Está claro que estamos viviendo un cambio de paradigma en muchos sentidos y en el campo de la salud en particular, cada vez hay más gente que se está acercando a un modo de ver la salud más holístico, teniendo en cuenta el papel que juegan las emociones, los sentimientos, las creencias, los pensamientos; eso quiere decir que vamos por muy buen camino!

Esta reflexión surge de la percepción que tengo de que últimamente la biodescodificación aparece más en los medios de comunicación, pero creo que sobretodo el cambio se está dando a nivel individual, cada vez hay más personas buscando respuestas que no les aporta la medicina convencional, las nuevas tecnologías en este sentido están ayudando mucho a la expansión de este conocimiento y me hace muy feliz que cada vez haya más gente se acerque a la Biodescodificación para solucionar el drama, bajo mi punto de vista por un lado hay un «boom» donde está apareciendo muchísima información que coincide con cosas que hace tiempo que muchas personas estábamos sintiendo y lo podemos incorporar muy fácilmente a nuestro funcionamiento.

Y este proceso que estamos viviendo me recuerda el fenómeno del Mono Número 100 que se explica en el libro de Ken Keyes “The Hundredth Monkey”, y que describe un fenómeno simple que consiste en que: 

Cuando un número limitado de personas conoce una cosa nueva, sólo es propiedad de esas personas, pero hay un punto en el cual cuando una sola persona más adquiere este nuevo conocimiento, el campo se refuerza de tal manera que este conocimiento es adquirido por casi todos.

La historia que cuenta Ken Keyes en su libro es la siguiente: “El mono japonés, Macaca Fuscata, fue observado en estado salvaje por un período de 30 años, en 1952 en la isla de Koshima, al norte de Japón, los científicos comenzaron a proveerles batatas a los monos, arrojándoselas a la arena. A los monos les gustaba el sabor de la batata cruda, pero no la arena pegada a ella; una hembra de 18 meses, llamada IMO resolvió el problema lavando las batatas en un arroyo cercano, después le enseñó el truco a su mamá, sus compañeros de juego también aprendieron esta nueva manera y la enseñaron a sus madres.

Poco a poco, ante los ojos de los científicos, varios monos fueron aprendiendo esta innovación cultural.

Entre 1952 y 1958 todos los monos jóvenes habían aprendido a lavar las batatas con arena para hacerlas más sabrosas, los adultos que imitaron a sus hijos aprendieron esta mejora social, pero los otros adultos seguían comiéndose las batatas sucias; entonces sucedió algo sorprendente. En el otoño de 1958, un determinado número de monos en Koshima ya lavaban las batatas; supongamos que al salir el sol una mañana había 99 monos en la isla de Koshima que habían aprendido a lavar sus batatas, supongamos también que un poco después, esa misma mañana, el mono número cien aprendió a lavar las batatas.

¡Y entonces sucedió! Esa misma tarde casi toda la tribu lavaba sus batatas antes de comérselas. La energía adicional de este mono número cien, de algún modo, había generado ese avance ideológico, sin embargo, cabe hacer notar lo siguiente: algo aún más sorprendente que observaron los científicos fue que.

El hábito de lavar las batatas entonces saltó y atravesó el mar.

Colonias de monos en otras islas y la tribu principal de monos del continente, en Takasakiyama, empezaron a lavar sus batatas, de este modo, cuando un determinado número crítico logra un conocimiento, este nuevo conocimiento puede ser comunicado de una mente a otra.

Nos tenemos que mezclar, sin egos, sin defendernos de ningún ataque, integrando, porque al final separamos el conocimiento para aprenderlo y estudiarlo, las personas que tratamos serán complejas y requieren un abordaje igualmente complejo, integrando al máximo todos los puntos de vista, estoy segura de que experiencias como esta se están dando en muchos ámbitos y son muchos también los inputs que me llegan de personas que están aprendiendo este nuevo conocimiento, así que observando el estado de la biodescodificación en el mundo, tengo la impresión de que poco nos falta para llegar al mono número 100…

Fuente: Biodiana.com

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