ENFERMEDADES INCURABLES O EMOCIONES NO RESUELTAS

ENFERMEDADES INCURABLES O EMOCIONES NO RESUELTAS

A nuestro alrededor, todos los días convivimos con muchas personas distintas e incluso podríamos decir que dentro de toda nuestra familia cada uno de los miembros es distinto, ¿En qué sentido? Hablando de su salud.

Todos sabemos desde muy pequeños que hay enfermedades sencillas, simples, tal vez sin importancia alguna.

En un momento dado, presentamos una sencilla diarrea, pensamos que fue algo sucio que comimos, tomamos medicamento, llevamos una dieta ligera y a los dos días ya nos sentimos perfectamente bien.

O de pronto una mañana nos duele el brazo o la pierna y de pronto recordamos que ayer hicimos un esfuerzo extra con esa parte de nuestro cuerpo, tomamos medicamento y lo mismo, a los dos días ya estamos como si nada hubiera sucedido.

Pero hay enfermedades que desde que somos muy pequeños nos son explicadas como graves, como complicadas, como difíciles o tal vez imposibles de curar y esa explicación por parte de nuestra familia, el colegio, los amigos y la sociedad, son suficientes para que “por creencia” vayamos creciendo y haciendo germinar la semilla del “miedo” a padecer algún día de aquella enfermedad e incluso a morir por ella.

Desde niños nos advierten que hay enfermedades “normales” en los ancianos. Que a cierta edad madura es normal padecer algunas otras…y ahí vamos por el mundo viviendo sí, pero esperando “los achaques de la edad”, ¿por qué? Por creencia.

En Biodescodificación, ya sabemos que toda enfermedad no es más que la señal de que ya hemos resuelto un conflicto emocional pero el problema está en que no todas las personas están o son conscientes de que vivieron o están viviendo un conflicto emocional. Es más, incluso existen personas que no logran ver o aceptar que tienen un conflicto… ¿Por qué?

Por sus creencias.

Y si esas personas no están ni cerca de aceptar su conflicto, ¿Cuándo será posible que logren solucionarlo?
Ahora bien, también debemos aceptar que en muchos casos, las personas ni siquiera están conscientes de que solucionaron un conflicto emocional, porque para colmo de males, todos creemos que solucionar un conflicto es algo rimbombante, espectacular, extraordinario e inimaginable…pero a veces resolvieron con una simple llamada telefónica, una conversación, un mensaje de whatsapp aquel conflicto…

 

 

Como seres humanos, somos perfectamente “complicados”; siempre queremos pensar que hay que seguir muchos pasos, realizar muchas tareas, cumplir ciertos objetivos para conseguir algo como la salud.

Luego alguien por ahí dice: “gestiona correctamente tus emociones y sanarás”…ah! Qué bonito y lindo suena eso, pero no entendemos ni siquiera la idea.

Entonces no es que las personas que sanan fácilmente sean las más inteligentes del mundo, ni significa que las personas que permanecen enfermas por años sean incapaces de hacerlo. Porque no se trata de un asunto intelectual o de fuerza, se tratará de “sentir”. De sentirse bien en lo emocional.

  • ¿Han escuchado a la típica persona que dice de sí misma tener un carácter muy fuerte y explosivo?
  • ¿Han escuchado a la típica persona que anda por la vida pregonando su carácter débil o miedoso?
  • ¿O aquella persona que vive a diario celos y se reconoce como celosa?
  • ¿Serán esas personas conscientes del daño que están haciendo a sus órganos y tejidos.

¡Por supuesto que no!

Porque además, esas personas condimentan su carácter diciendo cosas como: Es que salí igual a mi mamá o a mi papá.

Tengo el fuerte carácter de mi papá ó Soy igual de miedosa que mi mamá ó es que soy celosa desde niña o desde niño… ¡como si eso fuera su naturaleza incorregible! Demostrando que no están siquiera cerca de reconocer que ellos “pueden cambiar”…y eso se traduciría como “incapacidad para gestionar bien las emociones”…

Por lo tanto, y ya reconociendo que hay dos equipos de personas, tenemos a las que se sanan fácilmente

y a las que nunca sanan y pueden permanecer enfermas por años, podemos ir a la raíz de todo esto.

Vayamos paso a paso.

