Estas son las cosas que no me importan.

– Anónimo.

No me importa cuál es el nombre de tu religión.
No me importa cuáles son los nombres de tus dioses.
No me importa lo vieja que sea tu religión.
No me importa si tu tatara-tatara-tatara abuela ha pasado por tu libro de sombras bajo el ojo vigilante de la inquisición.
No me importa si una civilización entera adora a tu diosa durante diez mil años.
No me importa si la has inventado basada en manga o tolkien o un sueño que tuviste.
No me importa dónde pongas tu altar.
No me importa en qué dirección llamas a la tierra.
No me importa lo psíquico que seas.
No me importa si eres más inteligente que yo.
No me importa por qué comes carne, o no.
No me importa cuántos escudos crees que necesitas.
No me importa cómo tu trauma de la infancia te hizo un poderoso magickian.
No me importa si escribe «magia» con un k.
No me importa si fueras un mago atlante en tu última vida.
No me importa si eres un flamante nuevo.
No me importa cuánto odias a los cristianos.
No me importa cuántos grados tengas.
No me importa si la gente te llama «Dama» o «Señor».
No me importa si eres el rey de todo londinium y ponte un sombrero brillante.
No me importa si puedes leer las mentes o encender velas con tu aliento.
No me importa cómo el mundo te debe la vida.
No me importa si has estado estudiando la nave durante treinta años o treinta minutos.
No me importa lo que sea tu totem animal, especialmente si es un lobo, cuervo, o unicornio.
No me importa si puedes rastrear tu linaje de vuelta a gardner.
No me importa si crees que soy un idiota, un fraude o un caso de basket.
No me importa cuántos libros has leído.
No me importa cuánto o lo poco dinero que tienes.

¿Qué es lo que me importa?

Me importa que tu religión te haya convertido en una persona más amable, más compasiva.
Me importa que puedas mantener un trabajo.
Me importa que estés creciendo más allá de lo que te haya pasado de niño o el año pasado.
Me importa que tus dioses te ayuden a ser más fuertes sin mimos.
Me importa que estés dispuesto y capaz de adaptarse y cambiar como lo hace tu vida.
Me importa que te importe la tierra.
Me importa que te preocupas por alguien y algo fuera de ti.
Me importa que practique su religión con devoción y reverencia.
Me importa que respete los caminos de los demás.
Me importa que nunca deje de aprender.
Me importa que puedas llevar a cabo relaciones de adultos con respeto y comprensión.
Me importa que tengas lo gracioso que es la vida.
Me importa que sepas cuándo pedir ayuda.
Me importa que te das cuenta de que alguien siempre será más listo, más poderoso, y más juntos que tú.
Me importa que te das cuenta de que no importa, porque mañana vas a ser más inteligente, más poderoso, y más juntos de lo que fuiste ayer.
Me importa que tengas razones para todo lo que haces, incluso si esas razones son puramente intuitivas.
Me importa que puedas admitir cuando te equivocas.
Me importa que sepas que ambos son una pequeña mancha en un vasto universo y una rara y preciosa joya en el cielo oscurecido.
Me importa que estés haciendo la diferencia.
Me importa que sepas cuándo hablar y cuándo cerrar el infierno.
Me importa que estés buscando una relación con Dios y con la naturaleza.
Me importa que estés sano.
Me importa que estés contribuyendo a tu familia y a tu comunidad.
Me importa que tu capacidad para el amor y la alegría aumente con cada año que pasa.
Me importa que creas en ti mismo.
Me importa que estés haciendo lo mejor que puedas.

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