Se caracteriza por la presencia de un grado variable de discapacidad cognitiva y unos rasgos físicos peculiares que le dan un aspecto reconocible, debe su nombre a John Langdon Down que fue el primero en describir esta alteración genética en 1866, aunque nunca llegó a descubrir las causas que la producían. 

El síndrome de Down es un trastorno genético causado por la presencia de una copia extra del cromosoma 21 o una parte del mismo, en lugar de los dos habituales, por ello se denomina también trisomía del par 21. No se conocen con exactitud las causas que provocan el exceso cromosómico, aunque se relaciona estadísticamente con una edad materna superior a los 35 años, ademas las personas con síndrome de Down tienen una probabilidad superior a la de la población general de padecer algunas enfermedades, especialmente de corazón, sistema digestivo y sistema endocrino, debido al exceso de proteínas sintetizadas por el cromosoma de más.

Los avances actuales en el descifrado del genoma humano están revelando algunos de los procesos bioquímicos subyacentes a la discapacidad cognitiva, pero en la actualidad no existe ningún tratamiento farmacológico que haya demostrado mejorar las capacidades intelectuales de estas personas. Las terapias de estimulación precoz y el cambio en la mentalidad de la sociedad, por el contrario, sí están suponiendo un cambio positivo en su calidad de vida.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

Gracias al Transgeneracional, es decir, al estudio del árbol genealógico, se ha podido comprobar, que un gran número de incestos reales e incestos simbólicos, ocurridos en el árbol, culminan en la 3ª o 4ª generación, con la aparición de niños con Síndrome de Down.

No quiere decir que todos los niños de una generación, sino que el árbol mismo envía a un hijo o hija así, para “reparar” tanta oscura, dura, sucia, triste o lamentable vida sexual, el árbol ahora, tiene la misión de “detener la reproducción”, “evitar la reproducción”, “provocar una toma de conciencia”

Es por ello que envía seres humanos especiales, que logren convocar el amor familiar, que logren esa unión familiar que tanta falta hace, que inviten a una vida reproductiva más consciente, que haga un cambio radical en las falsas expectativas o prioridades de los padres, logrando padres más conscientes, más en contacto con lo superior y de igual forma claro, para “sacar” de la familia, a lo tóxico, lo superfluo, a las personas vacías o carentes de compasión, amor y respeto. Porque no todos los padres o familiares del pequeño, están preparados para una toma de conciencia tan inmediata.

Muchos abandonarán al menor o a los padres del menor, no cualquier persona está preparada espiritual y emocionalmente, para ser padre o madre de un menor con Síndrome de Down, también dentro del estudio del Árbol Genealógico y del análisis del Proyecto Sentido del menor, se han encontrado otras emociones familiares, que han dado lugar a niños y niñas con Síndrome de Down.

Entre ellas, podemos encontrar, cualquiera de las siguientes:

– Una mujer que previo a la concepción de su hijo y durante todo el embarazo, vive o convive con personas que todo el tiempo representan una amenaza, un riesgo, un peligro. Vive rodeada de depredadores. La rodean gritos, desvalorización, maltrato, ofensas, violencia. Entonces, llega el niño buscando “unir a todos en el amor”.

– Una pareja, que debido a sus edades, ambientes, condiciones sociales, etc, viven desde la concepción del hijo, un miedo extraordinario a que el menor “venga mal”, por lo tanto, vibran en ese miedo, emiten ese miedo, y se lo transmiten al feto como “orden para nacer mal”, el subconsciente del niño entiende: “debo llegar mal, porque me esperan mal”. Casi siempre es por la edad de la madre o de ambos padres. A eso se deberán sumar los miedos de los demás. Sus comentarios de miedo o temor, ante la venida de un “niño enfermo”.

– Un miedo exclusivamente de la madre, por no ser igual a otras madres o a otras mujeres de la familia que han sido madres. Yo no seré tan buen madre como… «Yo seré la madre primeriza más vieja de la familia», «qué vergüenza que a mi edad apenas esté llevando a mi bebé al kínder, pareceré la abuela». «Ya no estoy en edad de estar cuidando niños».

-Cuando el diagnóstico médico no es alentador:  muchas parejas enamoradas y cuyo sueño más grande es el de convertirse en padres, ven su sueño amenazado, cuando un médico indica que ser padres es un riesgo. La pareja queda instalada en el miedo, en la duda. Incluso se valora la posibilidad de perder al producto por “precaución”. Entonces, la pareja, termina por “atraer” aquello a lo que más le hicieron temer, un hijo enfermo.

Y si bien debemos conocer las causas que pueden propiciar la llegada de un hijo o hija con Síndrome de Down son claras, lo más interesante es comprender, que siempre, se tratará de niños que llegan a éste mundo a provocarnos un “cambio”

Hay niños que mejoran y logran hacer una vida independiente y otros más que no lo logran, pero finalmente, son mensajeros de paz y unidad y como tal debemos recibirlos y cuidarlos, ya que su única misión en éste mundo, es la de hacernos mejores personas.

Fuente: Akasha Sanación Integral / Enlace: http://bit.ly/2CmfdVt

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