  1. Ya sabemos que cuando solucionamos un conflicto emocional, aparece “la enfermedad”.
  2. Ya sabemos que toda enfermedad durará el tiempo que demore el organismo en recuperarse (órganos, tejidos, etc.)
  3.  Ya sabemos que mientras “no solucionemos” nuestro conflicto emocional “no existirán síntomas” (dolor, inflamación, infección, fiebre, etc.)
  4. Nos vamos a dar cuenta de que habíamos vivido un conflicto emocional hasta que “nos enfermemos”, y esa enfermedad SIEMPRE tendrá una emoción específica mal gestionada.
  5. Está en nosotros descubrir qué fue aquello que vivimos o estuvimos viviendo incorrectamente y que dañó nuestros órganos o tejidos, con base en nuestros conocimientos de Biodescodificación (relación órgano-pensamientos-emoción).
  6. Está en nosotros poner atención a la emoción que incorrectamente “creímos” que “era normal”, para conscientemente cambiarla.

Y aquí es cuando nos topamos con pared, porque las personas preguntan por ejemplo:

-“Oye, ¿Y qué significa dañar tiroides?” –
-“El Biodescodificador dirá: Conflicto de Tiempo”- 

Y la gran mayoría de las personas dirá: ¿Cómo? , ¿Y qué tengo que hacer?, ¿Eso no me pasa a mí?, Hay algún ejercicio para eso?, Eso no tiene nada que ver conmigo…y se negará a reflexionar qué situación o situaciones vivió relacionadas con tiempo. Y hasta es capaz de luchar y defender la idea de “nada en su vida está en conflicto con el tiempo”.

Aquí intervendrán además sus creencias: Alguien fuera de mí debe sanarme, esa enfermedad es incurable, sin medicamento no puedo mejorar, etc.

Pero claro, afortunadamente existirá la persona que diga: Mmmmm…pensándolo con calma puedo reconocer que sí, siempre ando corriendo, odio la impuntualidad, y desde que soy mamá ya el tiempo no me alcanza, apenas tengo tiempo para mí, además me preocupa que a diario siento que el tiempo pasa volando, no me alcanza el tiempo y estoy envejeciendo, quisiera detener el tiempo, me da miedo no tener tiempo para ver a mis hijos casarse y darme nietos…

Ahí está la razón por la que algunas personas “sanan” y otras más “permanecen enfermas”…

No se trata únicamente de hacer cambios radicales en su vida, como vivir lejos de la familia, no se trata de que se divorcie, no se trata de que renuncie a su trabajo…o tal vez para esa persona sí sean aquellos puntos la solución. Esa persona deberá puntualizar qué modificaciones “de forma personal” puede hacer en su vida y en sus emociones.

Tal vez comience a dormir más temprano para poder levantarse descansada y aprovechar más su día, tal vez decida dejar de tomat café para no sentirse “alterada o nerviosa” porque eso le causaba las ganar de vivir corriendo, tal vez se regale a sí misma una hora de su día para disfrutar de los pequeños momentos en familia sin prisas, tal vez busque una sana distracción que la ayude a dejar de preocuparse por el futuro y como consecuencia acepte que el envejecimiento es un proceso normal contra lo que no puede luchar y ahora lo perciba como aceptable, y con todos esos pequeños cambios, progresivos claro, cuando ya perciba la vida y “sienta” con más tranquilidad y paz de manera automática sanará.

Esa persona se hace consciente de sus emociones mal gestionadas, cambia dichas emociones por medio de acciones y obviamente se recupera de su tiroides.

 

Y no solamente se trata de la tiroides…imaginen la lista tan enorme de enfermedades existentes hoy en día y una lista igualmente larga de emociones.

Sumen además que cada ser humanos piensa, siente y tiene una percepción particular de la vida a causa de sus creencias y expectativas.

Todos esos ingredientes se mezclarán para lograr exitosamente o nunca lograr una recuperación.

Entonces, el ser capaces de ir más allá de conocer la emoción precisa que detonó nuestra enfermedad, el ser capaces de reconocer que algo hicimos mal y cambiarlo nos llevará a una pronta salud e incluso impedirá ya de forma consciente, que volvamos a caer en lo mismo.

Porque algo sí deberemos tener claro:

 

Es por eso que deberemos reconocer en nosotros mismos y de forma objetiva las circunstancias precisas que nos hacen enojarnos, que nos provocan miedo, que nos hacen sentir desprotegidos, que nos hacen sentir abandonados, e intentar conscientemente actuar y reaccionar distinto.

