Cortar mandatos, superar trabas a repetición y comprender el significado profundo de enfermedades son algunas de las cosas que se le atribuyen a esta técnica, cada vez más utilizada

 

¿Somos completamente libres o estamos condicionados por lo que vivieron (o no pudieron vivir) nuestros ancestros? ¿Estamos limitados por lo que heredamos (desde lo biológico y desde la psiquis) más de lo que pensamos?

Las relaciones que se ponen en evidencia a través del árbol genealógico nos permiten entender el esquema que viene viviendo la persona, ya sea a nivel de pareja, económicas, parentales, matriarcados o patriarcados, migraciones, accidentes, situaciones fuera de la ley, profesiones, esterilidad, muertes, etc.

ESTO YA PASÓ ANTES EN MI FAMILIA

Los que creen en este método aseguran que somos fieles a muchas de las historias de padres, abuelos, bisabuelos, tíos y tatarabuelos a un nivel “inconsciente”, es decir, sin conocerlas del todo, sin quererlo o desearlo. Un inconsciente genealógico, un drama familiar genético, colectivo, de manifestación única y, a la vez, serial. ¿Es posible? Por ejemplo, una mujer de treinta sufre reiteradamente engaños por parte de su novio y descubre, indagando en viejas historias, que a su abuela le pasó lo mismo con su marido y ¡a la misma edad!. A veces, la reiteración es muy acertada: hay fechas, lugares y edades que insisten, que parecen guardar un secreto, que pasan de generación en generación.

 

LLEVAMOS EN NUESTRAS CÉLULAS AÑOS DE HISTORIAS

Cuando la enfermedad o tema en cuestión emerge, la búsqueda de respuestas se remonta, no solo a la infancia (a donde remiten la mayoría de las psicoterapias tradicionales) sino más allá. “Todo lo traumático o doloroso que podemos vivir en la actualidad, ya lo vivieron antes nuestros ancestros, y no lo han podido superar, trascender. Por eso los hechos se vuelven a repetir una y otra vez, de forma cíclica, hasta que alguien finalmente pueda sanar esa historia.

La biodescodificación del árbol genealógico ayuda a las personas a descubrir, todos los programas inconscientes que gobiernan su vida, para poder liberarse, redescubrirse, vibrar en su propia esencia, ir más liviano, vivir su propia vida, salir del lugar de víctima y no reparar ni repetir la vida de alguien más de su clan familiar.

¿QUÉ SE NECESITA PARA BIODECODIFICAR EL ÁRBOL GENEALÓGICO?

En general se le pide al consultante una indagación lo más precisa posible sobre sus ancestros hasta los bisabuelos o tatarabuelos (rama materna y paterna): fechas de nacimiento y defunción, eventos importantes como muertes violentas, enfermedades, abortos, migraciones, situaciones traumáticas de toda índole, profesiones y pendientes no cumplidos (que los descendientes pueden heredar como «misión»). Por ejemplo, puede darse el caso de alguien que quiere ser artista plástico y descubre, en este proceso, que su abuelo fue un pintor frustrado.

Luego, las herramientas para acceder a “desprogramar” son particulares y dependen de la línea del terapeuta. Algunas de las técnicas que se utilizan son actos simbólicos de reparación, meditaciones chamánicas y constelaciones familiares, donde el consultante configura a su familia y su problemática con objetos, fotos familiares y muñecos. Se encuentra entonces su mecanismo y su funcionamiento ante los conflictos, se reordena su sistema y se despliegan sus posibilidades a futuro.

NO ES CUESTIÓN DE CREER O NO

El biólogo Rupert Sheldrake descubrió que ciertos fenómenos se hacen más probables a medida que ocurren más veces, por lo que el crecimiento biológico estaría guiado por hechos previos. Como resultado, nuevos comportamientos adquiridos serían heredados por generaciones posteriores.

Según estas teorías (sostenidas por las experiencias de muchos): lo que nuestros padres dicen de nosotros nos marca porque vivimos en referencia externa (el hijo «fallado», el hijo «rebelde», el hijo «nacido para cuidar a los padres», el hijo «sostén económico», el “niño eterno”). Los secretos familiares tendrían un peso mayor del que creemos. Los que escapan a otras latitudes lo hacen para saber quiénes son. Los médicos de vocación vienen para sanar heridas viejas familiares; los artistas, para “alegrar”. Algunas vivencias de escasez económica podrían tener su arraigo en hambrunas y guerras atravesadas por ancestros. Los casos de violencia de género pueden dejar huellas en los úteros de las descendientes. Las tristezas vividas por desarraigos y migraciones tenderían a acumularse en los órganos.

Pero el fin de todo esto, que es “desarmar una lógica inconsciente de supervivencia”, es lograr un grado mayor de libertad, comprender la repetición para evolucionar y alivianar el peso de los que vienen, al mismo tiempo que sanamos.

 

FUENTE:
https://cutt.ly/vsVLmW1
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