Nuestra relación con el dinero según la Biodescodificación: ¿viene del árbol genealógico?

Nuestra relación con el dinero según la Biodescodificación: ¿viene del árbol genealógico?

Una de las cuestiones más consultadas en biodescodificación es el dinero. ¿Cómo nos relacionamos con él? ¿Acaso repetimos patrones de nuestra familia?

 

NUESTRA RELACIÓN CON EL DINERO

Las relaciones que se ponen en evidencia a través del árbol genealógico nos permiten entender el esquema que viene viviendo la persona, ya sea a nivel de pareja, económico, parental, por matriarcados o patriarcados, migraciones, accidentes, situaciones fuera de la ley, profesiones, esterilidad, muertes, etc.

Pero no solo se trata de dolencias o síntomas físicos. Según los expertos, una de las cuestiones más consultadas en biodescodificación rizoma es el dinero, la abundancia, la subsistencia.

El dinero y “la liquidez” son conceptos que el cerebro entiende en sintonía

Muchos consultan problemáticas repetitivas ligadas a este tema. Algunos las manifiestan además en órganos que se relacionan con los líquidos, por ejemplo, los riñones. Esto se debe a que el dinero y la liquidez son conceptos que el cerebro entiende en sintonía. Y como los líquidos también representan el ambiente intrauterino y la relación con la madre, hay poca distancia entre el vínculo con mamá y la plata.

En general, el patrón es «no puedo ganar dinero» o «no puedo retener el dinero». Pero no hablamos de una situación de crisis económica general, sino de personas que sienten que todas sus vidas han luchado con esto. A veces hay un patrón, o un hilo conductor ligado a la escasez: «No puedo tener más que mis ancestros, no me puedo permitir una vida que ellos no tuvieron».

Ganar dinero, a nivel inconsciente, es para muchos un sinónimo de falta de honestidad, entonces surgen pensamientos del tipo: «Si soy una buena persona el dinero no puede sobrar» o «Una persona digna es aquella que es sacrificada y a la que las cosas le cuestan». A veces hay programas de estafa detrás del conflicto, sobre todo en familias donde abundan los secretos, las calumnias, los enemigos, los escraches y las disoluciones comerciales en malos términos.

INDAGAR EN NUESTRA HISTORIA PERSONAL

Podríamos preguntarnos qué pensaban y vivenciaban nuestros padres con respecto al dinero cuando nosotros estábamos gestándonos o éramos bebés. ¿Había poco? ¿Habías demasiado? ¿Nuestra llegada ponía en peligro la economía familia? A raíz de que llegamos, ¿mamá dejó de estudiar o de trabajar? Además, ¿qué nos decían cuando éramos pequeños sobre el dinero? ¿Y sobre la comida?

Muchos crecieron escuchando «no tengo»; «no puedo»; «cuando seas grande y trabajes te lo vas a poder comprar»; «no se puede tirar comida cuando hay otros que no tienen»; «tus abuelos murieron de hambre en la guerra»; «cásate con alguien de dinero, sino estás perdido».

Según los patrones de nuestros padres y abuelos, hemos interpretado el mundo de las pérdidas y de las ganancias y hemos armado un concepto entorno al placer.

Vivimos en un mundo en el que el dinero es la moneda de cambio para casi todo. Prácticamente para cualquier cosa material que desees, necesitas dinero. Todos estamos de acuerdo en que necesitamos el dinero para cubrir necesidades básicas y poder sobrevivir, pero cuando hablamos del dinero que nos permite disfrutar o ganar tiempo para nuestros sueños, tenemos nuestras resistencias. Estas se arman con la mirada de nuestros padres y abuelos, y con la concepción del «deber ser» del grupo social al cual pertenecemos o pretendemos pertenecer.

Pero tener más o menos dinero, no depende solamente de cómo nos relacionamos con la carencia y la ganancia, sino de dinámicas económicas, sociales y políticas bastante más complejas.

Cuando el dinero se obtiene con el buen accionar de una relación humana, como es una sociedad o un matrimonio, es muy importante rastrear cuáles son las creencias sobre la carencia de ambas partes, ya que en la energía puede estancarse en alguna parte de la estructura comercial que nos excede.

«No intentes cambiar el mundo, más bien cambia la forma en que miras el mundo»

Debes preguntarte: ¿para qué quieres ganar tal cantidad de dinero?, ¿para acumular?, ¿para asegurarte un futuro?, ¿para disfrutar? ¿Es desde un lugar de miedo a la carencia e inseguridad o desde el deseo de disfrutar y ganar tiempo con tus seres queridos? Y si la respuesta es, por ejemplo, que deseas tener dinero para viajar, ¿con qué finalidad quieres hacer ese viaje? Si respondes: «para aprovechar los años que me quedan», entonces debes volver a preguntarte: «¿para qué aprovechar los años que me quedan?», «para ser feliz».

Esto nos lleva a traducir una idea acerca del dinero: «si no gano dinero no puedo ser feliz». Si la asociación es «dinero» con «felicidad», va a ser muy difícil que venga el dinero antes que la felicidad, ya que el dinero es un producto material y la felicidad un concepto mucho más sutil y subjetivo. Por lo tanto, es mucho más factible que de la mano de una relación de felicidad y plenitud, por asociación, aparezca el dinero.

 

ESTAS SON ALGUNAS DE LAS SITUACIONES QUE PODRÍAS BUSCAR EN TU ÁRBOL GENEALÓGICO:

Ruinas, pérdidas de dinero: si en tu familia se perdió el dinero, la adaptación puede ser no tener para no vivir el sufrimiento de perderlo, o no disfrutar del dinero para que perderlo sea menos doloroso.

Problemas con herencias: si el dinero fue generador de conflictos en la familia, tu inconsciente puede querer protegerte de tener este tipo de conflictos, por lo que le darás poco valor al dinero o tendrás miedo de que separe.

Hijos ilegítimos: el hijo ilegítimo es un bastardo, por lo tanto, no tiene derecho a herencia. Si estás en relación (doble, yacente, etc.) con un hijo ilegítimo o tú mismo lo eres, tocarás con un sentimiento de no merecimiento y no reconocimiento, que puede manifestarse a través del dinero.

Dinero “malgastado”: ¿para qué se utilizó el dinero en tu clan? Si el dinero fue usado para vicios o para hacer daño a alguien, entonces puedes tener una creencia inconsciente a través de la cual debes elegir, entre ser bueno u honrado, o tener dinero.

Abusos sexuales: el dinero tiene una relación inconsciente con el sexo. Hay varias culturas antiguas que hablan de esta unión. Por lo tanto, cuando ha habido abusos, violaciones u otro tipo de sexualidad fuera de la norma, se tiende a tener la creencia de que el dinero es algo sucio, malo, o que la gente decente no tiene dinero. “Si tiene dinero no será muy decente”, “A saber cómo lo gana.”

Estas serían las implicaciones más comunes entre el dinero y lo transgeneracional, aunque puede haber otras y muchos matices sobre las mismas.

