Biodescodificación: Las historias familiares que influyen en el embarazo

Biodescodificación: Las historias familiares que influyen en el embarazo

La historia de nuestros ancestros puede influir en un embarazo. Fechas de nacimiento y fallecimiento, parecidos físicos, profesiones, herencias directas, antepasados claves. Todos estos datos toma esta terapia alternativa, cada vez más presente como recurso para “destrabar” temas puntuales y limitaciones personales

 

Aunque como todo saber no avalado por la ciencia tiene sus detractores, la estadística casera de temas que se van repitiendo en una familia (con particularidades y detalles que van cambiando, por supuesto) es difícil de explicar desde la teoría, pero bastante contundente en lo real.

Los miembros de una familia se influyen recíprocamente en su salud y en su conducta.

Es decir, que todos estamos conectados y vivimos historias paralelas, pero especialmente lo estamos a nuestras familias y a nuestras parejas (familias elegidas).

¿Cómo vivieron nuestras madres, abuelas, bisabuelas sus embarazos y maternidades?

Lo primero que debe hacer quien desea biodescodificar un tema en particular es recabar historias, cuentos, narrativas, fechas. Como un investigador privado, entrevistar, preguntar, revisar documentos, indagar en lo que fue tapado u oculto. ¿Qué puede aparecer, según lo que dice esta perspectiva de trabajo? Antepasadas que han fallecido al dar a luz, bebés que no sobrevivieron o prematuros, abortos, un padre que abandonó a su mujer embarazada y nunca más saben de él, embarazos producto de violaciones, riesgo de vida (por alguna complicación) para las mamás, embarazos no deseados, tristezas o duelos durante la gestación, etc.

A todos se nos puede ocurrir que en alguna de nuestras ramas, materna o paterna, haya historias como éstas, pero, en algunos casos los traumas son más profundos y dejan secuelas en los descendientes. “Estos programas vienen de historias tan fuertes que, muchas veces, la persona se genera síntomas físicos en su sistema reproductor, que le impiden aun más el embarazo.

Enfermedades como trombofilia, endometriosis, fibromas, pólipos, miomas y quistes uterinos, de ovarios, trompas tapadas, varicocele, baja calidad de espermas, son algunos de estos ejemplos. También hay personas que tienen este programa de infertilidad encubierto, y se manifiesta a través de que no consiguen pareja. Sus relaciones son casuales, con nadie llegan a formar una unión estable o una familia, o cuando se plantea la posibilidad de ser padres, algo ocurre, y el vínculo se rompe”.

Cada historia familiar abrirá temas específicos y el terapeuta y consultante podrán revisar juntos esa historia para sacarla a la luz primera- paso importante  y luego reinterpretarla, para soltar las cargas que no son nuestras y seguir la vida, lo más creativa, original y auto-centrada en nuestra misión particular que podamos.

 

FUENTE:
https://bit.ly/3lnAgN2

 

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DESCODIFICACIÓN DE LA MIGRAÑA

La migraña nos llama la atención, sobre la forma que tenemos de resolver los problemas, muy desde el estado mental, al intentar encontrar soluciones con nuestra parte más cerebral y si genera el síntoma es porque hay conflicto

El síntoma principal de la migraña es la cefalea, habitualmente un dolor pulsátil que se siente en un lado de la cabeza, el dolor se suele describir como moderado o intenso y puede empeorar si se realiza cualquier actividad física. La duración de la migraña suele ser de 4 a 72 horas y además, generalmente hay otros síntomas que se pueden dar al mismo tiempo que la cefalea: aversión al ruido y a la luz, alteración del equilibrio, dificultades con la coordinación muscular, el lenguaje o la visión.

El resentir general es: “debo buscar una solución mental”, tengo delante mío una situación ante la que no encuentro una solución satisfactoria y siento que necesito resolver esto, que tengo que ser capaz de encontrar una solución pensando más o mejor, con la cabeza y no puedo descansar hasta que la encuentre, no puedo pensar en otra cosa…

La migraña se instala en un tejido de origen ectodérmico (4a etapa) y por lo tanto, el conflicto va estar en relación con: estar en comunicación, intercambiar, comprender

El sentido biológico de la migraña es muy claro, y también nos sirve para el dolor de cabeza… en el cerebro la presión es muy frágil y cuando necesitamos reflexionar para encontrar una solución porque es algo vital, entonces fluye más sangre para nutrir a las neuronas, esto genera una vasodilatación de estas pequeñas arteriolas que llevan la sangre a las células gliales y esta diferencia de presión es la que provoca la la migraña de estrés.

 

Tipos de migrañas:

De estrés:

En estados tensionales la persona le está dando vueltas a un problema, una y otra vez y siente que no es capaz de resolverlo. De alguna manera, el cerebro te dice que pares, evitando que sigas dándole vueltas. Conflicto de exigencia, hipercontrol y no toman decisiones.

