Antes que nada cabe aclarar que la psicología transpersonal no es privativa de ninguna corriente psicológica, no obstante, desde la perspectiva transpersonal, el psicoanálisis freudiano ha sido fundamental al incluir la idea del inconsciente, aun que  los orígenes datan con las aportaciones de Carl G. Jung y otros. 

El mundo en el que vivimos requiere de ciertos parámetros para comprobar la existencia de las cosas que nos rodean y nos contienen, para demostrar que un fenómeno existe, éste tiene que ser medido, evaluado, verificado y validado con criterios determinados por la corriente principal del conocimiento, nuestra cultura reconoce sus verdaderos orígenes en las sociedades griega y romana; culturas madres de Occidente.

Las cuales, a su vez, adquirieron su estructura social y económica de los antiguos pueblos mesopotámicos, caldeos, sumerios, babilonios, etc.

Sin embargo, el mundo occidental ha tenido verdaderos momentos de exaltación espiritual, como lo atestiguan los viejos imperios medievales, los cuales se consideraban herederos del Sacro Imperio Romano, y se adjudicaban, entre otros títulos, el ser católicos, apostólicos y romanos, motivo por el cual dilucidamos que, en nuestra cultura occidental, la espiritualidad no “comulga” con los valores materialistas que nos rigen, por lo que las experiencias y las prácticas relacionadas con el espiritualismo se descartan como elementos acreditados en el desarrollo del potencial humano, siendo discriminadas y reprimidas.

Sin embargo la psicología ha entrado al quite para llenar este vacío existencial, porque tiene las herramientas y las técnicas necesarias para que las personas superen el conflicto subsistente entre el individuo y la sociedad sin sacrificar por ello su salud psíquica y emocional.

¿Qué es la psicología transpersonal?

Para la psicología transpersonal, salud no es lo mismo que normalidad, normalidad es el estado de conciencia en el que se encuentra la mayoría de los individuos, derivado de los requerimientos del entorno social, la cual en gran medida sacrifica su desarrollo y su realización plena para satisfacer los requerimientos de control del orden social. Tiene, como consecuencia, una pérdida del equilibrio emocional y mental; fenómeno que Sigmund Freud definió como neurosis.

Las neurosis son una serie de mecanismos de defensa y adaptación con los que el individuo trata de enfrentar la ansiedad y la angustia o estrés, productos de la decepción y la frustración de no poder consumar sus deseos de auto realización, principalmente en los aspectos sexual y espiritual entre otros, desde la aportación de Carl Jung; la cual nutrió la psicología trans personal; es la idea del inconsciente colectivo, concepto que Jung tomó a partir del inconsciente freudiano.

Si para Freud el inconsciente es el conjunto de los contenidos reprimidos mantenidos al margen de la conciencia, el inconsciente colectivo «jungiano» trasciende al inconsciente personal al postular la existencia de un sustrato común a los seres humanos de todos los tiempos y de todos los lugares del mundo y, siempre según Jung, constituido por símbolos que expresan el contenido de la psique, dichos símbolos ancestrales conforman lo que Jung ha dado en llamar “imágenes arquetípicas”, siendo éstas las que aparecen en los sueños, fantasías, mitos y leyendas relacionados con motivos religiosos, sexuales y espirituales de todas las culturas.

Con esta idea, Jung emprende una aventura más allá de los límites de la conciencia personal, a través de lo que los psicólogos han dado en llamar conciencia oceánica, lo cual coincide con las prácticas religiosas orientalistas en las que, a través de ejercicios de relajación y respiración, el individuo logra una conexión con el todo, diluyendo su ego en el nirvana.

Y así la psicología trans personal busca ubicar la conciencia individual en un nivel supraconciente, conciencia acrecentada transpersonal.

Autor: Universidad Autónoma de Nuevo Leon. 

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