Si nuestra vida está 100% enfocada en conseguir el amor…algo estamos haciendo mal

Si nuestra vida está 100% enfocada en el dinero…algo estamos haciendo mal

Si nuestra vida está 100% enfocada en nuestra dedicación a los hijos…algo estamos haciendo mal.

Debe existir un equilibrio.

Vivir esperando a que nos amen, vivir con miedo a no tener dinero, vivir esperando a que los hijos hagan algo que nunca les hemos pedido claramente, vivir esperando que alguien nos proteja o nos mantenga, vivir con miedo al rechazo, vivir con miedo a la muerte, vivir peleando día con día, vivir en desamor a diario con esa pareja que no nos ama, vivir aceptando humillaciones o maltrato, vivir nuestros días en plan de víctima, vivir queriendo imponer nuestra voluntad, vivir rencores a diario, son emociones mal gestionadas…

Las emociones mal gestionadas, nos llevan a pensamientos repetitivos y dichos pensamientos repetitivos envían una orden inconsciente al cerebro de “buscar una solución”. Obviamente el cerebro de manera biológica altera la función de un órgano o tejido específico…y es un cuento de nunca acabar hasta que seamos capaces de cambiar el origen de todo: la emoción.

Y de pronto ya nos duelen los huesos, y de pronto ya tenemos un problema en piel, y de pronto ya hay por ahí una endometriosis, y de pronto ya nos quitaron la vesícula, y de pronto ya se fracturó la cadera, y de pronto ya apareció un glaucoma, y de pronto ya tenemos estreñimiento, y de pronto ya tenemos hongo en los dedos de los pies, y de pronto ya se inflamó la próstata…

Todo, emociones mal gestionadas

Cuando ya llevamos meses o años enfermos de lo que sea…y repito…de lo que sea…es porque no estamos conscientes de que llevamos meses o años sin resolver por completo una situación emocional. Levamos años y más de pensamientos repetitivos. Hemos dejado el conflicto emocional “pendiente” de curarse, en pausa. Y hemos seguido con nuestras vidas, esperando que un tratamiento o un medicamento o una cirugía, hagan por nosotros el trabajo y eso jamás sucederá.

Sanar o no sanar siempre será un asunto biológico. Siempre será un asunto en donde nuestro cerebro con base en nuestras emociones y pensamientos, envíe las células necesarias para recuperar aquel tejido u órgano dañado. Y lo que debemos tener siempre en cuenta, que si nos demoramos en cambiar las emociones, los órganos y/o tejidos pueden llegar a una situación de atrofia que impida su total mejoría y recuperación.

Entre más pronto, encontremos y resolvamos la causa emocional de nuestra enfermedad, más rápido sanaremos y mejor con nosotros mismos y nuestro entorno, estaremos.

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BIODESCODIFICACION: LAS RODILLAS

BIODESCODIFICACION: LAS RODILLAS

Los dolores en las rodillas son aliados que nos pueden ayudar a reflexionar sobre nuestra relación con la jerarquía: la dominación y el sometimiento con lo que nos rodea; sobre nuestra excesiva rigidez; e incluso nos puede invitar a dar un repaso autobiográfico de nuestra salida del mundo adolescente.

La rodilla derecha es el padre y símbolo de autoridad, poderes no materiales. La rodilla izquierda es la madre y las fuentes de poder materiales.

La parte de atrás de las rodillas, representa a los abuelos que son nuestros padres verdaderos. De alguna manera, sea físicamente o no, todos tenemos o hemos tenido algún problema de rodilla ya que es uno de los lugares en el que se manifiesta a menudo el ego y nuestra conciencia de la relación espiritual con nuestros padres y con la fuente de la vida.

Las rodillas son la segunda articulación de las piernas. Cargan el peso del cuerpo cuando estamos de pie y se necesitan para caminar, para subir y bajar escalones, para sentarse, para descender, etc.

Las rodillas se relacionan con el orgullo, el sometimiento, la modestia y la humildad.

Representan nuestra capacidad de ceder, de soltar, en nuestra relación con los otros. No querer doblegar las rodillas indica una actitud orgullosa e inflexible. Caer de rodillas es una llamada a la humildad, a que abandonemos la arrogancia o el orgullo respecto a alguna situación que estemos viviendo.