BIODESCODIFICACIÓN – ÁCIDO URICO

BIODESCODIFICACIÓN – ÁCIDO URICO

 

Realmente las emociones inconscientes que pueden detonar un elevado nivel de ácido úrico, pueden ser, variadas, pero tienen todas ellas un denominador común, y éste es el sentirse todo el tiempo, como si necesitáramos si bien variadas, con un denominador común, y éste es el hecho de sentirse todo el tiempo: desvalorizado

¿Qué es?

El ácido úrico es un compuesto orgánico de carbono, nitrógeno, oxígeno e hidrógeno.
Es un producto de desecho del metabolismo de nitrógeno en el cuerpo humano (el producto de desecho principal es la urea), y se encuentra en la orina en pequeñas cantidades.
En algunos animales, como aves, reptiles y muchos artrópodos, es el principal producto de desecho, y se expulsa con las heces; los animales que excretan mayoritariamente ácido úrico se denominan uricotélicos. El alto contenido de nitrógeno del ácido úrico es la razón por la que el guano es tan valioso como fertilizante en la agricultura.
En la sangre humana, la concentración de ácido úrico en hombres es de 3,6 – 6,8 mg/dl para las mujeres de 2,5-6,8mg/dL, aunque se pueden encontrar niveles más bajos en los vegetarianos.
La gota en el ser humano está asociada con niveles anormales de ácido úrico en el sistema.
La saturación de ácido úrico en la sangre humana puede dar lugar a un tipo de cálculos renales (nefrolitiasis) cuando el ácido cristaliza en el riñón. Un porcentaje considerable de enfermos de gota llegan a tener cálculos renales de tipo úrico.
El aumento de los niveles de ácido úrico en la sangre no solo puede estar relacionado con la gota, sino que puede ser simplemente una hiperuricemia, que presenta algunos de los síntomas anteriores o puede ser asintomática. Sin embargo, cuanto mayor es el aumento de ácido úrico en sangre mayores son las posibilidades de padecer afecciones renales, artríticas, etc.
El ácido úrico se mantiene en la sangre en forma de sal soluble, y es sólo, si su cantidad aumenta, que se produce saturación y se vuelve insoluble pudiendo precipitarse, especialmente a nivel articular. Eso puede producir crisis de gota.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

Tener un nivel alto de ácido úrico, se conoce comúnmente como Hiperuricemia y podríamos definirlo en Biodescodificación como “El dominante dominado”.
Realmente las emociones inconscientes que pueden detonar un elevado nivel de ácido úrico, pueden ser, variadas, pero tienen todas ellas un denominador común, y éste es el sentirse todo el tiempo, como si necesitáramos si bien variadas, con un denominador común, y éste es el hecho de sentirse todo el tiempo: desvalorizado.

Sintomas

Para que yo presente síntomas de Hiperuricemia, necesariamente tuve que haber vivido o estar viviendo, una historia parecida a las que siguen:
  • Siento que no pertenezco aquí, no me siento en casa, no me hallo.
  • Este lugar no es apto para mí, no es lo quisiera para mí, no me siento reconocido, no pertenezco.
  •  Siento que no valgo nada.
  •  Siento que me desmorono, siento que mi vida se desmorona.
  •  Siento que mi negocio se desmorona
  •  Siento que mi relación se desmorona
  •  Me hicieron a un lado, me ignoran, nunca perteneceré o volveré a pertenecer
  •  Mis padres, mi hermano, mis amigos, me echaron.
  • Por más que lo intento, no logro recuperar lo que gasté, no logro ahorrar
  • Me falta liquidez, nunca tengo lo suficiente
  • Me negaron el préstamo
  • Tal vez me liquiden en el trabajo

Si mi ácido úrico aparece como gota en mi dedo gordo:

Historias anteriores pero en relación con mi madre.

Si mi ácido úrico aparece como gota en mi pie:

Historias anteriores pero en relación con actividades deportivas, estudiantiles, profesionales o laborales.

Si mi ácido úrico aparece en el riñón:

Historias anteriores pero sólo en el sentir económico.

¿Cómo libero esa emoción biológica?

Hay muchas personas trabajadoras, responsables, que podríamos pensar que tienen su vida resuelta y de la manera correcta, pero deberemos recordar que nuestros síntomas son única y exclusivamente responsabilidad de nuestro “inconsciente” biológico.
Por lo tanto, es realmente necesario, hacer una introspección profunda y analizar si realmente estamos viviendo lo que nos gusta vivir, si realmente estamos felices con lo que hacemos y obtenemos, si realmente nuestra relación con los demás está en equilibrio y es saludable, porque sólo así, podremos determinar si ese incremento en nuestro ácido úrico es consecuencia de nuestro carácter, miedos y circunstancias, o es nuestro árbol el responsable.

Conclusión

Si luego de un análisis profundo llegamos a la conclusión de que no somos nosotros los causantes de nuestros síntomas, deberemos analizar nuestro Transgeneracional y buscar todas éstas historias en nuestros dobles, para luego, pasar a nuestro Proyecto Sentido y tratar de ubicar en qué momento nuestros padres nos programaron para ser vulnerables a todas éstas circunstancias.
Una vez determinados los responsables de nuestra Hiperuricemia lo mejor es redactar una carta de duelo, en donde en verdad expresemos nuestro dolor, nuestra frustración por estar enfermos, nuestros miedos, nuestra realidad, para con dicha carta, liberar todas esas emociones inconscientes ocultas, que nuestra mente trae arrastrando filogenéticamente.
FUENTE: https:/bit.ly/2OsEd3J
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Nuestra relación con el dinero según la Biodescodificación: ¿viene del árbol genealógico?

IRA-REACCIÓN EMOCIONAL

La ira puede ser una reacción normal ante ciertas circunstancias, pero cuando se intensifica y se hace permanente o muy frecuente apunta a problemas más graves

 

Los problemas de ira pueden producir enfermedades a nivel físico y mental, por eso si sufres episodios de ira constantemente, y te lo señalan otras personas o sientes que siempre estás molesto, busca ayuda profesional para superar los problemas de ira.

Síntomas de problema de ira 

Para reconocer cuándo la ira es más que un enfado, necesitas tener en cuenta una serie de síntomas que señalan que tienes problemas de ira que podrían traerte graves consecuencias, como dificultades para relacionarte con otros, e incluso problemas de salud física.

  • Uno de los síntomas es que se incrementa la temperatura del cuerpo, entonces comienzas a experimentar una calentura que se siente en la parte de arriba del pecho.
  • La temperatura también aumenta en tu rostro. Este es un síntoma que también se asocia a la ansiedad, de manera que debes tener en cuenta otros síntomas.
  • También se acelera el corazón, y se sube la tensión arterial, lo que indica que el ataque de ira es intenso.
  • Los músculos del cuerpo se tensan, el grado de tensión y la zona del cuerpo que sufre esta anomalía pueden variar, puede ocurrir en las piernas, mandíbula, manos y zona alta del cuello.
  • Cuando la tensión muscular se extiende por mucho tiempo, sufres temblores. De igual forma, cuando sufres problemas de ira la respiración se agita y puedes hiperventilar.
  • El ritmo de la respiración también se acelera, debido al exceso de oxígeno en los pulmones, provocando sensación de ahogo y mareo.