Pulsátiles:

De fin de semana, en vagotonía (en fase de reparación). Se deben al edema, que provoca una presión que produce dolor. Hay que buscar el problema que la persona ya está solucionando antes de la migraña, algo positivo que haya ocurrido justo antes. También podemos explorar el resentir: “No tengo derecho a la felicidad»

Premenstruales:

Temas de desvalorización como mujer: “No me siento a la altura, no soy capaz”, “miedo a quedarme embarazada”, “Tengo demasiadas cosas que hacer”, Debo ser muy eficaz en lo que hago”

Cuando se diagnostica una migraña oftalmológica, quiere decir que esta migraña está relacionada con la actividad visual. ¿Cuál es el conflicto alrededor de ver?… o bien “no puedo ver algo que necesito ver”… también puede ser más en un plano simbólico, podría tomar el significado de comprender; o “yo veo cosas, comprendo cosas, que no quiero ver, que no quiero comprender”.

La migraña nos llama la atención, sobre la forma que tenemos de resolver los problemas, muy desde el estado mental, al intentar encontrar soluciones con nuestra parte más cerebral y si genera el síntoma es porque hay conflicto, es decir porque este estilo no nos acaba de dar resultado.

Esto explica que haya personas con tendencia a tener migraña que tengan ciertas características en común:

  • personas cerebrales, intelectuales, muy mentales.
  • tienen tendencia a darle vueltas a la cabeza.
  • son perfeccionistas, exigentes, rígidas, siempre quieren superarse.
  • no se conforman con nada…sienten que no tienen bastante con la solución adoptada.
  • también pueden ser personas muy apasionadas que no saben detenerse.
  • podemos encontrar también personas que niegan los problemas y no afrontan la realidad.
  • son personas que no se dan descanso.
FUENTE: 
https://url2.cl/zhCyV
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BIODESCODIFICACIÓN – GASTRITIS

Aunque parezca mentira, al momento de ingerir alimentos, creemos que lo único que estamos comiendo es lo que está en nuestro plato y no es así. Estamos ingiriendo nuestras prisas, nuestro estrés, nuestra angustia, nuestras tristezas, nuestras alegrías, nuestras decepciones, nuestros planes para mañana y lo que hicimos hace 30 minutos

¿Qué es?:

La Gastritis es la inflamación de la mucosa gástrica, que se muestra enrojecida, lo que demuestra que se ha presentado una irritación o hemorragias subepiteliales, Puede presentarse en sólo una parte del estómago o en toda la bolsa gástrica. Son varias sus causas que pueden dar origen a la gastritis, entre ellas, los malos hábitos alimenticios, el estrés, el abuso de medicamentos o desórdenes de autoinmunidad.

La gastritis aguda puede ser provocada por la ingesta continua de anti inflamatorios, alergias alimentarias, abuso de alcohol, sustancias corrosivas o tratamientos de radioterapia.

El síntoma más común de la gastritis, es el dolor y la sensación de ardor.

También puede producirla la presencia de la bacteria Helicobacter Pilori, que favorece la aparición de úlceras gastroduodenales y los cánceres gástricos.

La gastritis crónica puede manifestarse con dolor, aunque a menudo no da síntomas.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?:

Vayamos pues al origen de cualquier problema gástrico, porque como ya sabemos en Biodescodificación, nada externo puede enfermarnos.

Comencemos entonces por analizar la función del estómago, y ésta se resume a: “digerir”.
No hay más, no existe más.

Sabemos también, porque lo hemos repetido hasta el cansancio, que el subconsciente humano no sabe diferenciar entre lo real y lo imaginario, por lo tanto y en el caso de la gastritis, no debo revisar mi comida sino que debo analizar qué emoción no he sido capaz de digerir.

Y claro que deberá ser una emoción que yo ingiero constantemente, porque ya me ha irritado el estómago, ya me ha provocado sangrados y si no reviso mi vida a tiempo, puede ocasionarme una úlcera gástrica y hasta un cáncer. Dependerá de mí y de los cambios que yo haga en mi vida.

Es una creencia ampliamente utilizada, el creer que los alimentos que ingerimos son lo que provoca la gastritis. Comer grasa, picante, comer mal, etc. Y no es así.
Lo que determinará mi capacidad para tolerar o no tolerar alimentos, serán SIEMPRE, mis emociones.

Obviamente si yo estoy convencido de que el picante me hace mal al estómago, el picante hará mal a mi estómago, así que debo comenzar por revisar lo que “yo creo” de los alimentos.

Una vez descartadas mis falsas creencias con respecto a cierto tipo de alimentos, de la lista de posibles causas de mi gastritis, es hora de buscar las emociones que tengo atrapadas y que me están haciendo daño.

Otras creencias, que son tomadas como válidas para la presencia de gastritis:

– No comer a “mis horas”.

– Comer “de pie”.

– Comer mal y desbalanceado.

– Comer en la calle.

Comer alimentos sucios.

Y la solución a éstas creencias, es nuevamente, revisarlas. Porque seguramente lo que me molesta, no es que yo “coma a deshoras”, sino que yo no cuento con el tiempo suficiente para poder disfrutar de mis deliciosos alimentos en el tiempo suficiente.

