Llamada también ludomanía o jugador compulsivo, consiste en una incontrolable necesidad de jugar juegos de azar, afectando el comportamiento del jugador de forma negativa y no productiva. 

Adicción al juego que es motivo de muchas peleas, discusiones, descuido del hogar, despilfarro del dinero, desatención personal y social, provocando divorcios y otras consecuencias severas; esta afección se ha relacionado con adicciones como el alcoholismo o drogadicción. Un jugador compulsivo tiene todo su enfoque en el juego, sin duda la distracción es muy fuerte y como toda adicción incontrolable muchos pensarían que este impulso es una cuestión que implica meramente una necesidad de ganar dinero, pero parece que va más allá, es decir, que el jugador compulsivo juega muchas veces por el sólo placer de estar jugando y saber cuando parar.

El jugador compulsivo es atrapado por una actitud impulsiva e incontrolable para aceptar riesgos y pierde consciencia progresivamente de la realidad comenzando a actuar contra su propia razón y sentido común, para obtener constantemente y de forma ansiosa el dinero para jugar, mucho del cual escapa de sus manos  rápidamente. Como toda adicción, lo más probable es que el jugador compulsivo experimente un dolor emocional severo, el cual puede ser un dolor de rechazo, de no adaptación, de incomprensión, de falta de amor.

Al resistirse muchas veces a buscar ayuda profesional o al no tener una orientación adecuada que le ayude a entender sus emociones, encontrará una forma de escaparse ya sea a través del alcohol, las drogas u otros placeres pasajeros como el juego compulsivo.

Las adicciones son formas en que el individuo trata de menguar un dolor emocional fuerte por medio de un supuesto placer. Un jugador compulsivo sin duda intenta atenuar y apartar su inconformidad, soledad, ira o rebeldía con estos momentos de distracción, en donde la carga de adrenalina sube tanto que en verdad hace “olvidarse” al jugador de todo lo demás. El descuido de su salud, de sus relaciones y demás sólo refleja la evasiva a su mismo dolor, sin embargo es inútil aparatar el dolor por este alejamiento, sino que se engrandece, por lo que en el jugador va aumentando la necesidad de jugar y jugar y jugar.

Es por eso que en muchos casos esta adicción va acompañada también de alcohol, de drogas, sexo y todas las evasivas posibles. Los estados emocionales del afectado tienden a ser indiscutiblemente depresivos, esto lo expresan de muchas formas; con rebeldía, mal carácter o se sienten afectados o victimas constantemente por lo que les rodean y agreden o se agreden a si mismos, llegando en muchos casos a la violencia y dichos comportamientos los hacen ir cayendo cada vez más en un estado de soledad o aislamiento que los hace necesitar más de estímulos externos para aislar su dolor.

Síntomas:

-Sentir ansiedad o desesperación de conseguir más dinero para jugar.
-Necesidad de apostar cantidades cada vez más grandes de dinero.
-Sensación de soledad, frustración y/o dolor después de jugar.
-Haber intentado jugar menos muchas veces, sin conseguirlo.
-Mentir sobre la cantidad de tiempo o dinero gastada en el juego.
-Cometer acciones no legales para conseguir dinero para el juego. 
-Desatención y/o pérdida del trabajo, relaciones, estudios debido al juego.

Las causas que llevan a una persona a esta adicción pueden venir desde mucho tiempo atrás: en especial, la falta de cultura emocional para que el individuo vaya entendiendo y madurando los sentimientos de frustración, dolor, depresión y todas esas experiencias en la vida que pueden resultarle intolerantes y que más tarde le condicionan a escaparse de lo que siente.

Fuente: biomanantial

MEMORIA EMOCIONAL

Si tienes interés en descodificar tus heridas, enfermedades y problemáticas, puedes contactarme al 044 55 1609 2479 o talleres@memoriaemocional.com y hacemos tu abordaje personal para la resolución de un conflicto, síntoma o enfermedad.

Consulta presencial.

A %d blogueros les gusta esto: