Todos reaccionamos de forma diferente ante la muerte y utilizamos los recursos que tenemos en ese momento, para superar el dolor que ésta conlleva. 

Es importante saber que existe el duelo real y el duelo simbólico, el duelo real  es entendido como un proceso que hay que vivir ante la pérdida de un ser querido o una mascota y el duelo simbólico son todas aquellas pérdidas y muertes simbólicas a las que nos enfrentamos día a día, la pérdida de un amigo, una pareja, un empleo, un negocio, una casa, etc.

El paso del tiempo permite, a la mayoría de las personas, recuperarse de la pérdida y no todo el mundo necesita el mismo tiempo para superarlo ni pasa por las etapas del proceso de duelo de la misma forma ni orden. El duelo es una de las experiencias más duras por las que puede pasar un ser humano a lo largo de su vida y aunque muchas personas lo asocien a la muerte, este fenómeno también puede ocurrir cuando nos rompen el corazón o cuando perdemos un trabajo después de muchos años en el mismo puesto; se produce, en general, en las situaciones en las que ocurre algo que interpretamos como una pérdida y es que la muerte de una persona querida transforma la realidad de cuajo.

Nada vuelve a ser igual, se convive como se puede con el recuerdo, el dolor y la ausencia de aquel otro que, de alguna manera, le daba sentido a la propia vida.

El duelo es un estado de transición que nos permite asimilar que una persona próxima ha fallecido, se trata de una reacción normal y esperable, pero esta condición se transforma en lo que conocemos como “duelo complicado” cuando los síntomas se tornan excesivamente intensos y prolongados en el tiempo, entonces se vive un estado similar (pero al mismo tiempo diferente) al de la depresión o el estrés postraumático.

La culpa se presenta al pensar que se pudo haber impedido la muerte o que no se brindó la suficiente asistencia, los recuerdos de esa persona o las imágenes acerca de las circunstancias de la muerte pueden invadir la vida impidiendo el desarrollo de las actividades cotidianas. 

Los deseos de aferrarse a un objeto o al recuerdo de su voz son maneras de sobrellevar una realidad insoportable. 

Muchas veces, quienes atraviesan esta situación tienen creencias que contribuyen a que este estado permanezca. Si el duelo es visto como una forma de demostrar cariño por la persona fallecida, la tristeza que lo caracteriza es una manera de estar más cerca de ella. Por eso las alegrías o las ocasiones de festejo se viven de manera culposa y la persona comienza a aislarse, en este sentido, continuar con los propios proyectos y seguir adelante puede vivirse como una traición hacia quien ya no está. Se siente que los proyectos más importantes ya no tienen sentido y se sufre una profunda soledad.

Sin duda, superar el duelo es complicado, por lo que la persona debe ir pasando una serie de etapas para volver a estar bien. Es una experiencia muy dolorosa y cada individuo tiene una forma personal de vivirlo. Asimismo, existen varios tipos de duelo, por lo cual es complicado hablar de una secuencia de acciones a realizar para asimilar esta experiencia del mejor modo posible. 

Tipos de pérdidas

Puesto que la etapa de duelo no necesariamente tiene que ocurrir por la pérdida de un ser querido, antes de pasar a los tipos de duelo vamos a pasar a las diferentes clases de pérdidas que pueden ocurrir.

Pérdidas relacionales: Tienen que ver con las pérdidas de personas. Es decir, separaciones, divorcio, muerte de seres queridos, etc.

Pérdidas de capacidades: Ocurre cuando un individuo pierde capacidades físicas y/o mentales. Por ejemplo, por una amputación de un miembro.

Pérdidas materiales: Se da ante las pérdidas de objetos, posesiones y, en definitiva, pérdidas materiales.

Pérdidas evolutivas: Son los cambios de las etapas de la vida: vejez, jubilación, etc. No todo el mundo encaja igual esta situación.

No todas las pérdidas generan duelo, sin embargo, dependiendo de los recursos u otras variables psicológicas (como la autoestima o falta de habilidades sociales) de cada uno, las pérdidas pueden provocar malestar y sufrimiento durante más o menos tiempo.

Es importante que se de un seguimiento a estos padecimientos que pueden llegar a ser tan mortíferos como una enfermedad física.

Recopilación: David Velasco.

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