Si en un día normal de trabajo, yo contara con 3 horas completas para “mi hora de comida”, para poder ir a comer a un lugar pacífico, tranquilo, delicioso, limpio, en donde pudiera platicar con mis amigos de temas divertidos y amenos, yo no tendría gastritis.

Porque la gastritis, no es el alimento que comes, sino todo lo que “ingieres”

emocionalmente a la vez que ingieres alimentos:

– Las prisas por salir corriendo a comer.

– El encontrar algo que se adapte a tu presupuesto, que te guste y que te atiendan rápido.

– Que no te caiga pesado para poder seguir trabajando toda la tarde.

– La posición en la que comes, el lugar, los olores, la gente alrededor.

– Los ruidos en la calle.

– La plática con los compañeros, o la soledad si nadie te acompañó.

Justo esto, es lo que “no digieres”.

No digieres comer con prisas, no digieres ir a comer sólo, no digieres platicar de trabajo en la hora de comida, no digieres que sean lentos al atenderte, no digieres quedarte encerrado en los vestidores de la oficina a comer tu ensalada en ese molde de plástico, no digieres seguir atendiendo asuntos de trabajo mientras comes, no digieres comer “nervioso”, porque más tarde hay más trabajo todavía, etc.

Y lo mismo, si no llevas un horario laboral y siempre estás en tu casa. Revisa con quién comes, de qué platican mientras comes, ¿comes estresado?, ¿comes con prisa?, ¿qué escuchas al comer?

Muchas personas no están conscientes de todo aquello que rodea sus “comidas” (alimentos) y se conforman con revisar los alimentos para determinar lo que les hace daño.

Revisa, desde hoy, TODO lo que comes a la hora de desayunar, comer o cenar:

* COMPAÑÍA

¿Estoy acompañado?

¿Me siento a gusto con la compañía?

¿Estoy sólo y lo disfruto?

¿Estoy sólo y no me gusta comer sólo?

* TEMA DE CONVERSACIÓN

¿Estoy platicando de un tema agradable?

¿Estoy discutiendo asuntos de trabajo?

¿Estoy platicando de temas tristes o angustiantes?

¿Estoy en silencio y me gustaría platicar con alguien?

* TIEMPO

¿Me siento cómodo con el lapso de tiempo con el que cuento para comer?

¿Me preocupa el hecho de comer con prisa?

¿Me estresa el comer corriendo?

¿Me molesta no tener más minutos para comer en paz?

*SONIDOS

¿Estoy consciente del ruido a mi alrededor a la hora de comer?

¿Escucho gritos, gente molesta, coches, la televisión, la radio?

¿Escucho bromas y comentarios agradables al comer?

¿Escucho niños peleando y gritando o llorando?

*LUGAR

¿Estoy comiendo en un lugar tranquilo y agradable?

¿Estoy comiendo de pie, en un lugar sucio?

¿Estoy comiendo en mi auto mientras estoy atascado en el tráfico?

¿Estoy comiendo en un lugar oscuro, sin ventilación?

Y es que aunque parezca mentira, al momento de ingerir alimentos, creemos que lo único que estamos comiendo es lo que está en nuestro plato y no es así. Estamos ingiriendo nuestras prisas, nuestro estrés, nuestra angustia, nuestras tristezas, nuestras alegrías, nuestras decepciones, nuestros planes para mañana y lo que hicimos hace 30 minutos.

Por lo tanto, la clave básica, para terminar con la gastritis, es revisar TODO mi territorio, todo lo que me rodea al ingerir alimentos, todo lo que vivo día con día y que no “digiero”.

Porque algo es seguro: Para que yo ya tenga gastritis, es que eso que he estado comiendo, ya tiene por lo menos 2 semanas de estar ocurriendo y “no lo digiero”.

 

 

 

Fuente: 
https://url2.cl/w1U5f

 

 

 

BIODESCODIFICACIÓN – ÁCIDO URICO

BIODESCODIFICACIÓN – ÁCIDO URICO

 

Realmente las emociones inconscientes que pueden detonar un elevado nivel de ácido úrico, pueden ser, variadas, pero tienen todas ellas un denominador común, y éste es el sentirse todo el tiempo, como si necesitáramos si bien variadas, con un denominador común, y éste es el hecho de sentirse todo el tiempo: desvalorizado

¿Qué es?