Otro síntoma característico de los problemas de ira es un malestar gastrointestinal, debido a que el sistema digestivo se paraliza por no ser prioritario en ese momento.

Cuando los problemas de ira son graves, se manifiestan otros síntomas físicos como:

  • Diarrea
  • Náuseas
  • Estreñimiento
  • Vómitos
  • Gases

 

Notarás que tu voz se altera y tus ojos se dilatan.

 

Lo que causa el enojo en el organismo

La ira o la agresividad en una persona repercute directamente en el funcionamiento de su corazón, por eso también se considera que el estrés está fuertemente ligado a enfermedades cardiovasculares.

Estos son algunos de los efectos del enojo en nuestro organismo:

  • Aumenta la presión sanguínea, lo que con el tiempo puede provocar un deterioro en las arterias
  • Se eleva el pulso cardiaco y se genera taquicardia
  • Aumenta la producción de sustancias químicas como la adrenalina, lo que altera el equilibrio natural del cuerpo
  • Se desequilibra el sistema inmunológico
  • Se provocan contracturas, dolores musculares y jaquecas
  • Se acelera la respiración, provocando que el corazón bombee con más intensidad
  • Aumenta el riesgo de padecer algunas enfermedades como gastritis, colitis y dermatitis

 

Cómo controlar la ira y cuidar la salud física y mental

El enojo es una reacción normal y defensiva del ser humano, que muchas veces no permite ver con claridad la realidad del problema, impidiendo que se pueda solucionar con facilidad. Sin embargo, hay ciertas técnicas que pueden ayudar a controlar de mejor forma las emociones y a enfrentar los momentos difíciles con más calma.

  • Tómate un tiempo para responder:

Siempre piensa antes de hablar y no actúes en forma instintiva. Si es necesario, retírate del lugar del problema, tómate un tiempo, respira profundo, recupera la tranquilidad y vuelve a enfrentar la situación.

  • Recurre a técnicas de relajación:

Respirar consciente y profundamente permite que relajes los músculos y te sientas más calmado. También es útil repetir frases positivas que ayuden a cambiar la actitud frente al problema.

  • Haz ejercicio:

Los momentos de mucho enojo pueden ser beneficiosos si recurrimos al deporte. Algunas personas cuando están enojadas salen a practicar ejercicios para sentirse mejor. La liberación de endorfinas y la distracción de la actividad permite visualizar todo con mayor claridad y desde otra perspectiva.

  • Usa el humor para aliviar la tensión:

Recurrir al sentido del humor no es sinónimo de mirar con superficialidad los problemas, sino que es un método eficaz para aceptar con naturalidad lo que ocurre.

  • Aprende a identificar lo que te enoja:

Parte del autoconocimiento es tener claridad sobre las situaciones que provocan enojo o mucha ira. Si tienes claridad sobre esto, sabrás cómo reaccionar de mejor forma al enfrentar una situación similar a futuro.

 

  • Habla con un amigo comprensivo:

Compartir y expresar las propias frustraciones puede ayudar a desactivar la ira. Sin embargo, es importante tener claro que nadie puede cambiar las emociones de otro. Ese es un trabajo íntimo y personal.

  • Aprende a perdonar:

Reconocer y aceptar que no todos piensan y actúan igual es una forma efectiva de evitar ataques de enojo. La empatía y la voluntad de entender por qué una persona actuó de un modo u otro permite eliminar el enojo y ceder el perdón.

 

 

«Las cosas pequeñas afectan a las mentes pequeñas»

BENJAMIN DISRAELI

 

 

FUENTES:
https://bit.ly/3fidh2A
https://bit.ly/31VfZqM
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CODEPENDENCIA-CONSECUENCIAS EMOCIONALES

Las relaciones familiares o de pareja pueden volverse tóxicas si no estableces límites claros que protejan tu bienestar emocional. La codependencia surge cuando asumes los problemas de otro y te preocupas más por él que por ti

 

La codependencia es un conjunto de emociones y actitudes que conducen al individuo que la sufre (codependiente) a involucrarse en los problemas de otra persona a la que se vincula afectivamente (hijo, pareja, amigo, familiar, compañero…), preocupándose en exceso por el bienestar de ésta, y olvidándose de sí mismo y de sus propias necesidades. Es por ello que el codependiente parece estar siempre vinculado a personas con dificultades a quienes él cree poder ayudar llegando a hacerse cargo, al menos emocionalmente, de sus problemas.

A pesar de que aparentemente este hecho podría parecer una conducta altruista sin más, en realidad no lo es. Al cuidar del otro, el codependiente hace que éste le necesite pudiendo de esta manera ejercer un control indirecto sobre la otra persona, ya que en algunos casos, el codependiente puede llegar a chantajear emocionalmente a su protegido, retirándole la ayuda que le estaba dando si la conducta de éste no se ajusta a lo que él considera que debería ser. Sin embargo, cuando el otro no responde a sus generosos gestos de ayuda, o no lo hace como el codependiente desea, este último experimenta unas grandes dosis de frustración y emociones negativas (por ejemplo, angustia, tristeza, sensación de vacío) pudiendo incluso llegar a sufrir problemas emocionales como trastornos de ansiedad o depresión.

Como es un persona Codependiente

La codependencia puede darse en cualquier ámbito de relación afectiva de la persona que padece esta condición, aunque lo más frecuente es que aparezca en la relación de pareja o con los hijos, padres, o hermanos. Por lo general, la persona codependiente no sabe poner límites en la relación con el otro (no sabe dónde acaban los intereses del otro y donde empiezan los suyos), asumiendo a veces fuertes niveles de soledad y de frustración ya que, en algunas ocasiones, son víctimas de chantaje emocional de la persona de la que codependen.

Su perfil suele caracterizarse por:

  • Bajos niveles de autoestima
  • Elevada necesidad por sentirse aceptado (necesitan sentirse excesivamente queridas o valoradas)
  • Altamente sensibles a la crítica del otro
  • Dependientes afectivamente
  • Con temor a ser abandonadas
  • Su fuerza reside en la fortaleza frente a los que ayudan (se sienten seguros cuando están al lado de personas que ellos creen más débiles y que, por lo tanto, las necesitan)
  • Tendencia a la autoculpa e inseguridad

Consecuencias de la Codependencia

Si te preguntas qué consecuencias trae consigo la codependencia la respuesta es clara y concisa: nada bueno para nadie. No sólo es el codependiente el que puede verse afectado por este tipo de relación, sino que la otra persona también puede salir muy perjudicada, ya que dependiendo de su fortaleza puede acabar siendo víctima del chantaje emocional del codependiente que le presiona mediante un “te retiro lo que te doy”, a lo que se le une que mientras el codependiente le resuelve sus problemas, él no desarrolla habilidad alguna de afrontarlos. Pero si alguien puede verse realmente afectado por este tipo de relación enfermiza es el codependiente. Las consecuencias que sufrirá son emocionales, sociales y físicas:

