un niño hace o dice algo que sus padres le recriminan. Sin embargo, ellos mismo hacen lo que le han recriminado. El niño no entiende lo que está ocurriendo. Debemos tener claro que los niños necesitan ser educados en la coherencia. El “yo puedo hacerlo porque soy mayor, pero tú no” no sirve. Esto solo generará rechazo y un estrés muy fuerte en los niños que puede hacer que se vuelvan muy rebeldes y que no respeten a sus progenitores ni a la autoridad. 

Los límites son necesarios

A pesar de que no es positivo recriminar tanto a los niños, conviene dejar claro que los limites son necesarios siempre y cuando sean coherentes. Por ejemplo, tener límites con respecto a ver la televisión o estar delante del ordenador es importante. Esto contribuirá a su educación, por lo que no es algo que se deba pasar por alto. Dentro de estos límites debe haber espacio para el tiempo libre, algo que en la actualidad parece que escasea.

También puede generarles un estrés que podemos considerar “malo” el rechazo a la actividad espontánea. Decirles constantemente a los niños que “eso no se hace” o “eso no se toca” es un problema. La emoción que van a sentir en un primer momento será frustración y, después, estrés. Por esta razón, es muy importante que los más pequeños tengan tiempo para improvisar, para aburrirse, para crear, para innovar y ser espontáneos.

Las frustraciones habituales de la vida no generan traumas

El miedo de los padres al estrés en niño deriva de que estos puedan generarles traumas. Es por esto por lo que intentan paliarlo y aliviárselo, cuando el propio estrés es natural y necesario. El estrés primario y natural no les va a causar ningún problema. Esto solo ocurrirá en el caso de contradicciones o agresiones por parte de otros niños. Cuando sucede esto, es necesario tomar medidas. Saber diferenciar los tipos de estrés es importante. Recordemos que este es adaptativo y fundamental para el buen desarrollo de los niños.

Ahora que ya sabemos que el estrés en niños es normal en determinadas circunstancias, conviene tomar medidas. Dejar que los niños se aburran, permitir que tengan tiempo libre para jugar y que puedan ser espontáneos es fundamental.

Asimismo, hay que gestionar de manera adecuada el tiempo que pasan en clases particulares o delante de una pantalla (a veces, porque no saben lidiar con su propio aburrimiento). Con esto, podemos ayudar a que el estrés en niños se convierta en algo positivo y adaptativo, en lugar de algo desadaptativo que les perjudique en el futuro. 

Certificación Internacional de Educadores Emocionales

ENFERMEDADES INCURABLES O EMOCIONES NO RESUELTAS

ENFERMEDADES INCURABLES O EMOCIONES NO RESUELTAS

A nuestro alrededor, todos los días convivimos con muchas personas distintas e incluso podríamos decir que dentro de toda nuestra familia cada uno de los miembros es distinto, ¿En qué sentido? Hablando de su salud.

Todos sabemos desde muy pequeños que hay enfermedades sencillas, simples, tal vez sin importancia alguna.

En un momento dado, presentamos una sencilla diarrea, pensamos que fue algo sucio que comimos, tomamos medicamento, llevamos una dieta ligera y a los dos días ya nos sentimos perfectamente bien.

O de pronto una mañana nos duele el brazo o la pierna y de pronto recordamos que ayer hicimos un esfuerzo extra con esa parte de nuestro cuerpo, tomamos medicamento y lo mismo, a los dos días ya estamos como si nada hubiera sucedido.

Pero hay enfermedades que desde que somos muy pequeños nos son explicadas como graves, como complicadas, como difíciles o tal vez imposibles de curar y esa explicación por parte de nuestra familia, el colegio, los amigos y la sociedad, son suficientes para que “por creencia” vayamos creciendo y haciendo germinar la semilla del “miedo” a padecer algún día de aquella enfermedad e incluso a morir por ella.

Desde niños nos advierten que hay enfermedades “normales” en los ancianos. Que a cierta edad madura es normal padecer algunas otras…y ahí vamos por el mundo viviendo sí, pero esperando “los achaques de la edad”, ¿por qué? Por creencia.