El ácido úrico es un compuesto orgánico de carbono, nitrógeno, oxígeno e hidrógeno.
Es un producto de desecho del metabolismo de nitrógeno en el cuerpo humano (el producto de desecho principal es la urea), y se encuentra en la orina en pequeñas cantidades.
En algunos animales, como aves, reptiles y muchos artrópodos, es el principal producto de desecho, y se expulsa con las heces; los animales que excretan mayoritariamente ácido úrico se denominan uricotélicos. El alto contenido de nitrógeno del ácido úrico es la razón por la que el guano es tan valioso como fertilizante en la agricultura.
En la sangre humana, la concentración de ácido úrico en hombres es de 3,6 – 6,8 mg/dl para las mujeres de 2,5-6,8mg/dL, aunque se pueden encontrar niveles más bajos en los vegetarianos.
La gota en el ser humano está asociada con niveles anormales de ácido úrico en el sistema.
La saturación de ácido úrico en la sangre humana puede dar lugar a un tipo de cálculos renales (nefrolitiasis) cuando el ácido cristaliza en el riñón. Un porcentaje considerable de enfermos de gota llegan a tener cálculos renales de tipo úrico.
El aumento de los niveles de ácido úrico en la sangre no solo puede estar relacionado con la gota, sino que puede ser simplemente una hiperuricemia, que presenta algunos de los síntomas anteriores o puede ser asintomática. Sin embargo, cuanto mayor es el aumento de ácido úrico en sangre mayores son las posibilidades de padecer afecciones renales, artríticas, etc.
El ácido úrico se mantiene en la sangre en forma de sal soluble, y es sólo, si su cantidad aumenta, que se produce saturación y se vuelve insoluble pudiendo precipitarse, especialmente a nivel articular. Eso puede producir crisis de gota.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

Tener un nivel alto de ácido úrico, se conoce comúnmente como Hiperuricemia y podríamos definirlo en Biodescodificación como “El dominante dominado”.
Realmente las emociones inconscientes que pueden detonar un elevado nivel de ácido úrico, pueden ser, variadas, pero tienen todas ellas un denominador común, y éste es el sentirse todo el tiempo, como si necesitáramos si bien variadas, con un denominador común, y éste es el hecho de sentirse todo el tiempo: desvalorizado.

Sintomas

Para que yo presente síntomas de Hiperuricemia, necesariamente tuve que haber vivido o estar viviendo, una historia parecida a las que siguen:
  • Siento que no pertenezco aquí, no me siento en casa, no me hallo.
  • Este lugar no es apto para mí, no es lo quisiera para mí, no me siento reconocido, no pertenezco.
  •  Siento que no valgo nada.
  •  Siento que me desmorono, siento que mi vida se desmorona.
  •  Siento que mi negocio se desmorona
  •  Siento que mi relación se desmorona
  •  Me hicieron a un lado, me ignoran, nunca perteneceré o volveré a pertenecer
  •  Mis padres, mi hermano, mis amigos, me echaron.
  • Por más que lo intento, no logro recuperar lo que gasté, no logro ahorrar
  • Me falta liquidez, nunca tengo lo suficiente
  • Me negaron el préstamo
  • Tal vez me liquiden en el trabajo

Si mi ácido úrico aparece como gota en mi dedo gordo:

Historias anteriores pero en relación con mi madre.

Si mi ácido úrico aparece como gota en mi pie:

Historias anteriores pero en relación con actividades deportivas, estudiantiles, profesionales o laborales.

Si mi ácido úrico aparece en el riñón:

Historias anteriores pero sólo en el sentir económico.

¿Cómo libero esa emoción biológica?

Hay muchas personas trabajadoras, responsables, que podríamos pensar que tienen su vida resuelta y de la manera correcta, pero deberemos recordar que nuestros síntomas son única y exclusivamente responsabilidad de nuestro “inconsciente” biológico.
Por lo tanto, es realmente necesario, hacer una introspección profunda y analizar si realmente estamos viviendo lo que nos gusta vivir, si realmente estamos felices con lo que hacemos y obtenemos, si realmente nuestra relación con los demás está en equilibrio y es saludable, porque sólo así, podremos determinar si ese incremento en nuestro ácido úrico es consecuencia de nuestro carácter, miedos y circunstancias, o es nuestro árbol el responsable.

Conclusión

Si luego de un análisis profundo llegamos a la conclusión de que no somos nosotros los causantes de nuestros síntomas, deberemos analizar nuestro Transgeneracional y buscar todas éstas historias en nuestros dobles, para luego, pasar a nuestro Proyecto Sentido y tratar de ubicar en qué momento nuestros padres nos programaron para ser vulnerables a todas éstas circunstancias.
Una vez determinados los responsables de nuestra Hiperuricemia lo mejor es redactar una carta de duelo, en donde en verdad expresemos nuestro dolor, nuestra frustración por estar enfermos, nuestros miedos, nuestra realidad, para con dicha carta, liberar todas esas emociones inconscientes ocultas, que nuestra mente trae arrastrando filogenéticamente.
FUENTE: https:/bit.ly/2OsEd3J
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Biodescodificación: Las historias familiares que influyen en el embarazo

IRA-REACCIÓN EMOCIONAL

La ira puede ser una reacción normal ante ciertas circunstancias, pero cuando se intensifica y se hace permanente o muy frecuente apunta a problemas más graves

 

Los problemas de ira pueden producir enfermedades a nivel físico y mental, por eso si sufres episodios de ira constantemente, y te lo señalan otras personas o sientes que siempre estás molesto, busca ayuda profesional para superar los problemas de ira.

