La primera relación fundamental que tenemos es con nosotros mismos. Y, nos relacionamos con nosotros mismos a través de los demás. Especialmente, con la persona de la que un día nos enamoramos y con la que compartimos la vida. En el mundo dual, en el que uno más uno es igual a dos, la pareja es el espejo en el que nos reflejamos para poder conocernos

 

Nos podemos conocer a nosotros mismos observando todo lo que nos rodea, no mirando hacia dentro. Si prestamos atención a las personas con las que nos relacionamos, las situaciones que vivimos y las vicisitudes por las que pasamos empezaremos a saber quiénes somos. Necesitamos a otro para saber más sobre nosotros.

La realidad refleja la información que tenemos dentro. Aquello que detestamos del otro es lo que no reconocemos en nosotros mismos, lo que no nos damos permiso para expresar, nuestra sombra, por eso nos altera tanto. Cuando observamos la realidad de esta manera nuestra pareja deja de ser un problema para pasar a ser nuestra salvación.

 

¿Por qué siempre repetimos con las mismas personas y siempre nos encontramos con las mismas historias?

Si se nos repite la misma situación es para que actuemos de forma distinta a como lo hemos hecho en otros momentos de nuestra vida, para que dejemos de hacer las cosas en resonancia con nuestros ancestros. Para que tomemos una solución diferente.

Pensamos que lo que hace el otro no tiene nada que ver con nosotros y, en cambio, lo que hace es reflejar nuestro juicio. El primer paso para dejar de encontrar las mismas relaciones que no nos benefician es dejar de querer cambiar a la otra persona, dejar de pensar que los otros tienen la culpa y empezar a averiguar qué queremos cambiar en nosotros.

¿Y si no tenemos pareja?

Si no nos relacionamos íntimamente con nadie, igualmente, tenemos un conflicto de pareja. Es decir, conflictos de pareja tenemos todos. Las parejas están para aprender el uno del otro, porque sin el otro no sabemos quiénes somos. Si no buscamos a nadie con quien compartir nos podemos preguntar ¿Qué relación tenemos con nosotros mismos? Lo biológico es compartir.

Cada relación es una oportunidad para trascender, es decir, para dar una lectura diferente a una situación ya conocida. Todas las relaciones tienen un propósito y en cada encuentro podemos ver un problema o una oportunidad. Una ocasión para madurar emocionalmente. Si observamos la historia de las parejas de nuestro árbol genealógico quizás encontremos una respuesta a la pregunta ¿para qué no tenemos pareja?.

