En ocasiones, las personas cargan sentimientos de culpa, frustraciones, resentimientos y demás emociones desagradables que surgen a través de los pensamientos que no controlan.

El cuerpo necesita exteriorizar y sacar lo que tiene dentro, y lo hace a través de síntomas o enfermedades. Es lo que llamamos SOMATIZACIÓN. Es un mecanismo de defensa en el que el cuerpo habla y expresa lo  que la mente no puede decir o verbalizar. Necesita hablar y expresar lo que siente, porque aunque un médico nos revise y nos medique hay padecimientos que se prolongan y en buena parte puede deberse a que hay que ir a la raíz de lo que está provocando el mal para poder erradicarlo.

Tenemos que aprender a escuchar qué es lo que nos quiere decir, para, desde ahí, ir a la situación que nos genera malestar sanarla y vivir sin hacernos tanto daño. Sería el primer nivel de la inteligencia emocional: la autoconciencia. ¿Qué me pasa? ¿Qué siento y cómo lo siente mi cuerpo? ¿Por qué?

De acuerdo a la parte del cuerpo donde se presenta el signo, habrá una explicación emocional para el mismo.

Es necesario construir la historia de vida con el paciente y revisar desde allí y desde la observación, cuáles son los bloqueos, para poder trabajarlos y desbloquearlos a través de la psicoterapia.

Si aprendemos a cuidarnos física y emocionalmente evitaremos la aparición de muchas alteración psicofisiológicas o las combatiremos con mayor efectividad en caso de que se nos presenten.

Se trata de un proceso de ADAPTACIÓN a nosotros mismos y al medio en el que nos desarrollamos.

¿Cómo relacionamos una dolencia emocional con una alteración física?

Estos son algunos de los órganos que  suelen verse afectados cuando no hemos solucionado emocionalmente algo que nos preocupa:

– HÍGADO:

Se le vincula con la ira, el enfado, y la agresividad.

– CORAZÓN E INTESTINO DELGADO:

Relacionado con la euforia, histeria, excitación, hipersensibilidad y nerviosismo.

– ESTÓMAGO, BAZO Y PÁNCREAS:

Se ven alterados por desequilibrios emocionales como la ansiedad, la duda, el escepticismo y los celos.

– PULMÓN E INTESTINO GRUESO.

Guardan relación con las dificultades para comunicarse cuando uno quiere imponer su palabra, el exceso de autoridad y el dominio sobre los demás.

– RIÑÓN Y VEJIGA.

Vinculados al miedo, la falta de autoestima, la timidez y la desesperanza

Como podemos ver EMOCIONES y ÓRGANOS van de la mano, por ello es tan importante hacerle caso a la expresión de las primeras para evitar disfunciones en los segundos.

EMOCIONES EXPRESADAS, EMOCIONES SUPERADAS.

 

 

FUENTES:
https://bit.ly/2zxNmUn
https://bit.ly/2zv266t
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