Las lesiones de menisco, constituido por cartílago que hacen posible la articulación y rotación de la rodilla, se producen a causa del sobreesfuerzo. Puede que con una excesiva actividad exterior, huyamos desmesuradamente de solucionar algún conflicto interior. Tras la operación de menisco, los afectados deben restringir el movimiento. A este proceso, sería conveniente que le siguiera una toma de conciencia de cuales son nuestros límites y de que manera los estamos trascendiendo, al tiempo que nos deberíamos preguntar de qué asunto íntimo estamos “queriendo escapar”.

Los dolores en las rodillas son aliados que nos pueden ayudar a reflexionar sobre nuestra relación con la jerarquía: la dominación y el sometimiento con lo que nos rodea; sobre nuestra excesiva rigidez; e incluso nos puede invitar a dar un repaso autobiográfico de nuestra salida del mundo adolescente, por si algo que allí no se terminó de elaborar, sigue llamando nuestra atención a través de alarmas en la zona corporal que representa a esa edad, las rodillas. Si no dedicamos tiempo y energía a solucionar los problemas del “submundo” referidos a lo anterior, todo ese tiempo y energía se concentra en una hiperactividad fuera de nosotros, demasiado orgullosos e inflexibles para admitir que debemos transformarnos, y en esta huida desmesurada, se rompen los límites de nuestra capacidad física, dando problemas en los meniscos.

 

En lugar de vivir estos problemas de salud como algo negativo y sin sentido, sería mejor escucharlos como si de maestros se trataran. Seguro que traen un mensaje sanador para nosotros.

Las rodillas son la segunda articulación de las piernas.

Cargan el peso del cuerpo cuando estamos de pie y se necesitan para caminar, para subir y bajar escalones, para sentarse, para descender, etc.

Como el cuello, se relacionan con la flexibilidad, sólo que ellas hablan de inclinarse y de ser orgulloso, del yo y de la obstinación. Con frecuencia, cuando vanzamos, nos da miedo inclinarnos y nos ponemos tiesos. Y eso vuelve rígidas las articulaciones.

Queremos avanzar, pero no cambiar nuestra manera de ser.

Por eso las rodillas tardan tanto en curarse, porque está en juego nuestro yo.

Las rodillas tardan en curarse porque en ellas están en juego nuestro orgullo y nuestra auto-justificación.

La próxima vez que tenga algún problema con las rodillas, pregúntese de qué está justificándose, ante qué está negándose a inclinarse. Renuncie a su obstinación y aflójese. La vida es fluencia y movimiento, y para estar cómodos debemos ser flexibles y fluir con ella. Un sauce se dobla y se mece y ondula con el viento, y está siempre lleno de gracia y en armonía con la vida.

 

  • Falta de humildad
  • Rigidez mental
  • Resistencia en avanzar
  • Conflicto con la autoridad
  • Arrogancia, obstinación y resistencia que hace que avancemos con sufrimiento
  • Resistencia emocional al curso de los acontecimientos
  • Conflicto irritación mental que nos impide aceptar las cosas
  • Sometimiento a nuestro egoísmo
    1. Humildad
    2. Aceptación
    3. Entrega

    Las rodillas se relacionan con el orgullo, el sometimiento, la modestia y la humildad.

    Representan nuestra capacidad de ceder, de soltar, en nuestra relación con los otros. No querer doblegar las rodillas indica una actitud orgullosa e inflexible.

    Caer de rodillas es una llamada a la humildad, a que abandonemos la arrogancia o el orgullo respecto a alguna situación que estemos viviendo.

    BLOQUEO MENTAL:

    Este dolor te dice que dejes de creer que eres flexible. Recuerda que tu cuerpo siempre quiere advertirte de algo de lo que no eres consciente. No tienes por qué tener miedo de perder el control si aceptas las ideas nuevas de los demás y si permites enfocar tu porvenir o el de aquellos a quienes amas de otra manera. No tienes que seguir creyendo que doblegarte quiere decir arrodillarte ante los demás o ser una persona sumisa.

    Tu inflexibilidad puede provenir del miedo a ser como tus progenitores. Date cuenta de que eres un ser distinto a tus padres y que, aun cuando existan similitudes, tú puedes dirigir.

