El factor psicológico suele estar presente en la mayoría de las disfunciones sexuales, sobre todo en la eyaculación precoz y en la disfunción eréctil.

La eyaculación precoz es un tipo de disfunción sexual que se caracteriza por una duración inferior al minuto antes de la eyaculación en las relaciones de coito. Un hombre con eyaculación precoz es incapaz de retrasar voluntariamente el reflejo eyaculatorio, y así ampliar el periodo de clímax en sus relaciones sexuales.

Lo que suele conllevar una sensación de insatisfacción sexual por ambos integrantes de la pareja, cuando el hombre está estresado o tenso, es probable que esto se refleje en una insuficiencia sexual. Cuando las experiencias sexuales que mantenemos no cumplen nuestras expectativas, la ansiedad y la culpa sobre lo ocurrido y la anticipación de la repetición del conflicto, suelen cronificar el problema, resultando en la frustración y/o evitación del acto sexual.

¿Cuál es el origen de la eyaculación precoz?

Las disfunciones sexuales como la eyaculación precoz o la disfunción eréctil pueden ser clasificadas, según su origen, en: Orgánico, psicogénica y mixta. La Bioneuroemoción entiende la sexualidad como una construcción psicológica de la personalidad del individuo, que surge como consecuencia de la relación entre factores orgánicos, aspectos psicogénicos, y los elementos ambientales y sociales a los que está adaptado el organismo.

Por lo que las disfunciones sexuales como la eyaculación precoz o la disfunción eréctil han de ser clasificadas como multifactoriales y por lo tanto, han de ser tratadas de una forma multidisciplinar, holística e integradora. La Bioneuroemoción puede usarse para acompañar a una persona con eyaculación precoz predominantemente psicogénica, para optimizar el tratamiento médico de la eyaculación precoz predominantemente orgánica, para la rehabilitación de la respuesta sexual tras el tratamiento médico, así como el acompañamiento de aquellas enfermedades y síntomas que pueden ser los causantes orgánicos de la eyaculación precoz.

El estrés puede propiciar el inicio y el mantenimiento de las disfunciones sexuales.

En una investigación realizada en el Instituto Superior de Medicina Militar “Dr. Luis Díaz Soto” y en el Departamento de Investigaciones espaciales del Hospital Militar Central “Dr. Carlos Finlay”, se estudiaron a 90 y 60 sujetos, respectivamente, con disfunción sexual principalmente psicogénica, con edades comprendidas entre los 16-55 años, con síntomas de disfunción eréctil y/o eyaculación precoz.

Descubrieron que las personas con disfunción sexual se caracterizan por tener un bajo nivel de tolerancia frente al estrés y suelen presentar distrés emocional, el estrés que condiciona la experiencia sexual, no suele provenir de la situación objetiva, sino de la interpretación que la persona hace de ella, su percepción sobre el conflicto. La Bioneuroemoción centra su aplicación, por tanto, en la personalidad del individuo y su forma particular de afrontar estas situaciones de estrés.

La conducta sexual, al igual que cualquier otra conducta, es un medio de comunicación, el acto sexual en sí mismo contiene un mensaje, la disfunción sexual no es un síntoma individual, sino que surge en un entorno relacional específico la relación de pareja, y en nuestra forma de percibirla. Según explica la sexóloga Nuria Jorba.

«El estrés de la sociedad hace que no reservemos un tiempo para conocer nuestro propio cuerpo y aprender qué sensaciones nos vienen, el problema tiene su origen en el cerebro. El principal motivo suele ser la ansiedad y el primer paso, en el que es fundamental tener una pareja. Consiste en descubrir el por qué de la ansiedad y tratarlo.»

Desde la Bioneuroemoción contemplamos la eyaculación precoz como un síntoma, cuyo significado podemos inferir desde una perspectiva ontológica del organismo y desde un punto de vista evolutivo, al igual que otros síntomas, la eyaculación precoz cumple una función en la biología, para adaptarse a un entorno específicoEn el caso de algunos roedores, por ejemplo, la duración del coito debe ser mínima, ya que durante el acto sexual son vulnerables a sus múltiples depredadores y la necesidad biológica que cumple este comportamiento, en este ambiente concreto, es de fecundar a la hembra lo más rápido posible, antes de ser atrapados, capturados o depredados.

Similarmente, un ser humano puede percibir inconscientemente que está en peligro al realizar el acto sexual y que, por ello, debe ser capaz de fecundar en el menor tiempo posible, en este caso el depredador puede ser simbólico, alguna situación que resulte amenazante en ese contexto, hemos visto como en muchas ocasiones se relaciona con informaciones de infidelidad o relaciones ocultas. El ser humano puede, a diferencia del resto de animales, tomar conciencia de su propia sexualidad.

La Bioneuroemoción propone identificar el ambiente emocional al que se adapta la sintomatología, si la eyaculación precoz es primaria o vitalicia, es un indicador de la existencia de factores relacionados con las resonancias familiares o con el ambiente emocional del embarazo, parto y primeros años de vida, que condicionan toda nuestra personalidad, y por ende nuestra sexualidad, desde el nacimiento. Mientras que en la eyaculación secundaria, que se presenta durante nuestra vida contemporánea, podemos identificar un ambiente específico, diferenciador, frente al que se activa la sintomatología.

Desde la epigenética comprendemos que heredamos una predisposición genética, que se activará en función del entorno al que nos veamos expuestos, nuestras creencias inconscientes sobre el sexo, heredadas de nuestra familia, así como la forma en la que nuestros padres y familiares abordan la cuestión sexual durante nuestra infancia, juegan un papel fundamental en las relaciones sexuales que establecemos durante nuestra vida. Nuestra forma de vivir el sexo condicionará los tipos de encuentros sexuales así como nuestra forma de percibirlos.

Tomar conciencia de aquellos aspectos que no reconocemos sobre nuestra sexualidad, a menudo es el primer paso para trascenderlos, y poder de esta forma vivir nuestra vida sexual plenamente.

Fuente: Enric Corbera Institute.

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