En Biodescodificación, ya sabemos que toda enfermedad no es más que la señal de que ya hemos resuelto un conflicto emocional pero el problema está en que no todas las personas están o son conscientes de que vivieron o están viviendo un conflicto emocional. Es más, incluso existen personas que no logran ver o aceptar que tienen un conflicto… ¿Por qué?

Por sus creencias.

Y si esas personas no están ni cerca de aceptar su conflicto, ¿Cuándo será posible que logren solucionarlo?
Ahora bien, también debemos aceptar que en muchos casos, las personas ni siquiera están conscientes de que solucionaron un conflicto emocional, porque para colmo de males, todos creemos que solucionar un conflicto es algo rimbombante, espectacular, extraordinario e inimaginable…pero a veces resolvieron con una simple llamada telefónica, una conversación, un mensaje de whatsapp aquel conflicto…

 

 

Como seres humanos, somos perfectamente “complicados”; siempre queremos pensar que hay que seguir muchos pasos, realizar muchas tareas, cumplir ciertos objetivos para conseguir algo como la salud.

Luego alguien por ahí dice: “gestiona correctamente tus emociones y sanarás”…ah! Qué bonito y lindo suena eso, pero no entendemos ni siquiera la idea.

Entonces no es que las personas que sanan fácilmente sean las más inteligentes del mundo, ni significa que las personas que permanecen enfermas por años sean incapaces de hacerlo. Porque no se trata de un asunto intelectual o de fuerza, se tratará de “sentir”. De sentirse bien en lo emocional.

  • ¿Han escuchado a la típica persona que dice de sí misma tener un carácter muy fuerte y explosivo?
  • ¿Han escuchado a la típica persona que anda por la vida pregonando su carácter débil o miedoso?
  • ¿O aquella persona que vive a diario celos y se reconoce como celosa?
  • ¿Serán esas personas conscientes del daño que están haciendo a sus órganos y tejidos.

¡Por supuesto que no!

Porque además, esas personas condimentan su carácter diciendo cosas como: Es que salí igual a mi mamá o a mi papá.

Tengo el fuerte carácter de mi papá ó Soy igual de miedosa que mi mamá ó es que soy celosa desde niña o desde niño… ¡como si eso fuera su naturaleza incorregible! Demostrando que no están siquiera cerca de reconocer que ellos “pueden cambiar”…y eso se traduciría como “incapacidad para gestionar bien las emociones”…

Por lo tanto, y ya reconociendo que hay dos equipos de personas, tenemos a las que se sanan fácilmente

y a las que nunca sanan y pueden permanecer enfermas por años, podemos ir a la raíz de todo esto.

Vayamos paso a paso.

  1. Ya sabemos que cuando solucionamos un conflicto emocional, aparece “la enfermedad”.
  2. Ya sabemos que toda enfermedad durará el tiempo que demore el organismo en recuperarse (órganos, tejidos, etc.)
  3.  Ya sabemos que mientras “no solucionemos” nuestro conflicto emocional “no existirán síntomas” (dolor, inflamación, infección, fiebre, etc.)
  4. Nos vamos a dar cuenta de que habíamos vivido un conflicto emocional hasta que “nos enfermemos”, y esa enfermedad SIEMPRE tendrá una emoción específica mal gestionada.
  5. Está en nosotros descubrir qué fue aquello que vivimos o estuvimos viviendo incorrectamente y que dañó nuestros órganos o tejidos, con base en nuestros conocimientos de Biodescodificación (relación órgano-pensamientos-emoción).
  6. Está en nosotros poner atención a la emoción que incorrectamente “creímos” que “era normal”, para conscientemente cambiarla.

Y aquí es cuando nos topamos con pared, porque las personas preguntan por ejemplo:

-“Oye, ¿Y qué significa dañar tiroides?” –
-“El Biodescodificador dirá: Conflicto de Tiempo”- 

Y la gran mayoría de las personas dirá: ¿Cómo? , ¿Y qué tengo que hacer?, ¿Eso no me pasa a mí?, Hay algún ejercicio para eso?, Eso no tiene nada que ver conmigo…y se negará a reflexionar qué situación o situaciones vivió relacionadas con tiempo. Y hasta es capaz de luchar y defender la idea de “nada en su vida está en conflicto con el tiempo”.