  • Consecuencias emocionales: ansiedad, frustración, y tristeza cuando el otro no hace lo que él cree que tiene que hacer. Soledad y desvalorización cuando el otro no acepta su ayuda. Estas reacciones emocionales pueden dar lugar a graves problemas psicológicos, que pueden a su vez ser causa y consecuencia de la codependencia, como es el caso de la baja autoestima, los trastornos de ansiedad, depresiones, etcétera.
  • Consecuencias sociales: el codependiente depende de la otra persona como si ésta fuera una droga y, como tal, ocupa gran parte de su vida dedicándose a cubrir todas sus necesidades y preocupándose por él. Es por ello, que a veces el codependiente se aísla socialmente de otras personas, o su comportamiento interfiere en el trabajo o en otros proyectos personales porque no les dedica suficiente tiempo.
  • Consecuencias físicas: la intensidad emocional que sufre el codependiente conlleva una importante activación psicofisiológica, que puede dar lugar a una elevada sensación de cansancio o fatiga, problemas para dormir, dolores de cabeza o musculares, hipertensión arterial y problemas digestivos, entre otros. 

Cómo liberarse de la codependencia

Por la elevada implicación afectiva que hay entre los miembros de la familia o pareja, no es de extrañar que en el seno de las mismas sea donde pueden aparecer los casos más peligrosos o extremos de codependencia. Un claro ejemplo de ello son los madres y padres que se sienten responsables y se hacen cargo de las malas decisiones de hijos de casi 20 años que no hacen nada provechoso en su vida y no dejan de meterse en líos; o las parejas que dejan de realizar actividades que antes les resultaban gratificantes, o de relacionarse con sus amigos y familiares, y asumen las limitaciones o miedos del otro para de esta manera protegerle; por no hablar de aquellos familiares de personas con adicciones o patologías psiquiátricas (alcoholismo, ludopatía, demencias…) que asumen los cambios que tienen que hacer en su vida en beneficio del otro verbalizando frases como “parece que él depende de mí, pero realmente yo soy quien dependo de él”.

La codependencia en la familia o en la pareja es una de las situaciones más duras y difíciles para salir de esta dinámica, ya que el sentimiento de culpabilidad que le acarrea al codependiente el hecho de ‘dejar al otro abandonado’ es uno de los principales obstáculos para superarla. La codependencia es una situación que puede resultar tan nociva para el codependiente como para el objeto de sus desvelos.

  • Comienza reflexionando acerca de qué te parece la relación que tienes con el otro; sé sincero y haz un balance entre lo que das y lo que recibes. Escríbelo en dos listas para que te resulte más sencillo analizarlo.
  • Enfréntate a tus propios sentimientos: qué te parece lo que te involucras en la vida del otro, por qué lo haces, qué consecuencias tiene, qué pasaría si el otro no acepta tu ayuda…
  • Es posible que tu codependencia tape algún aspecto de tu vida que no funcione y no quieras afrontar, o te sirva para intentar evitar un miedo (por ejemplo un sentimiento de fracaso personal si mi hijo no tiene un buen trabajo). Si es así, debes plantearte solucionar el problema subyacente en vez de esquivarlo manteniendo una actitud que no te hará feliz ni a ti, ni a la persona a la que cuidas.
  • Dedícate tiempo para ti: ¿has pensado qué haces para ti a lo largo de la semana? Si tu única actividad gratificante es cuidar de otro algo no va bien.
  • Busca actividades y hobbies que te agraden y motiven, rodéate de gente y cultiva las relaciones sociales; en definitiva: vive tu propia vida.
  • Deja a un lado el sentimiento de culpa; quererte a ti mismo no significa que no quieras a otro. Existe un derecho personal que dice que “tenemos derecho a hacer menos de lo que está en nuestra mano”. Aplícatelo y recuerda que para cuidar a otro… debes empezar por quererte y cuidarte a ti mismo.
  • Si no te sientes capaz de salir de la situación en la que te has metido, busca ayuda profesional.

 

Nada tiene ningún poder sobre mí, a no ser el que yo mismo le concedo mediante mis pensamientos conscientes.
ANTHONY ROBBINS
FUENTE:
https://bit.ly/38jqq8E

ANSIEDAD: ANTICIPACIÓN DE MIEDOS Y PELIGROS

ANSIEDAD: ANTICIPACIÓN DE MIEDOS Y PELIGROS

 La ansiedad es una situación emocional que irrumpe en nuestras vidas cuando sentimos un peligro (real o imaginario). Es un sentimiento de inquietud profundo que altera la normalidad de nuestras capacidades cognitivas.

 

¿Qué es la Ansiedad?

Se trata de un código de supervivencia porque es una adaptación para que podamos reaccionar ante una situación de emergencia. Sin la ansiedad actuaríamos de manera inconsciente ante peligros que pondrían en riesgo nuestra supervivencia.

Realmente, la ansiedad es una señal de alerta, el aviso de un peligro que acecha. Por tanto, permite a la persona prepararse para enfrentar la situación de amenaza. Esto no tiene nada de extraño; la ansiedad es un estado emocional y constituye una respuesta habitual a diferentes situaciones estresantes. Desde este punto de vista, un determinado grado de ansiedad es positivo porque nos ayuda a gestionar el día a día de nuestra vida cotidiana ante estímulos reales o potenciales.

Cuando percibimos o imaginamos una situación de peligro potencial, el sistema simpático se dispara y toma el control de nuestro cuerpo para enfrentar ese peligro. Esas reacciones pueden ser de lucha, huída o parálisis. Sin embargo, todo cambia cuando esa ansiedad rebasa la capacidad adaptativa de la persona, convirtiéndose en patológica.

En las sociedades modernas, la ansiedad patológica se ha convertido en una enfermedad muy frecuente con repercusiones muy desagradables para quienes la sufren. Los trastornos de ansiedad más comunes son las fobias, el trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno de pánico, la agorafobia, el trastorno por estrés postraumático, el trastorno de ansiedad generalizada y el miedo escénico que surge normalmente al tener que hablar en público o por el solo hecho de imaginarlo – anticiparlo.

Hablamos de ansiedad patológica cuando el estímulo adaptativo supera la capacidad de respuesta del organismo, dando lugar a una respuesta intensa y desproporcionada que limita y condiciona el funcionamiento cotidiano.

Sintomas Fisicos y Psicológicos

Físicos:

Vegetativos:

  • sudoración
  • sequedad bucal
  • mareos e inestabilidad.

Neuromusculares:

  • temblores
  • tensión muscular
  • cefaleas y parestesias.

Cardiovasculares:

  • palpitaciones
  • taquicardias y dolor precordial.

Respiratorios:

  • disnea.

Digestivos:

  • náuseas
  • vómitos
  • dispepsia
  • diarrea
  • estreñimiento
  • aerofagia
  • meteorismo.

Genitourinarios:

  • micción frecuente
  • problemas de la esfera sexual.

