IRA-REACCIÓN EMOCIONAL

IRA-REACCIÓN EMOCIONAL

La ira puede ser una reacción normal ante ciertas circunstancias, pero cuando se intensifica y se hace permanente o muy frecuente apunta a problemas más graves

 

Los problemas de ira pueden producir enfermedades a nivel físico y mental, por eso si sufres episodios de ira constantemente, y te lo señalan otras personas o sientes que siempre estás molesto, busca ayuda profesional para superar los problemas de ira.

Síntomas de problema de ira 

Para reconocer cuándo la ira es más que un enfado, necesitas tener en cuenta una serie de síntomas que señalan que tienes problemas de ira que podrían traerte graves consecuencias, como dificultades para relacionarte con otros, e incluso problemas de salud física.

  • Uno de los síntomas es que se incrementa la temperatura del cuerpo, entonces comienzas a experimentar una calentura que se siente en la parte de arriba del pecho.
  • La temperatura también aumenta en tu rostro. Este es un síntoma que también se asocia a la ansiedad, de manera que debes tener en cuenta otros síntomas.
  • También se acelera el corazón, y se sube la tensión arterial, lo que indica que el ataque de ira es intenso.
  • Los músculos del cuerpo se tensan, el grado de tensión y la zona del cuerpo que sufre esta anomalía pueden variar, puede ocurrir en las piernas, mandíbula, manos y zona alta del cuello.
  • Cuando la tensión muscular se extiende por mucho tiempo, sufres temblores. De igual forma, cuando sufres problemas de ira la respiración se agita y puedes hiperventilar.
  • El ritmo de la respiración también se acelera, debido al exceso de oxígeno en los pulmones, provocando sensación de ahogo y mareo.

Otro síntoma característico de los problemas de ira es un malestar gastrointestinal, debido a que el sistema digestivo se paraliza por no ser prioritario en ese momento.

Cuando los problemas de ira son graves, se manifiestan otros síntomas físicos como:

  • Diarrea
  • Náuseas
  • Estreñimiento
  • Vómitos
  • Gases

 

Notarás que tu voz se altera y tus ojos se dilatan.

 

Lo que causa el enojo en el organismo

La ira o la agresividad en una persona repercute directamente en el funcionamiento de su corazón, por eso también se considera que el estrés está fuertemente ligado a enfermedades cardiovasculares.

Estos son algunos de los efectos del enojo en nuestro organismo:

  • Aumenta la presión sanguínea, lo que con el tiempo puede provocar un deterioro en las arterias
  • Se eleva el pulso cardiaco y se genera taquicardia
  • Aumenta la producción de sustancias químicas como la adrenalina, lo que altera el equilibrio natural del cuerpo
  • Se desequilibra el sistema inmunológico
  • Se provocan contracturas, dolores musculares y jaquecas
  • Se acelera la respiración, provocando que el corazón bombee con más intensidad
  • Aumenta el riesgo de padecer algunas enfermedades como gastritis, colitis y dermatitis

 

Cómo controlar la ira y cuidar la salud física y mental

El enojo es una reacción normal y defensiva del ser humano, que muchas veces no permite ver con claridad la realidad del problema, impidiendo que se pueda solucionar con facilidad. Sin embargo, hay ciertas técnicas que pueden ayudar a controlar de mejor forma las emociones y a enfrentar los momentos difíciles con más calma.

  • Tómate un tiempo para responder:

Siempre piensa antes de hablar y no actúes en forma instintiva. Si es necesario, retírate del lugar del problema, tómate un tiempo, respira profundo, recupera la tranquilidad y vuelve a enfrentar la situación.

  • Recurre a técnicas de relajación:

Respirar consciente y profundamente permite que relajes los músculos y te sientas más calmado. También es útil repetir frases positivas que ayuden a cambiar la actitud frente al problema.

  • Haz ejercicio:

Los momentos de mucho enojo pueden ser beneficiosos si recurrimos al deporte. Algunas personas cuando están enojadas salen a practicar ejercicios para sentirse mejor. La liberación de endorfinas y la distracción de la actividad permite visualizar todo con mayor claridad y desde otra perspectiva.

  • Usa el humor para aliviar la tensión:

Recurrir al sentido del humor no es sinónimo de mirar con superficialidad los problemas, sino que es un método eficaz para aceptar con naturalidad lo que ocurre.

  • Aprende a identificar lo que te enoja:

Parte del autoconocimiento es tener claridad sobre las situaciones que provocan enojo o mucha ira. Si tienes claridad sobre esto, sabrás cómo reaccionar de mejor forma al enfrentar una situación similar a futuro.

 

  • Habla con un amigo comprensivo:

Compartir y expresar las propias frustraciones puede ayudar a desactivar la ira. Sin embargo, es importante tener claro que nadie puede cambiar las emociones de otro. Ese es un trabajo íntimo y personal.

  • Aprende a perdonar:

Reconocer y aceptar que no todos piensan y actúan igual es una forma efectiva de evitar ataques de enojo. La empatía y la voluntad de entender por qué una persona actuó de un modo u otro permite eliminar el enojo y ceder el perdón.

 

 

«Las cosas pequeñas afectan a las mentes pequeñas»

BENJAMIN DISRAELI

 

 

FUENTES:
https://bit.ly/3fidh2A
https://bit.ly/31VfZqM
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EL MIEDO Y LA RESISTENCIA AL CAMBIO

No hay nada peor que el miedo al cambio para que las oportunidades de crecimiento y aprendizaje pasen de largo. El cambio es parte fundamental de nuestras vidas y renunciar a él es renunciar a las oportunidades de desarrollo que se generan a través del mismo.

A todos, en general, nos gusta tener nuestra vida bajo control y sin excesivos sobresaltos. Los entornos y situaciones nuevas nos obligan a utilizar estrategias y modelos desconocidos y poco transitados dando paso a nuestros miedos e inseguridades. Son entornos en los que estamos obligados a adquirir nuevos aprendizajes y romper con hábitos muy arraigados y difíciles de transformar.

Todos sabemos que el cambio genera ansiedad y preocupación ya que nos saca de la más que conocida zona de confort y eso es algo que nos provoca malestar aunque sean cambios en positivo.

Salir de nuestra zona de confort y adentrarnos en la zona de aprendizaje requiere de tiempo, esfuerzo y coraje y no todos estamos dispuesto a ello. Pero es la única forma de avanzar en términos de crecimiento personal y mejora continua.

 

¿Porque rechazamos en cambio?

El cambio aunque sea en positivo genera malestar y ansiedad pero la principal causa del rechazo al cambio es el miedo. Lo normal es ver cualquier cambio como una amenaza a nuestro estado actual.

Transitar por la zona de confort nos da mayor seguridad porque estamos habituados a los entornos que se generan allí. Sabemos de ellos, los reconocemos y por lo tanto tenemos un patrón de comportamiento ya establecido que no nos obliga a replantearnos nuestros hábitos. Actuamos de manera mecánica y automatizada sin darnos cuenta que estos comportamientos nos ponen frenos a nuestra potencialidad. Sin cambio no hay crecimiento y sin crecimiento no hay mejora ni desarrollo.

Hay multitud de razones por las que rechazamos el cambio (cada uno tendrá las suyas) pero se observan unos patrones genéricos que nos afectan prácticamente a todos:

  • No reconocer el miedo al cambio:

Es el primer paso. Solemos decir que no cambiamos porque no queremos – “yo soy así” – pero es engañarnos a nosotros mismos. No reconocemos que queremos cambiar porque nos da miedo no saber el tipo de consecuencias que obtendremos de dicho cambio.

  • Miedo a perder lo que dejamos atrás:

Creemos que dar un paso adelante y cambiar es perder lo que tenemos y controlamos. Eso nunca lo perderemos. A medida que avanzamos lo que dejamos atrás se convierte en la mochila de experiencias y conocimientos que nos ayuda mientras vamos cambiando y evolucionando.

  • Miedo al error y al fracaso:

Todos tenemos miedo al error. La sociedad castiga duramente el error al igual que el fracaso en lugar de integrarlo como un paso necesario en nuestro desarrollo personal. El problema del error y del fracaso es no aprender de él y quedarnos estancados. Parafraseando a Beckett “fracasa, fracasa otra vez, fracasa mejor” y rápido diría yo.

  • Sentimiento de culpa y rechazo:

Creemos que cambiar nuestras conductas y hábitos puede afectar a los que nos rodean de una manera desconocida para ellos y nosotros mismos, provocando rechazo a esa nueva situación creada. Que te digan “ya no eres el mismo” es un arma perfecta para despertar la culpa.

  • Baja autoestima:

Tener una baja percepción de nuestra capacidad y valía hace que el rechazo al cambio sea más evidente en personas con un perfil bajo. Una baja auto-estima afectará a la manera de interactuar con el entorno y de relacionarse con los demás. La falta de confianza y el poco respeto por las capacidades propias hace que cambiar sea visto como algo inalcanzable – «mejor me quedo como estoy»

¿Como podemos asumir el cambio en una oportunidad?

Es importante que el cambio salga de nosotros mismos, que haya deseo de cambiar y que sea genuino.Pararnos a sentir lo que estamos sintiendo y darnos cuenta sería el primer paso. Asumir riesgos y renunciar conscientemente a estos beneficios que nos enganchan a comportamientos indeseados, son claves importantes para lanzarnos al cambio deseado. “Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia.” Honoré de BalzacEl cambio se produce cuando uno se convierte en lo que es, no cuando trata de convertirse en lo que no es. El cambio lo realizamos cada uno de nosotros, si viene impuesto o forzado por otra persona (familiares, amigos, terapeutas…) no será un cambio auténtico, sino más bien algo impuesto por otra persona.  El cambio tiene lugar cuando invertimos tiempo y esfuerzo en ser lo que somos, entregándonos a nuestra situación actual. 

 

El cambio lo podemos potencializar de varias maneras: 

  • El poder del cambio está en uno mismo:

Nadie puede cambiar si realmente no quiere. El primer paso del cambio es ser consciente de querer cambiar. Cuando los cambios son impuestos es muy difícil hacerlos nuestros e interiorizarlos de manera firme.

  • Aceptar el cambio como un proceso natural:

El cambio es parte del proceso vital. Eso es innegable. Rechazar el cambio es como quejarnos de que el agua moja. No tiene sentido. Todo cambia constantemente. La evolución es cambio y transformación. La muerte metafórica es quietud y rechazo.

  • Evitar la connotación negativa del cambio:

Intentemos ver e interpretar el cambio como algo positivo. Nuestro cerebro está programado para negarse al cambio ya que le obliga a crear nuevos modelos y hábitos y eso supone un esfuerzo que no está dispuesto a hacer de manera inconsciente. Tenemos que obligarnos a generar nuevas conexiones a través de experiencias y situaciones novedosas.

  • Identificar y gestionar las emociones:

Muy importante ser consciente de las emociones que despiertan en nosotros los cambios. El gestionar correctamente las emociones como la ira y el miedo hará que nuestra capacidad de aprendizaje sea mayor y más rápida.

  • Resiliencia y flexibilidad:

La capacidad de superar situaciones adversas y ser flexibles para entender las consecuencias de nuestros actos es básica para una gestión y adaptación al cambio adecuada.

 

FUENTES:
https://bit.ly/3cPVyOv
https://bit.ly/2TodCro