Síntomas de problema de ira 

Para reconocer cuándo la ira es más que un enfado, necesitas tener en cuenta una serie de síntomas que señalan que tienes problemas de ira que podrían traerte graves consecuencias, como dificultades para relacionarte con otros, e incluso problemas de salud física.

  • Uno de los síntomas es que se incrementa la temperatura del cuerpo, entonces comienzas a experimentar una calentura que se siente en la parte de arriba del pecho.
  • La temperatura también aumenta en tu rostro. Este es un síntoma que también se asocia a la ansiedad, de manera que debes tener en cuenta otros síntomas.
  • También se acelera el corazón, y se sube la tensión arterial, lo que indica que el ataque de ira es intenso.
  • Los músculos del cuerpo se tensan, el grado de tensión y la zona del cuerpo que sufre esta anomalía pueden variar, puede ocurrir en las piernas, mandíbula, manos y zona alta del cuello.
  • Cuando la tensión muscular se extiende por mucho tiempo, sufres temblores. De igual forma, cuando sufres problemas de ira la respiración se agita y puedes hiperventilar.
  • El ritmo de la respiración también se acelera, debido al exceso de oxígeno en los pulmones, provocando sensación de ahogo y mareo.

Otro síntoma característico de los problemas de ira es un malestar gastrointestinal, debido a que el sistema digestivo se paraliza por no ser prioritario en ese momento.

Cuando los problemas de ira son graves, se manifiestan otros síntomas físicos como:

  • Diarrea
  • Náuseas
  • Estreñimiento
  • Vómitos
  • Gases

 

Notarás que tu voz se altera y tus ojos se dilatan.

 

Lo que causa el enojo en el organismo

La ira o la agresividad en una persona repercute directamente en el funcionamiento de su corazón, por eso también se considera que el estrés está fuertemente ligado a enfermedades cardiovasculares.

Estos son algunos de los efectos del enojo en nuestro organismo:

  • Aumenta la presión sanguínea, lo que con el tiempo puede provocar un deterioro en las arterias
  • Se eleva el pulso cardiaco y se genera taquicardia
  • Aumenta la producción de sustancias químicas como la adrenalina, lo que altera el equilibrio natural del cuerpo
  • Se desequilibra el sistema inmunológico
  • Se provocan contracturas, dolores musculares y jaquecas
  • Se acelera la respiración, provocando que el corazón bombee con más intensidad
  • Aumenta el riesgo de padecer algunas enfermedades como gastritis, colitis y dermatitis

 

Cómo controlar la ira y cuidar la salud física y mental

El enojo es una reacción normal y defensiva del ser humano, que muchas veces no permite ver con claridad la realidad del problema, impidiendo que se pueda solucionar con facilidad. Sin embargo, hay ciertas técnicas que pueden ayudar a controlar de mejor forma las emociones y a enfrentar los momentos difíciles con más calma.

  • Tómate un tiempo para responder:

Siempre piensa antes de hablar y no actúes en forma instintiva. Si es necesario, retírate del lugar del problema, tómate un tiempo, respira profundo, recupera la tranquilidad y vuelve a enfrentar la situación.

  • Recurre a técnicas de relajación:

Respirar consciente y profundamente permite que relajes los músculos y te sientas más calmado. También es útil repetir frases positivas que ayuden a cambiar la actitud frente al problema.

  • Haz ejercicio:

Los momentos de mucho enojo pueden ser beneficiosos si recurrimos al deporte. Algunas personas cuando están enojadas salen a practicar ejercicios para sentirse mejor. La liberación de endorfinas y la distracción de la actividad permite visualizar todo con mayor claridad y desde otra perspectiva.

  • Usa el humor para aliviar la tensión:

Recurrir al sentido del humor no es sinónimo de mirar con superficialidad los problemas, sino que es un método eficaz para aceptar con naturalidad lo que ocurre.

  • Aprende a identificar lo que te enoja:

Parte del autoconocimiento es tener claridad sobre las situaciones que provocan enojo o mucha ira. Si tienes claridad sobre esto, sabrás cómo reaccionar de mejor forma al enfrentar una situación similar a futuro.

 

  • Habla con un amigo comprensivo:

Compartir y expresar las propias frustraciones puede ayudar a desactivar la ira. Sin embargo, es importante tener claro que nadie puede cambiar las emociones de otro. Ese es un trabajo íntimo y personal.

  • Aprende a perdonar:

Reconocer y aceptar que no todos piensan y actúan igual es una forma efectiva de evitar ataques de enojo. La empatía y la voluntad de entender por qué una persona actuó de un modo u otro permite eliminar el enojo y ceder el perdón.