Piscológicos y conductuales:

  • Aprensión y preocupación.
  • Sensación de agobio.
  • Miedo a perder el control y a volverse loco
  • Sensación de muerte inminente.
  • Dificultad de concentración y sensación de pérdida de memoria.
  • Inquietud, irritabilidad y desasosiego.
  • Inhibición o bloqueo psicomotor.
  • Obsesiones o compulsiones.

Las personas que sufren ansiedad patológica sienten angustia y miedo; desean huir a pesar de no poder identificar nítidamente ni el peligro ni los motivos de ese anhelo de huida. La ansiedad patológica no es tanto la manifestación de diversos problemas a los que se enfrenta la persona en su vida cotidiana como la idealización que de esos problemas y situaciones hace la persona. El problema se agrava cuando esta reacción que denominamos ansiedad patológica es muy intensa, como en los ataques de pánico (situaciones en las que la persona no puede controlar su ansiedad) o cuando esa reacción aguda se convierte en hábito, es decir, crónica o muy frecuente.

En el fondo, la ansiedad manifiesta una falta de confianza hacia la vida, falta de confianza que deviene en temor sin un motivo real que sume a la persona en la angustiosa espera de un peligro impreciso e improbable. Esta espera dolorosa bloquea a la persona y la impide vivir, sentir y disfrutar el momento presente, obsesionándose con lo que pueda ocurrir, imaginando toda clase de potenciales peligros y reveses, observando cualquier circunstancia o señal que pueda confirmar sus sospechas.

La imaginación entraña peligros. Bien manejada, nos permite generar situaciones y escenarios para afrontar conflictos; pero en una persona con ansiedad la imaginación suele llevarle a los peores finales posibles. La ansiedad esconde, por tanto, una profunda desvalorización e impotencia que nos lleva a creer que no somos capaces de afrontar y gestionar con éxito las situaciones.

Resulta crucial tomar conciencia de que cuando hay ansiedad realmente es la imaginación la que toma el control, impidiéndonos disfrutar del presente, dando paso a miedos y peligros posibles, pero improbables. Hay que aprender a confiar más en nosotros mismos, en nuestras capacidades, en nuestras cualidades, en nuestra intuición, sin sentir la presión de tener que demostrar y demostrarnos nada. El intento de control sólo produce más descontrol. Si tratamos de controlar los miedos y temores que provoca la ansiedad sólo lograremos reforzarlos, alimentarlos; provocando, a su vez, miedos y temores más profundos.

Descodificación Biológica

La Descodificación Biológica de la ansiedad nos lleva necesariamente a profundizar en las situaciones y circunstancias de las que surge. Habitualmente, los conflictos emocionales inconscientes que dan lugar a la ansiedad tienen un origen transgeneracional o en la etapa del Proyecto Sentido. Receptores de programas inconscientes legados por nuestros antepasados o por nuestros padres, nacemos predispuestos o diseñados para repetir lo que ellos sufrieron, sus miedos, sus temores. La exposición, incluso décadas después, a circunstancias emocionales similares a las que ellos afrontaron hará que probablemente somaticemos dichos conflictos. Por eso, es determinante tomar conciencia del origen real del programa inconsciente que desata la ansiedad, pues ésta es en realidad el aviso de que albergamos en nuestro inconsciente un conflicto emocional activo y latente.

La ansiedad manifiesta la existencia de una emoción profunda -normalmente heredada- que debemos localizar para llevarla a la conciencia -hacerla consciente- y aprender a manejarla. Averiguar y comprender las circunstancias en las que se programó el conflicto y las que lo activan en nosotros resulta esencial para neutralizar la ansiedad y evitar que se convierta en algo más grave. Sólo reviviendo en detalle las circunstancias en las que nació el conflicto que se esconde tras la ansiedad y la situación y el sentido por el que éste se manifiesta en nosotros será factible descodificarlo de manera efectiva, encontrar el «para qué», tomar conciencia y desaprender; es decir, cambiar las creencias asociadas a esos miedos y temores para liberarnos y desactivar el conflicto tanto en nosotros mismos como en nuestros descendientes.

FUENTE: https://bit.ly/2VfDXsN

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Nuestra relación con el dinero según la Biodescodificación: ¿viene del árbol genealógico?

CAMBIAR TU MENTALIDAD PARA LIBERAR TUS LIMITACIONES

En ocasiones el principal obstáculo para lograr los objetivos personales y profesionales, son las mismas limitaciones que cada persona conserva en su mente, lo que hace necesario, la determinación y el deseo de superarse

 

Para poner en marcha los objetivos a corto y largo plazo y cumplir los sueños propuestos en un principio, es fundamental dejar de sentirse preso de lo que no ha cumplido hasta el momento, de las deudas por cancelar, de la rutina y de las responsabilidades.

Esto le ayudará a dejar el pesimismo y negativismo de lado, pues quiéralo o no, usted está en un mundo que cada vez es más competitivo, donde la base para sobrevivir es la propio deseo de superarse.

¿Dónde nacen las limitaciones?

Las limitaciones están en la mente de cada persona, éstas aumentan a medida que juzga su actuar negativamente, maximiza sus más pequeños defectos y errores, y disminuye su capacidad de enfocarse y sentirse libre.

La mejor manera de enfrentarlas es adquiriendo nuevos hábitos y haciéndose amigo de las buenas prácticas, incorporando así, elementos que le permitan romper con esas cadenas.

 

Tres pasos para liberarse de las limitaciones y llegar al éxito:

 

  1. Sea agradecido.

Enfóquese y resalte lo bueno que tiene. Agradezca que se encuentra bien de salud, que es autosuficiente, que cuenta con un empleo y un hogar. Siempre que pueda repita mentalmente la palabra “gracias”, esto lo revitalizará y animará a seguir enfrentando su realidad.

Recuerde lo valioso que es para sí mismo y para la sociedad. Usted tiene virtudes únicas que de ser exploradas son de gran contribución para las personas de su entorno.

  1. Céntrese en sus metas.

Enfoque su atención en los aspectos positivos de su vida, y permita que su mente lo dirija única y exclusivamente a sus objetivos. Deje de lado los resentimientos que lo llevan al pasado y lo único que hacen es generar juicios negativos hacia usted mismo.

  1. Confíe en sus habilidades y capacidades.

Las dificultades no son para siempre y el único que puede cambiar la realidad es usted mismo. Por eso, confíe en sus convicciones e ideales y busque el mejor camino para llevarlos a cabo.

Luchar contra las limitaciones es una tarea diaria. Por ello, disfrute de este proceso dentro de un entorno dinámico, ya que la vida es corta y hay que aprovecharla al máximo.

Limites Personales que nos impiden crecer

 

  •       No pierdas el norte

Tu vida tiene que tener fronteras que la delimiten; de lo contrario, podrías tener serios problemas en lo que se refiere a las relaciones personales. Si eres consciente de tus sentimientos, pensamientos, emociones y de quién eres realmente, te comportarás como un individuo con identidad sin que corras el riesgo de verte influenciado por tu entorno.

