A nuestro alrededor, todos los días convivimos con muchas personas distintas e incluso podríamos decir que dentro de toda nuestra familia cada uno de los miembros es distinto, ¿En qué sentido? Hablando de su salud.

Todos sabemos desde muy pequeños que hay enfermedades sencillas, simples, tal vez sin importancia alguna.

En un momento dado, presentamos una sencilla diarrea, pensamos que fue algo sucio que comimos, tomamos medicamento, llevamos una dieta ligera y a los dos días ya nos sentimos perfectamente bien.

O de pronto una mañana nos duele el brazo o la pierna y de pronto recordamos que ayer hicimos un esfuerzo extra con esa parte de nuestro cuerpo, tomamos medicamento y lo mismo, a los dos días ya estamos como si nada hubiera sucedido.

Pero hay enfermedades que desde que somos muy pequeños nos son explicadas como graves, como complicadas, como difíciles o tal vez imposibles de curar y esa explicación por parte de nuestra familia, el colegio, los amigos y la sociedad, son suficientes para que “por creencia” vayamos creciendo y haciendo germinar la semilla del “miedo” a padecer algún día de aquella enfermedad e incluso a morir por ella.

Desde niños nos advierten que hay enfermedades “normales” en los ancianos. Que a cierta edad madura es normal padecer algunas otras…y ahí vamos por el mundo viviendo sí, pero esperando “los achaques de la edad”, ¿por qué? Por creencia.

En Biodescodificación, ya sabemos que toda enfermedad no es más que la señal de que ya hemos resuelto un conflicto emocional pero el problema está en que no todas las personas están o son conscientes de que vivieron o están viviendo un conflicto emocional. Es más, incluso existen personas que no logran ver o aceptar que tienen un conflicto… ¿Por qué?

Por sus creencias.

Y si esas personas no están ni cerca de aceptar su conflicto, ¿Cuándo será posible que logren solucionarlo?
Ahora bien, también debemos aceptar que en muchos casos, las personas ni siquiera están conscientes de que solucionaron un conflicto emocional, porque para colmo de males, todos creemos que solucionar un conflicto es algo rimbombante, espectacular, extraordinario e inimaginable…pero a veces resolvieron con una simple llamada telefónica, una conversación, un mensaje de whatsapp aquel conflicto…

 

 

Como seres humanos, somos perfectamente “complicados”; siempre queremos pensar que hay que seguir muchos pasos, realizar muchas tareas, cumplir ciertos objetivos para conseguir algo como la salud.

Luego alguien por ahí dice: “gestiona correctamente tus emociones y sanarás”…ah! Qué bonito y lindo suena eso, pero no entendemos ni siquiera la idea.

Entonces no es que las personas que sanan fácilmente sean las más inteligentes del mundo, ni significa que las personas que permanecen enfermas por años sean incapaces de hacerlo. Porque no se trata de un asunto intelectual o de fuerza, se tratará de “sentir”. De sentirse bien en lo emocional.

  • ¿Han escuchado a la típica persona que dice de sí misma tener un carácter muy fuerte y explosivo?
  • ¿Han escuchado a la típica persona que anda por la vida pregonando su carácter débil o miedoso?
  • ¿O aquella persona que vive a diario celos y se reconoce como celosa?
  • ¿Serán esas personas conscientes del daño que están haciendo a sus órganos y tejidos.

¡Por supuesto que no!

Porque además, esas personas condimentan su carácter diciendo cosas como: Es que salí igual a mi mamá o a mi papá.

Tengo el fuerte carácter de mi papá ó Soy igual de miedosa que mi mamá ó es que soy celosa desde niña o desde niño… ¡como si eso fuera su naturaleza incorregible! Demostrando que no están siquiera cerca de reconocer que ellos “pueden cambiar”…y eso se traduciría como “incapacidad para gestionar bien las emociones”…

Por lo tanto, y ya reconociendo que hay dos equipos de personas, tenemos a las que se sanan fácilmente

y a las que nunca sanan y pueden permanecer enfermas por años, podemos ir a la raíz de todo esto.

Vayamos paso a paso.

  1. Ya sabemos que cuando solucionamos un conflicto emocional, aparece “la enfermedad”.
  2. Ya sabemos que toda enfermedad durará el tiempo que demore el organismo en recuperarse (órganos, tejidos, etc.)
  3.  Ya sabemos que mientras “no solucionemos” nuestro conflicto emocional “no existirán síntomas” (dolor, inflamación, infección, fiebre, etc.)
  4. Nos vamos a dar cuenta de que habíamos vivido un conflicto emocional hasta que “nos enfermemos”, y esa enfermedad SIEMPRE tendrá una emoción específica mal gestionada.
  5. Está en nosotros descubrir qué fue aquello que vivimos o estuvimos viviendo incorrectamente y que dañó nuestros órganos o tejidos, con base en nuestros conocimientos de Biodescodificación (relación órgano-pensamientos-emoción).
  6. Está en nosotros poner atención a la emoción que incorrectamente “creímos” que “era normal”, para conscientemente cambiarla.

Y aquí es cuando nos topamos con pared, porque las personas preguntan por ejemplo:

-“Oye, ¿Y qué significa dañar tiroides?” –
-“El Biodescodificador dirá: Conflicto de Tiempo”- 

Y la gran mayoría de las personas dirá: ¿Cómo? , ¿Y qué tengo que hacer?, ¿Eso no me pasa a mí?, Hay algún ejercicio para eso?, Eso no tiene nada que ver conmigo…y se negará a reflexionar qué situación o situaciones vivió relacionadas con tiempo. Y hasta es capaz de luchar y defender la idea de “nada en su vida está en conflicto con el tiempo”.