 

 

«Las cosas pequeñas afectan a las mentes pequeñas»

BENJAMIN DISRAELI

 

 

FUENTES:
https://bit.ly/3fidh2A
https://bit.ly/31VfZqM
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Lealtades Familiares Invisibles

Todos vivimos lealtades familiares, aunque no nos demos cuenta, por eso son invisibles. Son precisamente esas vivencias que no entiendo o que repito o que no se donde están ancladas esas fidelidades a mi clan, estas se heredan para que todo vuelva a su equilibrio. Ese es el propósito de todo, el equilibrio, o sea que cuanto antes lo veamos y lo gestionemo, podremos volar con nuestras propias alas.

(más…)

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CODEPENDENCIA-CONSECUENCIAS EMOCIONALES

Las relaciones familiares o de pareja pueden volverse tóxicas si no estableces límites claros que protejan tu bienestar emocional. La codependencia surge cuando asumes los problemas de otro y te preocupas más por él que por ti

 

La codependencia es un conjunto de emociones y actitudes que conducen al individuo que la sufre (codependiente) a involucrarse en los problemas de otra persona a la que se vincula afectivamente (hijo, pareja, amigo, familiar, compañero…), preocupándose en exceso por el bienestar de ésta, y olvidándose de sí mismo y de sus propias necesidades. Es por ello que el codependiente parece estar siempre vinculado a personas con dificultades a quienes él cree poder ayudar llegando a hacerse cargo, al menos emocionalmente, de sus problemas.

A pesar de que aparentemente este hecho podría parecer una conducta altruista sin más, en realidad no lo es. Al cuidar del otro, el codependiente hace que éste le necesite pudiendo de esta manera ejercer un control indirecto sobre la otra persona, ya que en algunos casos, el codependiente puede llegar a chantajear emocionalmente a su protegido, retirándole la ayuda que le estaba dando si la conducta de éste no se ajusta a lo que él considera que debería ser. Sin embargo, cuando el otro no responde a sus generosos gestos de ayuda, o no lo hace como el codependiente desea, este último experimenta unas grandes dosis de frustración y emociones negativas (por ejemplo, angustia, tristeza, sensación de vacío) pudiendo incluso llegar a sufrir problemas emocionales como trastornos de ansiedad o depresión.

Como es un persona Codependiente

La codependencia puede darse en cualquier ámbito de relación afectiva de la persona que padece esta condición, aunque lo más frecuente es que aparezca en la relación de pareja o con los hijos, padres, o hermanos. Por lo general, la persona codependiente no sabe poner límites en la relación con el otro (no sabe dónde acaban los intereses del otro y donde empiezan los suyos), asumiendo a veces fuertes niveles de soledad y de frustración ya que, en algunas ocasiones, son víctimas de chantaje emocional de la persona de la que codependen.

Su perfil suele caracterizarse por:

  • Bajos niveles de autoestima
  • Elevada necesidad por sentirse aceptado (necesitan sentirse excesivamente queridas o valoradas)
  • Altamente sensibles a la crítica del otro
  • Dependientes afectivamente
  • Con temor a ser abandonadas
  • Su fuerza reside en la fortaleza frente a los que ayudan (se sienten seguros cuando están al lado de personas que ellos creen más débiles y que, por lo tanto, las necesitan)
  • Tendencia a la autoculpa e inseguridad

Consecuencias de la Codependencia

Si te preguntas qué consecuencias trae consigo la codependencia la respuesta es clara y concisa: nada bueno para nadie. No sólo es el codependiente el que puede verse afectado por este tipo de relación, sino que la otra persona también puede salir muy perjudicada, ya que dependiendo de su fortaleza puede acabar siendo víctima del chantaje emocional del codependiente que le presiona mediante un “te retiro lo que te doy”, a lo que se le une que mientras el codependiente le resuelve sus problemas, él no desarrolla habilidad alguna de afrontarlos. Pero si alguien puede verse realmente afectado por este tipo de relación enfermiza es el codependiente. Las consecuencias que sufrirá son emocionales, sociales y físicas:

  • Consecuencias emocionales: ansiedad, frustración, y tristeza cuando el otro no hace lo que él cree que tiene que hacer. Soledad y desvalorización cuando el otro no acepta su ayuda. Estas reacciones emocionales pueden dar lugar a graves problemas psicológicos, que pueden a su vez ser causa y consecuencia de la codependencia, como es el caso de la baja autoestima, los trastornos de ansiedad, depresiones, etcétera.
  • Consecuencias sociales: el codependiente depende de la otra persona como si ésta fuera una droga y, como tal, ocupa gran parte de su vida dedicándose a cubrir todas sus necesidades y preocupándose por él. Es por ello, que a veces el codependiente se aísla socialmente de otras personas, o su comportamiento interfiere en el trabajo o en otros proyectos personales porque no les dedica suficiente tiempo.
  • Consecuencias físicas: la intensidad emocional que sufre el codependiente conlleva una importante activación psicofisiológica, que puede dar lugar a una elevada sensación de cansancio o fatiga, problemas para dormir, dolores de cabeza o musculares, hipertensión arterial y problemas digestivos, entre otros. 

