Cuando decimos en Descodificación Biológica Original que lo importante es escuchar a nuestro cuerpo, muchas veces no tenemos claro que quiere decir esto exactamente.

Le propongo, querido lector que una vez leído el artículo haga el ejercicio siguiente:

  1. Cogiendo una hoja de papel en blanco le propongo que escriba la palabra: “Abandono”.
  2. Con la hoja cerca de usted, respire profundamente y durante aproximadamente un minuto coja el aire en 3 segundos, reténgalo 3 segundos y expire en 3 segundos. Fijándose en el movimiento del pecho al inspirar y al exhalar y dejando que con cada expiración su cuerpo se relaje, se distienda…..
    De esta forma llevamos la atención dentro de nosotros mismos.
  3. Cuando sienta que su cuerpo está relajado, le invito a que coja el papel y se lo coloque en el pecho dejándose sentir su cuerpo. Llevando la atención a las reacciones corporales, sin enjuiciarlas, ni intentar identificarlas, solo dejándose sentirlas….. sin influir en ellas…. Sin modificarlas. Solo sintiendo.
  4. Observe cuales son las reacciones cuando no influimos en ellas.

Generalmente cuando tenemos una sensación incómoda tendemos a huir de ella, a buscar alguna forma de distraer nuestra atención para no sentirla. A llenarnos de “ruido” para evitar estar en contacto con ella.

¿Y si les dijera que muchas veces solo con permitirnos sentir plenamente la sensación y observar su evolución, solo observando y sintiendo, veremos como la sensación se va modificando sola y en muchas ocasiones incluso llega a desaparecer?

Lo que nos da miedo no es la sensación en sí, sino el recuerdo que tiene nuestro cerebro del dolor que produjo con esa sensación mucho tiempo antes, por lo que en el momento que identifica los primeros síntomas de la sensación, automáticamente, buscando nuestra supervivencia tanto física como emocional, el cerebro nos dice

“CUIDADO!! ESTO ES PELIGROSO. YO TENGO EL RECUERDO DE ELLO BIEN CLARO. ”

1.- Desarrollo de lo expuesto referente al abandono: 

Cuando tenemos la sensación o creencia de haber sido abandonados, real, simbólica o imaginariamente, esa sensación se adueña de nosotros haciéndonos sentir en el mejor de los casos, incómodos, asustados, pero en algunas personas esta situación, genera un punto de sensación donde el dolor emocional sobrepasa los límites de lo que entendemos como normales. Entendamos como origen una situación que para muchos sería corriente o fácilmente dirigida para la mayoría. Una cancelación de una cita, una discusión con un amigo/a que termina con un “ahí te quedas”… etc. situaciones incómodas pero no extremas.

Lo primero a observar es si es una sensación que nace de las tripas o es una sensación que hemos ido desarrollando a medida que pensamos en la situación en sí. Si es una sensación que nos nace desde lo más dentro de nosotros, con una gran intensidad e incluso en ocasiones una sensación desgarradora, esto nos indica que existe algún conflicto anterior archivado en nuestro cerebro que nos dice “abandono” = PELIGRO INMINENTE, SUFRIMIENTO.

Si pudiésemos investigar y tirar del hilo conductor de la sensación, podríamos llegar a un momento, quizás en la primera infancia, donde mamá nos deja en la cuna para atender alguna cosa y ese bebé escucha un ruido, siente algo a nivel corporal, ve algo desconocido, una sombra, la cortina que se mueve por el aire…. Cualquier cosa que el bebé no es capaz de reconocer y encuadrar y que le genere un alto nivel de estrés.
Podríamos ir incluso más atrás a una situación vivida por un antepasado donde siendo niño perdió a su padre y esa sensación de abandono supero los limites controlables por el cerebro. Quizás el origen estaría en la época fetal, donde mamá perdió a su madre o a un ser querido e importante para ella estando embarazada y el dolor fue tan intenso y desgarrador que el futuro bebé lo vive junto con ella.

A partir de este instante, cada vez que ese futuro bebé viva una situación donde sienta que le dejan solo, que le abandonan, sea cierta la situación o no y reviva aunque sea por un instante el comienzo de esa sensación, automáticamente aparecerá esa sensación desgarradora en las tripas. El estrés generado subirá a niveles que le llevarán a un comportamiento que otra persona podría calificar de desproporcionado incluso histérico, pero para la persona es algo tan real, que solo puede cuantificar en demasía una vez pasado el acontecimiento y con perspectiva del momento y la situación y analizándolo junto con otra persona y su punto de vista.

Eso es lo que en Descodificación Biológica Original llamamos síntoma comportamental. Todo lo que es vivido de una forma desproporcionada, nos habla de un síntoma. En cualquier situación cotidiana donde nuestro nivel de estrés, angustia, ansiedad se dispare y no entendamos el porqué, no seamos capaces de encontrar el origen, la causa de ese malestar o su desproporción a la hora de vivirlo, nos está diciendo que antes de esa situación hubo un momento parecido donde el sufrimiento y el estrés fue tal, que solo imaginar un momento parecido se nos dispara esa incómoda y en ocasiones paralizante sensación visceral que tantas emociones desagradables e incluso en ocasiones aterradoras llega a generar nuestro cerebro.

Autor: Marta Menéndez.

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