     

    FUENTE:
    https://bit.ly/33DVvlF

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    BIODESCODIFICACIÓN – ÁCIDO URICO

    BIODESCODIFICACIÓN – ÁCIDO URICO

     

    Realmente las emociones inconscientes que pueden detonar un elevado nivel de ácido úrico, pueden ser, variadas, pero tienen todas ellas un denominador común, y éste es el sentirse todo el tiempo, como si necesitáramos si bien variadas, con un denominador común, y éste es el hecho de sentirse todo el tiempo: desvalorizado

    ¿Qué es?

    El ácido úrico es un compuesto orgánico de carbono, nitrógeno, oxígeno e hidrógeno.
    Es un producto de desecho del metabolismo de nitrógeno en el cuerpo humano (el producto de desecho principal es la urea), y se encuentra en la orina en pequeñas cantidades.
    En algunos animales, como aves, reptiles y muchos artrópodos, es el principal producto de desecho, y se expulsa con las heces; los animales que excretan mayoritariamente ácido úrico se denominan uricotélicos. El alto contenido de nitrógeno del ácido úrico es la razón por la que el guano es tan valioso como fertilizante en la agricultura.
    En la sangre humana, la concentración de ácido úrico en hombres es de 3,6 – 6,8 mg/dl para las mujeres de 2,5-6,8mg/dL, aunque se pueden encontrar niveles más bajos en los vegetarianos.
    La gota en el ser humano está asociada con niveles anormales de ácido úrico en el sistema.
    La saturación de ácido úrico en la sangre humana puede dar lugar a un tipo de cálculos renales (nefrolitiasis) cuando el ácido cristaliza en el riñón. Un porcentaje considerable de enfermos de gota llegan a tener cálculos renales de tipo úrico.
    El aumento de los niveles de ácido úrico en la sangre no solo puede estar relacionado con la gota, sino que puede ser simplemente una hiperuricemia, que presenta algunos de los síntomas anteriores o puede ser asintomática. Sin embargo, cuanto mayor es el aumento de ácido úrico en sangre mayores son las posibilidades de padecer afecciones renales, artríticas, etc.
    El ácido úrico se mantiene en la sangre en forma de sal soluble, y es sólo, si su cantidad aumenta, que se produce saturación y se vuelve insoluble pudiendo precipitarse, especialmente a nivel articular. Eso puede producir crisis de gota.

    ¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

    Tener un nivel alto de ácido úrico, se conoce comúnmente como Hiperuricemia y podríamos definirlo en Biodescodificación como “El dominante dominado”.
    Realmente las emociones inconscientes que pueden detonar un elevado nivel de ácido úrico, pueden ser, variadas, pero tienen todas ellas un denominador común, y éste es el sentirse todo el tiempo, como si necesitáramos si bien variadas, con un denominador común, y éste es el hecho de sentirse todo el tiempo: desvalorizado.

    Sintomas

    Para que yo presente síntomas de Hiperuricemia, necesariamente tuve que haber vivido o estar viviendo, una historia parecida a las que siguen:
    • Siento que no pertenezco aquí, no me siento en casa, no me hallo.
    • Este lugar no es apto para mí, no es lo quisiera para mí, no me siento reconocido, no pertenezco.
    •  Siento que no valgo nada.
    •  Siento que me desmorono, siento que mi vida se desmorona.
    •  Siento que mi negocio se desmorona
    •  Siento que mi relación se desmorona
    •  Me hicieron a un lado, me ignoran, nunca perteneceré o volveré a pertenecer
    •  Mis padres, mi hermano, mis amigos, me echaron.
    • Por más que lo intento, no logro recuperar lo que gasté, no logro ahorrar
    • Me falta liquidez, nunca tengo lo suficiente
    • Me negaron el préstamo
    • Tal vez me liquiden en el trabajo

    Si mi ácido úrico aparece como gota en mi dedo gordo:

    Historias anteriores pero en relación con mi madre.

    Si mi ácido úrico aparece como gota en mi pie:

    Historias anteriores pero en relación con actividades deportivas, estudiantiles, profesionales o laborales.

    Si mi ácido úrico aparece en el riñón:

    Historias anteriores pero sólo en el sentir económico.

    ¿Cómo libero esa emoción biológica?