Cómo liberarse de la codependencia

Por la elevada implicación afectiva que hay entre los miembros de la familia o pareja, no es de extrañar que en el seno de las mismas sea donde pueden aparecer los casos más peligrosos o extremos de codependencia. Un claro ejemplo de ello son los madres y padres que se sienten responsables y se hacen cargo de las malas decisiones de hijos de casi 20 años que no hacen nada provechoso en su vida y no dejan de meterse en líos; o las parejas que dejan de realizar actividades que antes les resultaban gratificantes, o de relacionarse con sus amigos y familiares, y asumen las limitaciones o miedos del otro para de esta manera protegerle; por no hablar de aquellos familiares de personas con adicciones o patologías psiquiátricas (alcoholismo, ludopatía, demencias…) que asumen los cambios que tienen que hacer en su vida en beneficio del otro verbalizando frases como “parece que él depende de mí, pero realmente yo soy quien dependo de él”.

La codependencia en la familia o en la pareja es una de las situaciones más duras y difíciles para salir de esta dinámica, ya que el sentimiento de culpabilidad que le acarrea al codependiente el hecho de ‘dejar al otro abandonado’ es uno de los principales obstáculos para superarla. La codependencia es una situación que puede resultar tan nociva para el codependiente como para el objeto de sus desvelos.

  • Comienza reflexionando acerca de qué te parece la relación que tienes con el otro; sé sincero y haz un balance entre lo que das y lo que recibes. Escríbelo en dos listas para que te resulte más sencillo analizarlo.
  • Enfréntate a tus propios sentimientos: qué te parece lo que te involucras en la vida del otro, por qué lo haces, qué consecuencias tiene, qué pasaría si el otro no acepta tu ayuda…
  • Es posible que tu codependencia tape algún aspecto de tu vida que no funcione y no quieras afrontar, o te sirva para intentar evitar un miedo (por ejemplo un sentimiento de fracaso personal si mi hijo no tiene un buen trabajo). Si es así, debes plantearte solucionar el problema subyacente en vez de esquivarlo manteniendo una actitud que no te hará feliz ni a ti, ni a la persona a la que cuidas.
  • Dedícate tiempo para ti: ¿has pensado qué haces para ti a lo largo de la semana? Si tu única actividad gratificante es cuidar de otro algo no va bien.
  • Busca actividades y hobbies que te agraden y motiven, rodéate de gente y cultiva las relaciones sociales; en definitiva: vive tu propia vida.
  • Deja a un lado el sentimiento de culpa; quererte a ti mismo no significa que no quieras a otro. Existe un derecho personal que dice que “tenemos derecho a hacer menos de lo que está en nuestra mano”. Aplícatelo y recuerda que para cuidar a otro… debes empezar por quererte y cuidarte a ti mismo.
  • Si no te sientes capaz de salir de la situación en la que te has metido, busca ayuda profesional.

 

Nada tiene ningún poder sobre mí, a no ser el que yo mismo le concedo mediante mis pensamientos conscientes.
ANTHONY ROBBINS
FUENTE:
https://bit.ly/38jqq8E

ANSIEDAD: ANTICIPACIÓN DE MIEDOS Y PELIGROS

ANSIEDAD: ANTICIPACIÓN DE MIEDOS Y PELIGROS

 La ansiedad es una situación emocional que irrumpe en nuestras vidas cuando sentimos un peligro (real o imaginario). Es un sentimiento de inquietud profundo que altera la normalidad de nuestras capacidades cognitivas.

 

¿Qué es la Ansiedad?

Se trata de un código de supervivencia porque es una adaptación para que podamos reaccionar ante una situación de emergencia. Sin la ansiedad actuaríamos de manera inconsciente ante peligros que pondrían en riesgo nuestra supervivencia.

Realmente, la ansiedad es una señal de alerta, el aviso de un peligro que acecha. Por tanto, permite a la persona prepararse para enfrentar la situación de amenaza. Esto no tiene nada de extraño; la ansiedad es un estado emocional y constituye una respuesta habitual a diferentes situaciones estresantes. Desde este punto de vista, un determinado grado de ansiedad es positivo porque nos ayuda a gestionar el día a día de nuestra vida cotidiana ante estímulos reales o potenciales.

Cuando percibimos o imaginamos una situación de peligro potencial, el sistema simpático se dispara y toma el control de nuestro cuerpo para enfrentar ese peligro. Esas reacciones pueden ser de lucha, huída o parálisis. Sin embargo, todo cambia cuando esa ansiedad rebasa la capacidad adaptativa de la persona, convirtiéndose en patológica.

En las sociedades modernas, la ansiedad patológica se ha convertido en una enfermedad muy frecuente con repercusiones muy desagradables para quienes la sufren. Los trastornos de ansiedad más comunes son las fobias, el trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno de pánico, la agorafobia, el trastorno por estrés postraumático, el trastorno de ansiedad generalizada y el miedo escénico que surge normalmente al tener que hablar en público o por el solo hecho de imaginarlo – anticiparlo.