Aquí intervendrán además sus creencias: Alguien fuera de mí debe sanarme, esa enfermedad es incurable, sin medicamento no puedo mejorar, etc.

Pero claro, afortunadamente existirá la persona que diga: Mmmmm…pensándolo con calma puedo reconocer que sí, siempre ando corriendo, odio la impuntualidad, y desde que soy mamá ya el tiempo no me alcanza, apenas tengo tiempo para mí, además me preocupa que a diario siento que el tiempo pasa volando, no me alcanza el tiempo y estoy envejeciendo, quisiera detener el tiempo, me da miedo no tener tiempo para ver a mis hijos casarse y darme nietos…

Ahí está la razón por la que algunas personas “sanan” y otras más “permanecen enfermas”…

No se trata únicamente de hacer cambios radicales en su vida, como vivir lejos de la familia, no se trata de que se divorcie, no se trata de que renuncie a su trabajo…o tal vez para esa persona sí sean aquellos puntos la solución. Esa persona deberá puntualizar qué modificaciones “de forma personal” puede hacer en su vida y en sus emociones.

Tal vez comience a dormir más temprano para poder levantarse descansada y aprovechar más su día, tal vez decida dejar de tomat café para no sentirse “alterada o nerviosa” porque eso le causaba las ganar de vivir corriendo, tal vez se regale a sí misma una hora de su día para disfrutar de los pequeños momentos en familia sin prisas, tal vez busque una sana distracción que la ayude a dejar de preocuparse por el futuro y como consecuencia acepte que el envejecimiento es un proceso normal contra lo que no puede luchar y ahora lo perciba como aceptable, y con todos esos pequeños cambios, progresivos claro, cuando ya perciba la vida y “sienta” con más tranquilidad y paz de manera automática sanará.

Esa persona se hace consciente de sus emociones mal gestionadas, cambia dichas emociones por medio de acciones y obviamente se recupera de su tiroides.

 

Y no solamente se trata de la tiroides…imaginen la lista tan enorme de enfermedades existentes hoy en día y una lista igualmente larga de emociones.

Sumen además que cada ser humanos piensa, siente y tiene una percepción particular de la vida a causa de sus creencias y expectativas.

Todos esos ingredientes se mezclarán para lograr exitosamente o nunca lograr una recuperación.

Entonces, el ser capaces de ir más allá de conocer la emoción precisa que detonó nuestra enfermedad, el ser capaces de reconocer que algo hicimos mal y cambiarlo nos llevará a una pronta salud e incluso impedirá ya de forma consciente, que volvamos a caer en lo mismo.

Porque algo sí deberemos tener claro:

 

Es por eso que deberemos reconocer en nosotros mismos y de forma objetiva las circunstancias precisas que nos hacen enojarnos, que nos provocan miedo, que nos hacen sentir desprotegidos, que nos hacen sentir abandonados, e intentar conscientemente actuar y reaccionar distinto.

Si nuestra vida está 100% enfocada en conseguir el amor…algo estamos haciendo mal

Si nuestra vida está 100% enfocada en el dinero…algo estamos haciendo mal

Si nuestra vida está 100% enfocada en nuestra dedicación a los hijos…algo estamos haciendo mal.

Debe existir un equilibrio.

Vivir esperando a que nos amen, vivir con miedo a no tener dinero, vivir esperando a que los hijos hagan algo que nunca les hemos pedido claramente, vivir esperando que alguien nos proteja o nos mantenga, vivir con miedo al rechazo, vivir con miedo a la muerte, vivir peleando día con día, vivir en desamor a diario con esa pareja que no nos ama, vivir aceptando humillaciones o maltrato, vivir nuestros días en plan de víctima, vivir queriendo imponer nuestra voluntad, vivir rencores a diario, son emociones mal gestionadas…

Las emociones mal gestionadas, nos llevan a pensamientos repetitivos y dichos pensamientos repetitivos envían una orden inconsciente al cerebro de “buscar una solución”. Obviamente el cerebro de manera biológica altera la función de un órgano o tejido específico…y es un cuento de nunca acabar hasta que seamos capaces de cambiar el origen de todo: la emoción.