    Hay muchas personas trabajadoras, responsables, que podríamos pensar que tienen su vida resuelta y de la manera correcta, pero deberemos recordar que nuestros síntomas son única y exclusivamente responsabilidad de nuestro “inconsciente” biológico.
    Por lo tanto, es realmente necesario, hacer una introspección profunda y analizar si realmente estamos viviendo lo que nos gusta vivir, si realmente estamos felices con lo que hacemos y obtenemos, si realmente nuestra relación con los demás está en equilibrio y es saludable, porque sólo así, podremos determinar si ese incremento en nuestro ácido úrico es consecuencia de nuestro carácter, miedos y circunstancias, o es nuestro árbol el responsable.

    Conclusión

    Si luego de un análisis profundo llegamos a la conclusión de que no somos nosotros los causantes de nuestros síntomas, deberemos analizar nuestro Transgeneracional y buscar todas éstas historias en nuestros dobles, para luego, pasar a nuestro Proyecto Sentido y tratar de ubicar en qué momento nuestros padres nos programaron para ser vulnerables a todas éstas circunstancias.
    Una vez determinados los responsables de nuestra Hiperuricemia lo mejor es redactar una carta de duelo, en donde en verdad expresemos nuestro dolor, nuestra frustración por estar enfermos, nuestros miedos, nuestra realidad, para con dicha carta, liberar todas esas emociones inconscientes ocultas, que nuestra mente trae arrastrando filogenéticamente.
    FUENTE: https:/bit.ly/2OsEd3J
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    IRA-REACCIÓN EMOCIONAL

    IRA-REACCIÓN EMOCIONAL

    La ira puede ser una reacción normal ante ciertas circunstancias, pero cuando se intensifica y se hace permanente o muy frecuente apunta a problemas más graves

     

    Los problemas de ira pueden producir enfermedades a nivel físico y mental, por eso si sufres episodios de ira constantemente, y te lo señalan otras personas o sientes que siempre estás molesto, busca ayuda profesional para superar los problemas de ira.

    Síntomas de problema de ira 

    Para reconocer cuándo la ira es más que un enfado, necesitas tener en cuenta una serie de síntomas que señalan que tienes problemas de ira que podrían traerte graves consecuencias, como dificultades para relacionarte con otros, e incluso problemas de salud física.

    • Uno de los síntomas es que se incrementa la temperatura del cuerpo, entonces comienzas a experimentar una calentura que se siente en la parte de arriba del pecho.
    • La temperatura también aumenta en tu rostro. Este es un síntoma que también se asocia a la ansiedad, de manera que debes tener en cuenta otros síntomas.
    • También se acelera el corazón, y se sube la tensión arterial, lo que indica que el ataque de ira es intenso.
    • Los músculos del cuerpo se tensan, el grado de tensión y la zona del cuerpo que sufre esta anomalía pueden variar, puede ocurrir en las piernas, mandíbula, manos y zona alta del cuello.
    • Cuando la tensión muscular se extiende por mucho tiempo, sufres temblores. De igual forma, cuando sufres problemas de ira la respiración se agita y puedes hiperventilar.
    • El ritmo de la respiración también se acelera, debido al exceso de oxígeno en los pulmones, provocando sensación de ahogo y mareo.

    Otro síntoma característico de los problemas de ira es un malestar gastrointestinal, debido a que el sistema digestivo se paraliza por no ser prioritario en ese momento.

    Cuando los problemas de ira son graves, se manifiestan otros síntomas físicos como:

    • Diarrea
    • Náuseas
    • Estreñimiento
    • Vómitos
    • Gases

     

    Notarás que tu voz se altera y tus ojos se dilatan.

     

    Lo que causa el enojo en el organismo

    La ira o la agresividad en una persona repercute directamente en el funcionamiento de su corazón, por eso también se considera que el estrés está fuertemente ligado a enfermedades cardiovasculares.

    Estos son algunos de los efectos del enojo en nuestro organismo:

    • Aumenta la presión sanguínea, lo que con el tiempo puede provocar un deterioro en las arterias
    • Se eleva el pulso cardiaco y se genera taquicardia
    • Aumenta la producción de sustancias químicas como la adrenalina, lo que altera el equilibrio natural del cuerpo
    • Se desequilibra el sistema inmunológico
    • Se provocan contracturas, dolores musculares y jaquecas
    • Se acelera la respiración, provocando que el corazón bombee con más intensidad
    • Aumenta el riesgo de padecer algunas enfermedades como gastritis, colitis y dermatitis

     

    Cómo controlar la ira y cuidar la salud física y mental

    El enojo es una reacción normal y defensiva del ser humano, que muchas veces no permite ver con claridad la realidad del problema, impidiendo que se pueda solucionar con facilidad. Sin embargo, hay ciertas técnicas que pueden ayudar a controlar de mejor forma las emociones y a enfrentar los momentos difíciles con más calma.