Hablamos de ansiedad patológica cuando el estímulo adaptativo supera la capacidad de respuesta del organismo, dando lugar a una respuesta intensa y desproporcionada que limita y condiciona el funcionamiento cotidiano.

Sintomas Fisicos y Psicológicos

Físicos:

Vegetativos:

  • sudoración
  • sequedad bucal
  • mareos e inestabilidad.

Neuromusculares:

  • temblores
  • tensión muscular
  • cefaleas y parestesias.

Cardiovasculares:

  • palpitaciones
  • taquicardias y dolor precordial.

Respiratorios:

  • disnea.

Digestivos:

  • náuseas
  • vómitos
  • dispepsia
  • diarrea
  • estreñimiento
  • aerofagia
  • meteorismo.

Genitourinarios:

  • micción frecuente
  • problemas de la esfera sexual.

Piscológicos y conductuales:

  • Aprensión y preocupación.
  • Sensación de agobio.
  • Miedo a perder el control y a volverse loco
  • Sensación de muerte inminente.
  • Dificultad de concentración y sensación de pérdida de memoria.
  • Inquietud, irritabilidad y desasosiego.
  • Inhibición o bloqueo psicomotor.
  • Obsesiones o compulsiones.

Las personas que sufren ansiedad patológica sienten angustia y miedo; desean huir a pesar de no poder identificar nítidamente ni el peligro ni los motivos de ese anhelo de huida. La ansiedad patológica no es tanto la manifestación de diversos problemas a los que se enfrenta la persona en su vida cotidiana como la idealización que de esos problemas y situaciones hace la persona. El problema se agrava cuando esta reacción que denominamos ansiedad patológica es muy intensa, como en los ataques de pánico (situaciones en las que la persona no puede controlar su ansiedad) o cuando esa reacción aguda se convierte en hábito, es decir, crónica o muy frecuente.

En el fondo, la ansiedad manifiesta una falta de confianza hacia la vida, falta de confianza que deviene en temor sin un motivo real que sume a la persona en la angustiosa espera de un peligro impreciso e improbable. Esta espera dolorosa bloquea a la persona y la impide vivir, sentir y disfrutar el momento presente, obsesionándose con lo que pueda ocurrir, imaginando toda clase de potenciales peligros y reveses, observando cualquier circunstancia o señal que pueda confirmar sus sospechas.

La imaginación entraña peligros. Bien manejada, nos permite generar situaciones y escenarios para afrontar conflictos; pero en una persona con ansiedad la imaginación suele llevarle a los peores finales posibles. La ansiedad esconde, por tanto, una profunda desvalorización e impotencia que nos lleva a creer que no somos capaces de afrontar y gestionar con éxito las situaciones.

Resulta crucial tomar conciencia de que cuando hay ansiedad realmente es la imaginación la que toma el control, impidiéndonos disfrutar del presente, dando paso a miedos y peligros posibles, pero improbables. Hay que aprender a confiar más en nosotros mismos, en nuestras capacidades, en nuestras cualidades, en nuestra intuición, sin sentir la presión de tener que demostrar y demostrarnos nada. El intento de control sólo produce más descontrol. Si tratamos de controlar los miedos y temores que provoca la ansiedad sólo lograremos reforzarlos, alimentarlos; provocando, a su vez, miedos y temores más profundos.

Descodificación Biológica

La Descodificación Biológica de la ansiedad nos lleva necesariamente a profundizar en las situaciones y circunstancias de las que surge. Habitualmente, los conflictos emocionales inconscientes que dan lugar a la ansiedad tienen un origen transgeneracional o en la etapa del Proyecto Sentido. Receptores de programas inconscientes legados por nuestros antepasados o por nuestros padres, nacemos predispuestos o diseñados para repetir lo que ellos sufrieron, sus miedos, sus temores. La exposición, incluso décadas después, a circunstancias emocionales similares a las que ellos afrontaron hará que probablemente somaticemos dichos conflictos. Por eso, es determinante tomar conciencia del origen real del programa inconsciente que desata la ansiedad, pues ésta es en realidad el aviso de que albergamos en nuestro inconsciente un conflicto emocional activo y latente.

La ansiedad manifiesta la existencia de una emoción profunda -normalmente heredada- que debemos localizar para llevarla a la conciencia -hacerla consciente- y aprender a manejarla. Averiguar y comprender las circunstancias en las que se programó el conflicto y las que lo activan en nosotros resulta esencial para neutralizar la ansiedad y evitar que se convierta en algo más grave. Sólo reviviendo en detalle las circunstancias en las que nació el conflicto que se esconde tras la ansiedad y la situación y el sentido por el que éste se manifiesta en nosotros será factible descodificarlo de manera efectiva, encontrar el «para qué», tomar conciencia y desaprender; es decir, cambiar las creencias asociadas a esos miedos y temores para liberarnos y desactivar el conflicto tanto en nosotros mismos como en nuestros descendientes.

FUENTE: https://bit.ly/2VfDXsN

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