  • En el amor vale todo

Creer que por amar a alguien o porque te amen no existe una señal de stop puede ser altamente perjudicial; todos sabemos que hay cosas que no deseamos hacer, por nada ni por nadie. Sin embargo, cuando nos vemos en la situación de hacerlo y no somos capaces de decir NO, las consecuencias se dejaran ver tarde o temprano, quizá en forma de reproche, resentimiento, ira y otras formas que no serán nada buenas para la relación.

  •       Tienes permiso para ser egoísta

Sin duda, cuando hablamos de aptitud y actitud el egoísmo ocupa un lugar protagonista y es que tiene la virtud de hacernos sentir culpables. Pero, déjame decirte que esto también es una creencia aprendida. No tiene nada de malo ponerte en primer lugar siempre y saber decir que NO, cuando así lo sientes.

De lo contrario, puedes encontrarte con tu barco hundiéndose y por dejarte en segundo o último lugar hundirte con él sin ser capaz de ayudar a nadie más, ni tan siquiera a ti mismo.

  •       Para poner límites hay que tener carácter

Esto no es verdad; creo que para establecerlos solo tienes que tener en claro qué es lo que quieres para tu vida y lo que no, y hasta dónde estás dispuesto a tolerar sin verte comprometido o maltratado. Para poner límites no tienes necesidad de ser agresivo, autoritario ni arrogante.

  •      Si no estableces limites podrías agotarte

Es una cuestión  de pura aptitud pero también de actitud contigo mismo. Imagina que dices que Sí absolutamente a todo ¡no tendrías tiempo para nada! Además seguramente estarías lleno de problemas y promesas incumplidas, ya que nadie puede estar a disposición de otros el 100% de su tiempo.

Además de que sería una pérdida de energía increíble, también te sentirías en cierta forma vacío debido a  que al no saber decir que NO, seguramente te verías envuelto en muchas cosas que en realidad no deseas hacer.

  •     Si no sabes puedes aprender

Te sorprendería saber que hay una gran cantidad de gente que no sabe poner límites y cuando intenta hacerlo se siente muy mal, pero paradójicamente cuando no lo hacen se sienten peor con ellos mismos. Vuelvo a decirte que también en éste caso tienes que saber que tu nivel de aptitud y actitud deben combinarse entre sí para poder hacerlo.

 

 

No hay personas perezosas, sino personas con objetivos impotentes: esto es, objetivos que no les proporcionan inspiración. 

ANTHONY ROBBINS

 

FUENTES:
https://bit.ly/3ervHxc
https://bit.ly/3dr8RV3
Nuestra relación con el dinero según la Biodescodificación: ¿viene del árbol genealógico?

EL RESENTIMIENTO-UNA CICATRIZ DEL PASADO

Tener sentimiento de hostilidad, aversión, pesar o enojo por algo, que ha causado un daño. Es algo que vive dentro del resentido y lo empuja a ser desagradable con los responsables de su desgracia. Es sentir una y otra vez -resentir- el enojo vivido en el pasado y que fue provocado por una persona o situación.

El resentimiento o dificultad para perdonar, mal que existe desde siempre, puede afectar la salud, produciendo problemas a los huesos como la osteoporosis, al corazón, a la digestión o problemas de movimiento.

Si el resentimiento acentúa la ira, voy a tener problemas hepáticos. Si se encarna de determinada manera voy a tener problemas de gastritis, úlceras o quizás colon irritable.

 

Síntomas del Resentimiento 

Como síntomas del Resentimiento, podemos anotar las siguientes: 

  • El resentido, por lo general es reservado e hipócrita, se caracteriza por una «actitud de inseguridad agresiva que lo hace creerse víctima de burlas y de desdenes, aun cuando se le estima y se le ama». 
  • Siempre es malagradecido, no soporta que le hagan favores, cree ver en esto una nueva muestra de su incapacidad y llega a tomar un fastidio inconsciente a sus favorecedores. 
  • Casi siempre es tímido, pero se deja arrastrar a veces por ímpetus de verdadera audacia. No es hombre de gran voluntad, antes por el contrario no tiene ningún control sobre sí mismos. 
  • Es muy común que el resentido tenga ráfagas de pesimismo, esa falta de confianza en sí y en los demás, hace que espere siempre nuevos fracasos y que vea éstos en cada nueva dificultad que se le presente. 

Podemos conocer a un resentido, en que jamás elogia nada de los otros, sino que por el contrario trata de poner en seguida, como un paralelo, algún defecto de la persona o cosa que ha provocado un elogio o una frase de admiración; o de poner de manifiesto, inmediatamente, el valor de su propia persona; o sea que el resentido -hablando ya en términos axiológicos- hace una desvalorización de los valores ajenos y trata de sobrestimar los suyos propios. 

Como vemos la vida del resentido está llena de dolores y amarguras; él sufre íntimamente y en un egoísmo paradójico quiere que todos los que le rodean sufran también un poco para él sufrir menos. Todos sus cálculos se estrellan ante su impotencia, y pasa por el mundo, arrastrándose, no como un gusano que no deja tras de sí indicios de su paso, sino como un caracol que va manchando su camino a la par que arrastra su pesada carga.

Medidas preventivas

  1. Dado que el Resentimiento nace, en la mayoría de los casos, del sentimiento de inferioridad, debemos procurar que éste no se genere en el alma de los niños ni en la de los adultos. Los padres de familia deberán impedir que surjan rivalidades entre hermanos, motivadas muchas veces por preferencias injustas o por indiferencias notorias, hacia alguno de los hijos.
  2. Así mismo se procurará evitar todo exceso de mimos y de elogios exagerados hacia un niño o un adulto, porque esto puede hacer que esa persona adquiera un alto grado de «sobreestimación de sí misma» lo cual puede traer tristes consecuencias y resentimientos profundos, cuando la realidad de la vida se encargue de defraudarla.
  3.  En las conversaciones entre amigos hay que procurar ser tolerantes con las opiniones ajenas, y en caso de encontrarlas erradas, hacerlo notar con el suficiente tino y caridad como para no provocar lastimaduras ni resentimientos
  4. Las personas de determinadas clases sociales, deberán, si es que lo sienten, no manifestar su desprecio por las personas de las clases sociales inferiores, no haciendo separaciones notorias, ni rebajando la moral de los que no pertenecen a su misma clase social: deberán procurar ayudarlos sin humillarlos, hacerles el bien sin rebajarlos, pensando que todos somos seres humanos, ante quien no hay distingos ni preferencias. Esto evitaría multitud de resentimientos sociales, ante cuya realidad no podemos cegarnos.
  5. En los hogares y en los centros de enseñanza, se procurará inculcar a los jóvenes y niños una sólida moral basada en cuyos principios, si son bien comprendidos y asimilados a sus vidas, les servirán de un poderoso aporte preventivo contra todo sentimiento malsano.
  6. Hay que procurar, así mismo, tratar de conseguir e inculcar a los demás, el dominio de la voluntad, la educación del carácter, la amplitud de miras, la comprensión y generosidad para con todos, con lo cual podremos evitarnos y evitar a otros el caer víctimas del veneno del Resentimiento. 