1. ¿Por qué motivo dicen que entrar en pareja es entrar en terapia?
Porque cuando dos personas se encuentran y deciden formar una pareja, cada una de ellas llega con sus neurosis y con sus respectivos árboles genealógicos a cuestas. Al principio, durante los seis primeros meses, se mienten, se hacen promesas imposibles de cumplir, el sexo y la atracción producto de la “locura hormonal” los tiene atrapados. Más tarde tendrán que hacer frente a sus propias proyecciones
2. ¿A qué se refieren con lo de las proyecciones?
La imagen que tenemos del mundo está heredada de nuestro árbol genealógico. Creemos que el mundo es como pensamos que es, pero cada uno de nosotros se forma una imagen diferente de la misma realidad que se corresponde con nuestra herencia genética, familiar, social y cultural. Nuestro destino está deformado por nuestra “personalidad trastornada”. Incluso se nos inculca que tenemos que ser como nuestros padres, de lo contrario seremos considerados traidores o enfermos.
4. ¿Qué son las polaridades masculinas y femeninas?
La polaridad femenina (polaridad receptiva) se caracteriza por que se prioriza la necesidad de ser amado o amada, dejando en un segundo lugar la realización personal que puede darse cuando se cumple con esa prioridad.
La polaridad masculina (polaridad activa) tiene como principal característica que en la vida hay un ideal, una acción a desarrollar y queda en un segundo plano la realización romántica.
Siempre debemos preguntarnos ¿Cuál es nuestro caso? (con independencia de que seamos mujeres u hombres). Que nos amen, necesidad de ser dominado, ser el seducido. O ser el que seduce, el dominante, en presencia de un ideal y la acción. Cuando en una pareja los dos son activos se produce una crisis continua. Si el hombre es el receptivo y la mujer activa se da una inversión en los roles que puede desembocar en que los hijos crezcan sin saber si son hombres o mujeres.
5. ¿Cuál es la finalidad de la pareja?
La relación amorosa no tiene como finalidad una visión común, sino una creación común. Es el “lugar” donde deberían de compartirse visiones diferentes. No podemos pretender que nuestra pareja comparta nuestra forma de entender el mundo y además lo sea todo para nosotros. O que nos complete “partes que nosotros no nos hemos trabajado”.
6. ¿Cuáles son los tipos de conflictos que se dan en las parejas, referidos a los cuatro egos?
En el ego material está la lucha por existir:
Si nuestros padres no nos han dado la atención suficiente ni nos han valorado, no sabemos quienes somos, estamos vacíos, no creemos valer nada. No puedes darle nada al mundo. En ese estado buscamos en la pareja todo lo que creemos que no somos. Acabamos encontrando como pareja a otra persona que también se siente vacía. Uno activo y el otro pasivo, uno adorará al otro y este último se dejará adorar. Uno interpreta el papel del adulto y el otro el del niño, cada uno se basa en el otro. El que admiraba al otro acaba abandonándolo, después de hacerlo caer de su pedestal. Después inicia la búsqueda de otra pareja que merezca su admiración.
En el ego libidinal está la lucha por la identidad sexual:
Esta lucha aparece cuando una mujer forma pareja para simular una feminidad que no conoce, porque tuvo a una madre viril. O un hombre crea una pareja para simular una virilidad que tampoco conoce, porque tuvo un padre débil o ausente. Fue educado por la madre, o la tía, o una hermana, o la abuela y está dotado de un ánima muy fuerte.
Al principio la mujer se resigna a un papel más pasivo y le deja al hombre uno más activo. Con el tiempo, ella empieza a llegar tarde y a hacer lo que le da la gana. Al mismo tiempo que ella se impone, él se encierra en su pasividad. “Uno es infiel y el otro celoso” Esto no dura siempre. La mujer, se va volviendo frígida y el hombre cada vez tiene más dificultades para conseguir una erección. Ambos van perdiendo el deseo.
En el ego emocional está la lucha por la satisfacción:
Este conflicto ocurre cuando creemos que sin fusión no hay amor, cuando queremos convertirnos en un solo ser. Puede ser la consecuencia de que nuestra madre no nos diera el pecho suficientemente, ni nos abrazara todo lo que deseábamos. Eso ha provocado que nos convirtamos en adultos que buscan ser mantenidos material y emocionalmente. Nos acabamos casando con una madre y no con una mujer. Hemos crecido como un bebe frustrado y acabaremos encontrándonos con otro bebe frustrado. Uno le dice al otro: “enciérrate en casa conmigo, no te enredes con amistades, no cambies”. Te daré todo lo que quieras pero no crezcas, no te hagas adulto. Son dos niños aparentando ser una pareja adulta. Cuando el “hijo” empiece a ejercer de “madre” el otro, destronado, enferma, tiene un accidente o se arruina. Si uno crece el otro disminuye. Nunca dejarán de exigir, será una angustia permanente. En el fondo no buscan que los amen, sino que les agradezcan, cosa que nunca ocurrirá.
En el ego intelectual está la lucha por el poder:
El que domina, ocupa el 90% de la relación de pareja. Ambos miembros cuando eran niños, no tuvieron la oportunidad de ser ellos mismos, sino que fueron obligados a ser lo que sus dominantes padres querían que fueran. Crecieron con un enorme deseo de dominar al otro y la pareja es un campo de batalla. Quienes vencen pierden el interés en la relación y se alejan.
Quién mantiene sometido y atrapado al otro dice: “Ya que en la pareja uno tiene que dirigir voy a ser yo el que lo haga. Con mis padres nunca pude opinar, satisfacer mis gustos ni desobedecer. Ahora que te encontrado a ti, débil y cobarde, aprovecharé para tratarte como ellos hicieron conmigo. El dominado y el dominador a veces intercambian los papeles por miedo a la separación. Si en la pareja una de las partes se sacrifica, no es una pareja de verdad.
FUENTE: 
https://bit.ly/3j0FifO
A %d blogueros les gusta esto: