Su tracto gastrointestinal es considerado como uno de los ecosistemas microbianos más complejos del planeta, y su influencia es tal que a menudo se le denomina como el «segundo cerebro».

Su microbioma intestinal está compuesto por casi 100 trillones de bacterias, hongos, virus y otros microorganismos y los avances científicos han dejado bastante claro que estos organismos desempeñan una función significativa en su salud física y mental, de hecho, su cuerpo está compuesto por más bacterias y otros microorganismos que de las mismas células, y una persona cuenta con más ADN bacteriano que ADN humano.

La salud mental está conectada con la salud intestinal, de hecho, la conexión entre el intestino y la salud mental parece ser tan poderosa que han propuesto que quizás algún día los probióticos sustituyan a los medicamentos antidepresivos, el intestino humano tiene 200 millones de neuronas: el equivalente al cerebro de un gato o perro. Y si un animal es considerado inteligente, sus intestinos serán igualmente inteligentes. Además, el intestino alberga casi 100 trillones de microorganismos, que influyen en todo, desde el funcionamiento biológico hasta el emocional.

El sistema inmunológico exhibe un comportamiento basado en la información que recibe de las bacterias intestinales; por lo que, estar expuesto a una amplia variedad de bacterias le ayuda a su sistema inmunológico a mantenerse alerta y optimizar su función.

El cerebro superior es donde reside el sistema nervioso central, mientras que el intestino alberga al sistema nervioso entérico. Los dos sistemas nerviosos, el sistema nervioso central del cerebro y el sistema nervioso entérico del intestino, están en constante comunicación, conectados a través del nervio neumogástrico o nervio vago, su nervio vagal es el décimo nervio craneal, considerado como el más largo del cuerpo, que se extiende a desde el cuello hasta el abdomen; además cuenta con la distribución más amplia de fibras sensoriales y motoras.

Además, su cerebro y su intestino emplean los mismos neurotransmisores para comunicarse, uno de ellos es la serotonina, un neuroquímico relacionado con el control del estado de ánimo, sin embargo, el mensaje que envía la serotonina cambia en función del contexto de su entorno, en el cerebro, la serotonina señala y produce un estado de bienestar. En el intestino —donde se produce el 95 % de la serotonina— establece el ritmo del tránsito digestivo y actúa como un regulador del sistema inmunológico.

Lo curioso es que, la serotonina intestinal no solo actúa en el tracto digestivo, sino que también se libera en el torrente sanguíneo y actúa en el cerebro, en particular en el hipotálamo, que interviene en la regulación de las emociones, si bien, sabemos que el cerebro y el intestino se comunican a través del nervio vago, recientemente los investigadores han observado que la serotonina intestinal regula las emociones de una manera mucho más compleja de lo que se creía. Las emociones podrían influir en su intestino, y viceversa.

La calidad, cantidad y composición de la bacteria en su intestino tiene una enorme influencia en su cerebro y salud en general. De igual forma, su intestino tiene un papel clave en su salud mental, niveles de estrés y enfermedades neurológicas, como la enfermedad de Parkinson.

Leer mas: https://bit.ly/2CdsRtP / Autor:  Dr. Mercola.

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