Aquí intervendrán además sus creencias: Alguien fuera de mí debe sanarme, esa enfermedad es incurable, sin medicamento no puedo mejorar, etc.

Pero claro, afortunadamente existirá la persona que diga: Mmmmm…pensándolo con calma puedo reconocer que sí, siempre ando corriendo, odio la impuntualidad, y desde que soy mamá ya el tiempo no me alcanza, apenas tengo tiempo para mí, además me preocupa que a diario siento que el tiempo pasa volando, no me alcanza el tiempo y estoy envejeciendo, quisiera detener el tiempo, me da miedo no tener tiempo para ver a mis hijos casarse y darme nietos…

Ahí está la razón por la que algunas personas “sanan” y otras más “permanecen enfermas”…

No se trata únicamente de hacer cambios radicales en su vida, como vivir lejos de la familia, no se trata de que se divorcie, no se trata de que renuncie a su trabajo…o tal vez para esa persona sí sean aquellos puntos la solución. Esa persona deberá puntualizar qué modificaciones “de forma personal” puede hacer en su vida y en sus emociones.

Tal vez comience a dormir más temprano para poder levantarse descansada y aprovechar más su día, tal vez decida dejar de tomat café para no sentirse “alterada o nerviosa” porque eso le causaba las ganar de vivir corriendo, tal vez se regale a sí misma una hora de su día para disfrutar de los pequeños momentos en familia sin prisas, tal vez busque una sana distracción que la ayude a dejar de preocuparse por el futuro y como consecuencia acepte que el envejecimiento es un proceso normal contra lo que no puede luchar y ahora lo perciba como aceptable, y con todos esos pequeños cambios, progresivos claro, cuando ya perciba la vida y “sienta” con más tranquilidad y paz de manera automática sanará.

Esa persona se hace consciente de sus emociones mal gestionadas, cambia dichas emociones por medio de acciones y obviamente se recupera de su tiroides.

 

Y no solamente se trata de la tiroides…imaginen la lista tan enorme de enfermedades existentes hoy en día y una lista igualmente larga de emociones.

Sumen además que cada ser humanos piensa, siente y tiene una percepción particular de la vida a causa de sus creencias y expectativas.

Todos esos ingredientes se mezclarán para lograr exitosamente o nunca lograr una recuperación.

Entonces, el ser capaces de ir más allá de conocer la emoción precisa que detonó nuestra enfermedad, el ser capaces de reconocer que algo hicimos mal y cambiarlo nos llevará a una pronta salud e incluso impedirá ya de forma consciente, que volvamos a caer en lo mismo.

Porque algo sí deberemos tener claro:

 

Es por eso que deberemos reconocer en nosotros mismos y de forma objetiva las circunstancias precisas que nos hacen enojarnos, que nos provocan miedo, que nos hacen sentir desprotegidos, que nos hacen sentir abandonados, e intentar conscientemente actuar y reaccionar distinto.

Si nuestra vida está 100% enfocada en conseguir el amor…algo estamos haciendo mal

Si nuestra vida está 100% enfocada en el dinero…algo estamos haciendo mal

Si nuestra vida está 100% enfocada en nuestra dedicación a los hijos…algo estamos haciendo mal.

Debe existir un equilibrio.

Vivir esperando a que nos amen, vivir con miedo a no tener dinero, vivir esperando a que los hijos hagan algo que nunca les hemos pedido claramente, vivir esperando que alguien nos proteja o nos mantenga, vivir con miedo al rechazo, vivir con miedo a la muerte, vivir peleando día con día, vivir en desamor a diario con esa pareja que no nos ama, vivir aceptando humillaciones o maltrato, vivir nuestros días en plan de víctima, vivir queriendo imponer nuestra voluntad, vivir rencores a diario, son emociones mal gestionadas…

Las emociones mal gestionadas, nos llevan a pensamientos repetitivos y dichos pensamientos repetitivos envían una orden inconsciente al cerebro de “buscar una solución”. Obviamente el cerebro de manera biológica altera la función de un órgano o tejido específico…y es un cuento de nunca acabar hasta que seamos capaces de cambiar el origen de todo: la emoción.

Y de pronto ya nos duelen los huesos, y de pronto ya tenemos un problema en piel, y de pronto ya hay por ahí una endometriosis, y de pronto ya nos quitaron la vesícula, y de pronto ya se fracturó la cadera, y de pronto ya apareció un glaucoma, y de pronto ya tenemos estreñimiento, y de pronto ya tenemos hongo en los dedos de los pies, y de pronto ya se inflamó la próstata…

Todo, emociones mal gestionadas

Cuando ya llevamos meses o años enfermos de lo que sea…y repito…de lo que sea…es porque no estamos conscientes de que llevamos meses o años sin resolver por completo una situación emocional. Levamos años y más de pensamientos repetitivos. Hemos dejado el conflicto emocional “pendiente” de curarse, en pausa. Y hemos seguido con nuestras vidas, esperando que un tratamiento o un medicamento o una cirugía, hagan por nosotros el trabajo y eso jamás sucederá.

Sanar o no sanar siempre será un asunto biológico. Siempre será un asunto en donde nuestro cerebro con base en nuestras emociones y pensamientos, envíe las células necesarias para recuperar aquel tejido u órgano dañado. Y lo que debemos tener siempre en cuenta, que si nos demoramos en cambiar las emociones, los órganos y/o tejidos pueden llegar a una situación de atrofia que impida su total mejoría y recuperación.

Entre más pronto, encontremos y resolvamos la causa emocional de nuestra enfermedad, más rápido sanaremos y mejor con nosotros mismos y nuestro entorno, estaremos.

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