Medidas curativas 

  1. A las personas que sufren algún· complejo de inferioridad. que las ha llevado a un recóndito resentimiento, se debe procurar elevarlas en otro sentido; si es posible hacerles confesar las posibles causas de su resentimiento y analizarlas una por una restándoles importancia, y dándoles nuevas dosis de confianza en sí mismas y augurios de éxitos futuros. 
  2. Si lo que ha motivado el resentimiento en una persona, es la conciencia de su propia impotencia frente a los demás, por determinado defecto físico, hay que procurar «compensada» de alguna manera, elogiando sus dotes intelectuales o morales, si las tiene, o bien dándole algún cargo de responsabilidad en el que pueda lucirse y nivelarse con los demás. 
  3. Inculcar por medio de conferencias culturales y morales que puedan llegar a todo el pueblo, el principio de que no es un castigo ni un privilegio el pertenecer a tal o cual clase social; que los obreros como obreros, los estudiantes como estudiantes y las autoridades como autoridades, tienen sus respectivos deberes y derechos, que son distintos unos de otros pero no inferiores. 
  4. A los que han sufrido continuos fracasos sociales, económicos, sentimentales, etc., y se sienten despechados por esto, enseñarles a «sacar partido de sus propios fracasos» ya que como dice un escritor contemporáneo: «Lo malo de los fracasos no consiste en experimentarlos, sino en no sacar de ellos las enseñanzas que nos puedan servir para éxitos futuros». 
  5. Y por último, a todos aquellos que por una causa o por otra, se sientan resentidos, darles una mayor amplitud de ideales; darles nuevos caminos, nueva confianza en sus propias acciones; y recomendarles: mucho optimismo, mucha alegría, mucha generosidad.

Consecuencias de una persona que guarda resentimientos

  •  Afecta la capacidad de comunicación. “Habrán cosas que una persona resentida no va entender porque no va a querer entender. En un matrimonio, si alguien está resentido con otro va a escuchar algunas cosas pero otras no las va a querer escuchar”.

 

  • Va a dificultar la comunicación con los demás y la propia influencia sobre los demás. “Si soy un empresario resentido voy a dedicarme a controlar en lugar de dedicarme a estimular”.

 

FUENTES:
https://bit.ly/3hAqAg5
https://bit.ly/3d5itos
Nuestra relación con el dinero según la Biodescodificación: ¿viene del árbol genealógico?

LOS PROCESOS DE DUELO-PÉRDIDAS

El ser humano necesita de los vínculos para crecer y desarrollarse. Cuando algunos de esos vínculos se rompen, surge un periodo de gran intensidad emocional al que llamamos duelo.

 

Si la pérdida es radical y definitiva, como en el caso de la muerte, todas las dimensiones de la persona se ven afectadas (dimensión física, emocional, cognitiva, conductual, social y espiritual) de tal manera que la persona se puede llegar a sentir incapaz de superarlo y/o desarrollar un duelo patológico que requerirá la intervención profesional para su recuperación.

Son muchos los factores que intervienen en el tipo de duelo, como circunstancias de la muerte, relación con el fallecido, personalidad y el contexto sociofamiliar.

Para el completo restablecimiento de una pérdida, el duelo atravesará una serie de etapas o fases.

Deberá realizar cuatro tareas fundamentales: 

  1. Aceptar la realidad de la pérdida. 
  2. Expresar las emociones y el dolor. 
  3. Adaptarse a un medio en el que el ser querido está ausente. 
  4. Recolocar emocionalmente al fallecido y continuar viviendo.

Desde el propio nacimiento, como la primera dolorosa separación, la vida de cada uno de nosotros es un continuo de pérdidas y separaciones, hasta la última y probablemente más temida, que es la de la propia muerte y la de nuestros seres queridos.

Todas las pequeñas o grandes separaciones que vamos viviendo, no solamente nos recuerdan la provisionalidad de todo vínculo, sino que nos van preparando para el gran y definitivo adiós.

Cada pérdida acarreará un duelo, y la intensidad del duelo no dependerá de la naturaleza del objeto perdido, sino del valor que se le atribuye, es decir, de la inversión afectiva invertida en la pérdida. Considerar la muerte de una persona querida como un tipo de pérdida, más que verla como algo único y totalmente diferente, nos va a permitir integrarla en un modelo más amplio de las reacciones humanas.

Podemos, considerar que el duelo es producido por cualquier tipo de pérdida, y no sólo es aplicable a la muerte de una persona. Por lo tanto el proceso de duelo se realiza siempre que tiene lugar una pérdida significativa, siempre que se pierde algo que tiene valor, real o simbólico, consciente o no para quien lo pierde.

Tipos de pérdidas

1.Pérdida de la vida

Es un tipo de pérdida total, ya sea de otra persona o de la propia vida en casos de enfermedades terminales en el que la persona se enfrenta a su final.

2.Pérdidas de aspectos de sí mismo

Son pérdidas que tienen que ver con la salud. Aquí pueden aparecer tanto pérdidas físicas, referidas a partes de nuestro cuerpo, incluidas las capacidades sensoriales, cognitivas, motoras, como psicológicas, por ejemplo la autoestima, o valores, ideales, ilusiones, etc.

3.Pérdidas de objetos externos

Aquí aparecen pérdidas que no tienen que ver directamente con la persona propiamente dicha, y se trata de pérdidas materiales. Incluimos en este tipo de pérdidas al trabajo, la situación económica, pertenencias y objetos.

4.Pérdidas emocionales

Como pueden ser rupturas con la pareja o amistades.

5.Pérdidas ligadas con el desarrollo

Nos referimos a pérdidas relacionadas al propio ciclo vital normal, como puede ser el paso por las distintas etapas o edades, infancia, adolescencia, juventud, menopausia, vejez, etc. 

 

¿Qué es el duelo?

El duelo es esa experiencia de dolor, lástima, aflicción o resentimiento que se manifiesta de diferentes maneras, con ocasión de la pérdida de algo o de alguien con valor significativo. Por lo tanto podemos afirmar que el duelo es un proceso normal, una experiencia humana por la que pasa toda persona que sufre la pérdida de un ser querido. Así es que no se trata de ningún suceso patológico. Incluso hay quien sostiene que el duelo por la pérdida de un ser querido es un indicador de amor hacia la persona fallecida. No hay amor sin duelo por la pérdida.

Fases del Proceso de Duelo

1.Fase de aturdimiento o etapa de shock

Es como un sentimiento de incredulidad; hay un gran desconcierto. La persona puede funcionar como si nada hubiera sucedido. Otros, en cambio, se paralizan y permanecen inmóviles e inaccesibles. En esta fase se experimenta sobre todo pena y dolor. El shock es un mecanismo protector, da a las personas tiempo y oportunidad de abordar la información recibida, es una especie de evitación de la realidad.

2.Fase de anhelo y búsqueda

Marcada por la urgencia de encontrar, recobrar y reunirse con la persona difunta, en la medida en que se va tomando conciencia de la pérdida, se va produciendo la asimilación de la nueva situación. La persona puede aparecer inquieta e irritable. Esa agresividad a veces se puede volver hacia uno mismo en forma de autorreproches, pérdida de la seguridad y autoestima.

3.Fase de desorganización y desesperación

En este periodo que atraviesa el deudo son marcados los sentimientos depresivos y la falta de ilusión por la vida. El deudo va tomando conciencia de que el ser querido no volverá. Se experimenta una tristeza profunda, que puede ir acompañada de accesos de llanto incontrolado. La persona se siente vacía y con una gran soledad. Se experimenta apatía, tristeza y desinterés.

4.Fase de reorganización

Se van adaptando nuevos patrones de vida sin el fallecido, y se van poniendo en funcionamiento todos los recursos de la persona. El deudo comienza a establecer nuevos vínculos.

El conocer las manifestaciones y las fases del duelo tienen una utilidad práctica, si entendemos que las fases son un esquema orientativo y no rígido, que nos puede guiar a la hora de saber en qué situación se encuentra la persona en su proceso de duelo.

Vivencias de la persona en duelo

En general en todos los duelos existirán muchas características comunes, puesto que parten de una información básica heredada y en íntima relación con nuestra supervivencia. Sin embargo, la experiencia, el aprendizaje, la personalidad, y otra serie de factores externos, como pueden ser otros vínculos, moldearan de forma individual la respuesta de duelo en cada individuo.

Las emociones son parte del legado genético de nuestra especie, que permanecen en nuestras células. Y aunque somos un todo interdependiente, podemos distinguir distintas dimensiones de nuestro ser que se verán afectadas de diferente manera ante la experiencia de duelo.

Dimensión física

Se refiere a las molestias físicas que pueden aparecer a la persona en duelo. Sequedad de boca, dolor o sensación de “vacío” en el estómago, alteraciones del hábito intestinal, opresión en el pecho, opresión en la garganta, hipersensibilidad a los ruidos, disnea, palpitaciones, falta de energía, tensión muscular, inquietud, alteraciones del sueño, pérdida del apetito, pérdida de peso, mareos. Algunas investigaciones han demostrado que las situaciones de estrés están íntimamente relacionadas con la inmunodepresión y, por tanto, el organismo humano es más vulnerable a enfermar. Y obviamente la muerte de un ser querido es una de las experiencias más estresantes.

Dimensión emocional

Aquí señalamos los sentimientos que el deudo percibe en su interior. Los estados de ánimo pueden variar y manifestarse con distintas intensidades. Los más habituales son: sentimientos de tristeza, enfado, rabia, culpa, miedo, ansiedad, soledad, desamparo e impotencia, añoranza y anhelo, cansancio existencial, desesperanza, abatimiento, alivio y liberación, sensación de abandono, amargura y sentimiento de venganza.

Dimensión cognitiva

Se refiere a lo mental. Dificultad para concentrarse, confusión, embotamiento mental, falta de interés por las cosas, ideas repetitivas, generalmente relacionadas con el difunto, sensaciones de presencia, olvidos frecuentes.

Dimensión conductual

Se refiere a cambios que se perciben en la forma de comportarse con respecto al patrón previo. Aislamiento social, hiperactividad o inactividad, conductas de búsqueda, llanto, aumento del consumo de tabaco, alcohol, psicofármacos u otras drogas.

Dimensión social

Resentimiento hacia los demás, aislamiento social.

Dimensión espiritual

Se replantean las propias creencias y la idea de trascendencia. Se formulan preguntas sobre el sentido de la muerte y de la vida.

Formas diferentes de duelo

La presencia o no de duelo patológico se va a caracterizar, fundamentalmente, por la intensidad y la duración de la reacción emocional. Por lo tanto, sí es posible señalar que hay un duelo “normal” y otro “patológico”, de acuerdo con la intensidad del mismo y su duración.

Parece que las personas que en su niñez más temprana no han sido estimuladas y apoyadas a ser personas individuales, con su identidad separada, posteriormente tienen dificultades para desprenderse, tienden a aferrarse, y por eso les resulta tan difícil elaborar el duelo.

Duelo anticipatorio

Es un tipo de duelo en el que el deudo ya ha empezado la elaboración del dolor de la pérdida sin que esta haya ocurrido todavía. Es una forma de anticipar la pérdida que irremediablemente ocurrirá en un corto periodo de tiempo. Este tipo de duelo es relativamente frecuente cuando el ser querido se encuentra en una situación de terminalidad, aunque no haya fallecido. Es una forma de adaptación a lo que va a llegar.

Duelo crónico

El deudo se queda como pegado en el dolor, pudiendo arrastrar durante años, unido muchas veces a un fuerte sentimiento de desesperación. La persona es incapaz de rehacer su vida, se muestra absorbida por constantes recuerdos y toda su vida gira en torno a la persona fallecida, considerando como una ofensa hacia el difunto restablecer cierta normalidad.

Duelo congelado o retardado

Se le conoce también como duelo inhibido o pospuesto. Se presenta en personas que, en las fases iniciales del duelo no dan signos de afectación o dolor por el fallecimiento de su ser querido. Se instaura en el deudo una especie de prolongación del embotamiento afectivo, con la dificultad para la expresión de emociones. En el duelo congelado, a los deudos les cuesta reaccionar a la pérdida.

Duelo enmascarado

La persona experimenta síntomas (somatizaciones) y conducta que le causan dificultades y sufrimiento, pero no las relaciona con la pérdida del ser querido.

En este tipo de duelo, el deudo acude frecuentemente a los médicos aquejados de diferentes disfunciones orgánicas, pero calla el hecho de su pérdida reciente, ya que no lo relaciona con ello.

Duelo exagerado

También llamado eufórico. Este tipo de duelo puede adquirir tres formas diferentes.

•Caracterizado por una intensa reacción de duelo. En este caso habrá que estar atentos a las manifestaciones culturales para no confundirlo con ellas.

•Negando la realidad de la muerte y manteniendo, por lo tanto, la sensación de que la persona muerta continua viva.

•Reconociendo que la persona sí falleció, pero con la certeza exagerada de que esto ocurrió para beneficio del deudo.

Duelo normal

Quizás deberíamos haber comenzado esta clasificación por este tipo de duelo, que es el más frecuente, y que se caracteriza por diferentes vivencias en todas las dimensiones de la persona.

•Aturdimiento y perplejidad ante la pérdida.

  • •Dolor y malestar.
  • •Sensación de debilidad.
  • •Pérdida de apetito, peso, sueño.
  • •Dificultad para concentrarse.
  • •Culpa, rabia.
  • •Momentos de negación.
  • •Ilusiones y alucinaciones con respecto al fallecido.
  • •Identificación con el fallecido.

 

Los duelos, por muy dolorosos y complicados que resulten, pueden ser oportunidades excepcionales para nuestro crecimiento personal y realización, siempre y cuando seamos capaces de afrontarlos y de integrar la correspondiente pérdida.

La persona sana es aquella que no intenta escapar del dolor, sino que sabiendo que ocurrirá intenta saberlo manejar.

 

FUENTE:
https://bit.ly/3dQMgSR
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