La infertilidad afecta al 15% de las parejas, en las cuales se puede encontrar el factor causante de forma igualitaria en ambos individuos: en un tercio se debe al hombre, en otro tercio a la mujer y en el restante se debe a ambos.

Estas alteraciones pueden ser funcionales o estructurales, siendo estas últimas las de más compleja resolución, entre las alteraciones funcionales masculinas más comunes de infertilidad, encontramos problemas con la calidad del semen, puede dar escaso número, movimiento o forma del espermatozoide.

También puede ocurrir que aparentemente ninguno de los miembros de la pareja tenga un problema identificado médicamente de infertilidad. En esos casos, solemos comprobar cómo la acidificación del tejido conjuntivo está impidiendo un normal funcionamiento del cuerpo, corrigiéndola mediante unas pautas alimenticias correctas, una buena respiración para optimizar el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono y aplicando técnicas de relajación que eviten la vaso-constricción circulatoria, impidiendo una correcta nutrición y depuración celular.

El acto sexual no es suficiente para explicar una concepción y hay tantas mujeres que quieren tener hijos y son estériles, otras que no quieren y se quedan embarazadas. Hay algo más fuerte que el deseo consciente: es el deseo inconsciente.

La concepción se basa principalmente en el inconsciente, en el nivel del inconsciente, para una razón invisible, es mejor no tener hijos. Recordemos que incluso cuando la esterilidad se debe a una disfunción orgánica, el órgano es el efector y las trompas están obstruidas, pero ¿quién manda en las trompas? Naturalmente, no se trata de caer en la culpabilidad y como cualquier síntoma, no es una culpa, es una solución, o un intento de solución interna cuando no encontramos una externa o consciente.

Desde la Bioneuroemoción, la infertilidad mediante un historial médico, con las cuales podamos acercarnos a la causa del problema y así poder resolverlo, el campo emocional oculto influye mucho más de lo que creemos a simple vista en el funcionamiento del cuerpo.

No es fruto de la casualidad ni del azar sino que en la mayoría de ellas, el inconsciente adapta el funcionamiento del cuerpo para solucionar un problema concreto, de cara a garantizar la supervivencia, al ser un movimiento inconsciente, no somos capaces de darnos cuenta de él sin la ayuda de nuestro propio cuerpo, ya que existe un origen inconsciente de la infertilidad, tenemos programas, información heredada que hará que las sigamos, por seguir lo que nuestros ancestros nos inculcaron. Más del 90% de nuestro cerebro actúa de manera inconsciente, esa que trabaja todo el día sin parar.

El inconsciente es quien guía y dirige nuestra vida. Es él el que decide en que trabajamos, con quien nos casamos, cuáles son nuestros hobbies… 

Por lo tanto, es vital y esencial para todos nosotros, comprender e integrar en nuestro sistema como funciona nuestro inconsciente. El inconsciente no utiliza el lenguaje verbal en la representación de sus contenidos, sino que se vale del lenguaje más universal, el lenguaje de los símbolos, está escrito en nuestros genes que para todo ser humano es innato la necesidad de perpetuarse, así mismo y a su familia. Entonces, ¿qué lleva a determinadas parejas ante la imposibilidad de tener descendencia, cuando es el deseo a nivel consciente de ambos?

Hablamos de programas Transgeneracionales heredados de supervivencia, adaptación y compensación dentro de nuestro clan, es decir dentro de nuestra familia, y con esto no hablamos sólo de nuestros padres, también hablamos de abuelos, bisabuelos, etc. Cada uno de nosotros es un fractal de nuestro árbol familiar ó genealógico, es decir, dentro de nosotros a nivel celular llevamos todas las memorias de las experiencias de nuestros ancestros.

Dicho eso, hay determinados programas y memorias que influyen en los conflictos de infertilidad: muertes en el parto, violaciones o incestos seguidos de embarazos difíciles, abortos voluntarios, dramáticos o de repetición, niños nacidos con tareas físicas o mentales, incestos, violaciones, falta de hogar.

Con estas memorias nuestro inconsciente relaciona el embarazo o el hecho de tener hijos como peligro de muerte, vergüenza, rechazo…

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