Y de pronto ya nos duelen los huesos, y de pronto ya tenemos un problema en piel, y de pronto ya hay por ahí una endometriosis, y de pronto ya nos quitaron la vesícula, y de pronto ya se fracturó la cadera, y de pronto ya apareció un glaucoma, y de pronto ya tenemos estreñimiento, y de pronto ya tenemos hongo en los dedos de los pies, y de pronto ya se inflamó la próstata…

Todo, emociones mal gestionadas

Cuando ya llevamos meses o años enfermos de lo que sea…y repito…de lo que sea…es porque no estamos conscientes de que llevamos meses o años sin resolver por completo una situación emocional. Levamos años y más de pensamientos repetitivos. Hemos dejado el conflicto emocional “pendiente” de curarse, en pausa. Y hemos seguido con nuestras vidas, esperando que un tratamiento o un medicamento o una cirugía, hagan por nosotros el trabajo y eso jamás sucederá.

Sanar o no sanar siempre será un asunto biológico. Siempre será un asunto en donde nuestro cerebro con base en nuestras emociones y pensamientos, envíe las células necesarias para recuperar aquel tejido u órgano dañado. Y lo que debemos tener siempre en cuenta, que si nos demoramos en cambiar las emociones, los órganos y/o tejidos pueden llegar a una situación de atrofia que impida su total mejoría y recuperación.

Entre más pronto, encontremos y resolvamos la causa emocional de nuestra enfermedad, más rápido sanaremos y mejor con nosotros mismos y nuestro entorno, estaremos.

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CÓMO SOLUCIONAR TU ÁRBOL GENEALÓGICO 

¿Qué pasa cuando aquella persona responsable del problema que ahora vivimos ya falleció e incluso pudimos no llegar a conocerlo o conocerla?

Cuando cada uno de nosotros tiene un problema personal ya identificado, solemos de forma individual intentar arreglarlo.

Si ha habido un mal entendido con algún amigo, intentamos platicar con él o con ella. Intentamos visitarlo para platicar, intentamos llamarlo por teléfono, le enviamos un mensaje invitándolo a conversar con respecto a lo sucedido, etc.Cuando hemos tenido algún problema laboral, intentamos hablar con nuestro jefe o con el director o dueño de la empresa.Cuando tenemos problemas legales, acudimos con un abogado o andamos pidiendo recomendaciones de algún abogado que pueda ayudarnos.¿Pero qué pasa cuando nuestros problemas fueron heredados por el Árbol Genealógico? Y ¿Qué pasa cuando aquella persona responsable del problema que ahora vivimos ya falleció e incluso pudimos no llegar a conocerlo o conocerla?Sucede entonces, que para nuestro cerebro subconsciente, ese problema “aún no se ha resuelto”, no hemos logrado liberarnos de esa emoción. De esa culpa o sufrimiento.

Para todos aquellos que ya hemos trabajado con nuestro árbol genealógico y ya hemos descubierto las cargas que traemos encima, los problemas no resueltos que hemos heredado, las historias de vida que estamos repitiendo, SIEMPRE es una gran incógnita el “¿CÓMO LO RESUELVO?”.Pensemos, analicemos…Si la causa de nuestro problema actual, fue la vida amorosa del bisabuelo paterno, cómo podríamos hacer para resolverlo…Ya no está vivo, ni siquiera lo conocimos, es imposible llamarlo por teléfono, no podemos visitarlo en su casa, no podemos enviarle un mensaje con el celular…piensen…¿Y si tomamos una fotografía suya y platicamos?¿Alguna vez han intentado hablar con una fotografía?Para la mente subconsciente, da lo mismo si hablamos con una persona cara a cara, que si le hablamos a su fotografía.¿Alguna vez han intentado hablar por teléfono con una persona que “ya no está”?

Para la mente subconsciente, da lo mismo si tomamos nuestro celular “apagado” y fingimos marcar el teléfono del bisabuelo (racionalmente sabemos que ni está el bisabuelo y ni teléfono tiene), pero la mente subconsciente puede ser “engañada”, recuerden eso.Entonces, toma tu teléfono celular, apágalo (para que no reciba notificaciones, mensajes, o llamadas, mientras tú realizas el trabajo de liberación).Finge teclear un número telefónico y finge hablar con el bisabuelo, dile lo que quieres decirle, pregúntale, reclámale, grítale, llórale y libérate.Nadie está del otro lado de la línea telefónica, eso ya lo sabes conscientemente, pero para tu subconsciente, SÍ ESTÁS HABLANDO CON ÉL y eso te libera. Sacas tus emociones, tus frustraciones, y te liberas.Y así como hablar con una fotografía o fingir una llamada telefónica es liberador. También es una muy buena técnica, quemar cosas, romper cosas, enterrar cosas. Porque todas esas acciones, para la mente subconsciente significan “TERMINAR CON ALGO”, “ROMPER CON ALGO”, “DARLE FIN A ALGO”.

Entonces, imaginemos que el bisabuelo, siempre usaba una camisa roja con cuadros negros.En las fotos, siempre aparece con esa camisa roja con cuadros negros.¿Por qué no consigues una camisa roja con cuadros negros, que para tu mente representa a tu bisabuelo y la desgarras? O la entierras? O la quemas?Para tu mente subconsciente, estás “terminando relaciones” con ese bisabuelo. Esas acciones te liberan emocionalmente.Por lo general, una carta de duelo es suficiente claro. Escribir una carta en donde puedas describir tu dolor, tu frustración, tu ira, tu rencor, tu odio, tu tristeza…es suficiente.

Pero muchas personas con más visuales o más auditivas y quizá necesitan emocionalmente de otros elementos además de la carta para reforzar la liberación.¿Qué tal que tú eres muy auditivo y quieres liberar al bisabuelo pero no sabes cómo?Busca los “sonidos” que puedan representar a tu bisabuelo.Esa canción que tanto escuchaba, ese ronquido que por las noches hacía, esa música de guitarra o violín o acordeón o flauta o lo que sea porque él tocaba un instrumento, esa canción o melodía que él cantaba…Y busca el objeto, que represente ese sonido, busca esa canción, busca ese instrumento.Imaginemos que el bisabuelo tocaba la trompeta. No vas a destruir una trompeta, pero puedes buscar un audio de trompeta, una foto de una trompeta, ese vinil con música de trompeta…y cuando estés quemando tu carta, quemas además la foto de la trompeta, pones de fondo musical música de trompeta (que previamente metiste a tu celular), etc.

Así la música de trompeta, imágenes de trompeta, acompañan tu trabajo de liberación.Por lo tanto, y dependiendo de las personas de las cuales quieras liberarte. Dependiendo de las situaciones que quieras liberar, puedes añadir objetos o elementos a tu trabajo de liberación.Las cartas de duelo, como principal elemento liberador, pueden acompañarse con quema, destrucción, entierros de objetos. Incluso, una carta redactada mientras miras una fotografía de la persona sobre la cual escribes, suele ser más intensa.Estás reparando historias económicas de la familia y quieres liberarte de eso?El bisabuelo era jugador o apostador? Añade por ejemplo unas cartas de póker o unas fichas en tu quema o entierro.El bisabuelo era alcohólico? Entierra, rompe o destruye algunas botellas de lo que él tomaba (cerveza, ron, etc).Ideas pueden surgirte muchas. E incluso pueden encontrar algún elemento preciso para cada uno de los miembros de la familia incluidos en tu carta de duelo.

Recuerda que quemar o destruir una carta de duelo, debe ser un momento intenso, liberador. Debe marcar emocionalmente un cambio hacia una nueva vida sin cargas emocionales que no te corresponden, por lo tanto, todo elemento que quieras añadir es válido.Adelante con tu trabajo de liberación, porque tú serás el que decida qué elementos puedes añadir para sentirte mejor y comenzar con esa nueva vida que tanto te mereces.

Fuente: Akasha Sanación Integral

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No existe la madre perfecta, pero hay millón de maneras de ser una buena madre

No existe la madre perfecta, pero hay millón de maneras de ser una buena madre

A veces es muy duro convertirse en madre.

Sí, vale la pena. Sí, es la experiencia más poderosa que puede llegar a vivir una mujer. Sí, nada te marca tanto como el momento en que sostienes por fin en brazos al hijo que acaba de salir de ti, deliciosamente sucio, húmedo, caliente, y  te mira a los ojos como diciendo: te conozco.

Y no sólo se trata de la falta de sueño, de las secuelas del parto,  de los cuidados que demanda un recién nacido (¡tan pequeñito y tan exigente!), ni siquiera del cóctel de hormonas que te deja turuleta hasta varias semanas después.

Tampoco la falta de experiencia y la incertidumbre acerca de si lo estás haciendo bien o no, ni las propias dudas y comentarios de familiares bien intencionados pero que no hacen sino disparar tu propia inseguridad, tu miedo.

Es bastante más que eso. Es la ruptura total y repentina con tu propia identidad, con aquello que hasta el momento de parir te había definido: tus proyectos, tus ambiciones, tu trabajo, tus amigos, tu cuerpo, y todo aquello que llamabas tuyo. Tu tiempo. Tu vida.

Es mirarte al espejo mientras tu criaturita está prendada a tu pecho, y no reconocerte. ¿En qué momento te convertiste en esta mujer ojerosa que no tiene un minuto ni para darse una ducha? ¿Quién es ella? ¿Quién eres ahora?

Sigues siendo tú, solo que una versión más grande de ti misma. Pero al principio no lo sabes. Al principio no te encuentras. No hay nada que logre vincular esta nueva vida tuya de cambios de pañal, tetadas a deshoras y canciones de cuna, con aquella otra vida que parece tan remota, aquella en la que ibas y venías a tu antojo, disponías de tu tiempo y te pertenecías.

Porque, claro, todo tu ser es ahora para otro. Y ese otro se está alimentando de ti, no sólo de tu leche, sino también de tus caricias, de tus canciones, de tus palabras, de tu calor. Y el tiempo pasa, desde luego que pasa.

Llegará el momento en el que, sin darte cuenta casi, las tomas se acorten y las horas de sueño nocturno se alarguen. Tu bebé aprenderá a sostener la cabeza, luego a darse la vuelta, luego a gatear.

El día menos pensado te regalará una sonrisa y pensarás que todo el esfuerzo ha sido poco. Un día te dirá mamá. Lo verás correr en el parque, subirse solo al tobogán, jugar con otros niños, garabatear las primeras letras que te mostrará orgulloso. Y por nada del mundo querrás cambiarte por esa otra que eras, y que tan poco sabía acerca del amor…”

Porque ese es solo el comienzo…

Seamos madres o hijos podemos llegar a entender que al igual que no hay un ser en este mundo que no comenta errores, no existe un prototipo de madre perfecta. Una madre es una mujer con sus imperfecciones y sus inseguridades, pero con una gran responsabilidad que desempeñará lo mejor que sabe.

Por suerte son más las buenas madres que las madres tóxicas, y la gran mayoría de nosotros podemos agradecerles a nuestras madres que nos hayan brindado la posibilidad de vivir en un mundo maravilloso.

Una mujer, desde que se convierte en madre, pasa a poseer el mayor privilegio del mundo, el del amor infinito. Y es que cuando una madre que ama a sus hijos siempre cometerá errores, pero su amor servirá de impulso para que el fruto de su vientre llegue a hacer lo imposible.

El corazón de una madre se agiganta día a día desde que tiene el placer de ver a su hijo sostener su cabecita, darse la vuelta o gatear. Porque, desde la primera mirada a su barriga, una madre se enamora incondicionalmente para toda la vida.

Fuente: https://bit.ly/3cF691A

Las madres coraje y su incalculable herencia emocional

Las madres coraje y su incalculable herencia emocional

Las madres coraje son aquellas que han sobrepasado los límites de la superación, que lo han tenido todo en contra pero no han dejado que el viento rompa sus ramas, que han rescatado sus fuerzas para proteger su nido, que se han recompuesto y han salido adelante con sus polluelos.

Las madres coraje son mujeres que han lidiado con una vida difícil, que han reconstruido su mundo aun habiendo sido abandonadas y relegadas por la sociedad o, quizás, por aquellas personas que debían estar a su lado pero que les fallaron.

Ellas han intentado garantizar la mejor protección y educación a sus hijos, se han quitado pan de su boca para que sus hijos no pasaran hambre ni en el estómago ni en el alma, han cocinado a fuego lento abrazos llenos de amor y repletos de esperanza

Las maestras de la superación y del amor

Por eso ellas son maestras de la lucha y de la superación. Saben bien lo que es seguir adelante cargando con el carro de las dificultades y de las injusticias, luchando porque a sus hijos no les faltara de nada y a la vez nada les dañara.

Por esta razón cuando hablamos de las madres coraje hemos de recuperar la solemnidad, ponernos la mano en el corazón y recuperar la sabiduría de cada uno de sus acogedores regazos

Porque ellas son las responsables de que hoy seamos adultos completos, de que hoy podamos tomar aire y sentir con orgullo que todas aquellas aventuras y adversidades fueron superadas con creces por mujeres cuyo único propósito era que sus hijos caminaran acompañados por la senda del amor.

Con esa motivación ellas crearon un universo en el que sabían que sus hijos siempre encontrarían cariño, protección y todo aquello que necesitaran. Desde su lugar en el mundo intentaron proteger a sus hijos de las injusticias, de la privación y de la maldad.

Y así pasaron los años mientras que su mejor reconocimiento estaba en la sonrisa de sus hijos, en sus logros, en su determinación, en su felicidad, en su crecimiento. Y es de ahí de donde ellas sacaban las fuerzas, de aprender a sacar lo mejor de ellas mismas y definir su esencia.

“El peor defecto que tienen las madres es que se mueren antes de que uno alcance a retribuirles parte de lo que han hecho. Lo dejan a uno desvalido, culpable e irremisiblemente huérfano. Por suerte hay una sola. Porque nadie aguantaría el dolor de perderla dos veces”

La mejor herencia de una madre a sus hijos es haberse sanado como mujer

Una madre sanada es la que muestra a sus hijos cómo se desenredan aquellas prioridades que se anudan en los roles de mujer, madre, hija, hermana, esposa, novia o amiga. A través de ese proceso enseña a sus hijos los valores del respeto al mundo femenino.

Pues una madre coraje no es necesariamente aquella que se sacrifica por el mero hecho de ser mujer, sino aquella que a pesar de tener que cargar con tanto peso no renuncia a la autorrealización de sí misma, no somete sus necesidades y no transforma su esencia, sino que la consolida.

Este paso es el que las convierte en mujeres fortaleza que renuncian al rol de sufridoras, gracias a lo cual dan el mejor ejemplo posible a sus hijos a la hora de establecerle límites emocionales a la vida

Una madre coraje lleva todas sus vidas dentro muy presentes, se permite escucharlas, llenarse de expectativas saludables, vencer las imposiciones y sacar adelante a sus hijos con la fuerza que el amor otorga

Y es que una madre coraje es primero y antes que nada una mujer llena de poder. Por eso debemos ver a estas mujeres como un lazo universal que nos une, porque al fin y al cabo ellas son fuente de vida.

El recuerdo de las madres coraje huele al puro y sincero reflejo de los abrazos, de los misterios inciertos, de las inseguridades en transformación, de los corazones palpitantes, del crecimiento sin límites.

Así, si nos aventuramos a bucear en nuestro linaje femenino seguramente gran parte de nosotros nos encontremos con mujeres coraje que decidieron que merecía la pena caminar por el profundo océano de las adversidades que les tocó vivir.

Y entonces, sin saberlo, gracias a su valentía nos dejaron una gran herencia emocional, herencia de la que hoy nos alimentamos y por la que hoy les rendimos homenaje. Por ser mujeres dignas de todo, por su corazón universal y por su entrega infinita. Por ser madres coraje.

Fuente: Isabel Allende

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