    • Tómate un tiempo para responder:

    Siempre piensa antes de hablar y no actúes en forma instintiva. Si es necesario, retírate del lugar del problema, tómate un tiempo, respira profundo, recupera la tranquilidad y vuelve a enfrentar la situación.

    • Recurre a técnicas de relajación:

    Respirar consciente y profundamente permite que relajes los músculos y te sientas más calmado. También es útil repetir frases positivas que ayuden a cambiar la actitud frente al problema.

    • Haz ejercicio:

    Los momentos de mucho enojo pueden ser beneficiosos si recurrimos al deporte. Algunas personas cuando están enojadas salen a practicar ejercicios para sentirse mejor. La liberación de endorfinas y la distracción de la actividad permite visualizar todo con mayor claridad y desde otra perspectiva.

    • Usa el humor para aliviar la tensión:

    Recurrir al sentido del humor no es sinónimo de mirar con superficialidad los problemas, sino que es un método eficaz para aceptar con naturalidad lo que ocurre.

    • Aprende a identificar lo que te enoja:

    Parte del autoconocimiento es tener claridad sobre las situaciones que provocan enojo o mucha ira. Si tienes claridad sobre esto, sabrás cómo reaccionar de mejor forma al enfrentar una situación similar a futuro.

     

    • Habla con un amigo comprensivo:

    Compartir y expresar las propias frustraciones puede ayudar a desactivar la ira. Sin embargo, es importante tener claro que nadie puede cambiar las emociones de otro. Ese es un trabajo íntimo y personal.

    • Aprende a perdonar:

    Reconocer y aceptar que no todos piensan y actúan igual es una forma efectiva de evitar ataques de enojo. La empatía y la voluntad de entender por qué una persona actuó de un modo u otro permite eliminar el enojo y ceder el perdón.

     

     

    «Las cosas pequeñas afectan a las mentes pequeñas»

    BENJAMIN DISRAELI

     

     

    FUENTES:
    https://bit.ly/3fidh2A
    https://bit.ly/31VfZqM
    IRA-REACCIÓN EMOCIONAL

    CODEPENDENCIA-CONSECUENCIAS EMOCIONALES

    Las relaciones familiares o de pareja pueden volverse tóxicas si no estableces límites claros que protejan tu bienestar emocional. La codependencia surge cuando asumes los problemas de otro y te preocupas más por él que por ti

     

    La codependencia es un conjunto de emociones y actitudes que conducen al individuo que la sufre (codependiente) a involucrarse en los problemas de otra persona a la que se vincula afectivamente (hijo, pareja, amigo, familiar, compañero…), preocupándose en exceso por el bienestar de ésta, y olvidándose de sí mismo y de sus propias necesidades. Es por ello que el codependiente parece estar siempre vinculado a personas con dificultades a quienes él cree poder ayudar llegando a hacerse cargo, al menos emocionalmente, de sus problemas.

    A pesar de que aparentemente este hecho podría parecer una conducta altruista sin más, en realidad no lo es. Al cuidar del otro, el codependiente hace que éste le necesite pudiendo de esta manera ejercer un control indirecto sobre la otra persona, ya que en algunos casos, el codependiente puede llegar a chantajear emocionalmente a su protegido, retirándole la ayuda que le estaba dando si la conducta de éste no se ajusta a lo que él considera que debería ser. Sin embargo, cuando el otro no responde a sus generosos gestos de ayuda, o no lo hace como el codependiente desea, este último experimenta unas grandes dosis de frustración y emociones negativas (por ejemplo, angustia, tristeza, sensación de vacío) pudiendo incluso llegar a sufrir problemas emocionales como trastornos de ansiedad o depresión.

    Como es un persona Codependiente

    La codependencia puede darse en cualquier ámbito de relación afectiva de la persona que padece esta condición, aunque lo más frecuente es que aparezca en la relación de pareja o con los hijos, padres, o hermanos. Por lo general, la persona codependiente no sabe poner límites en la relación con el otro (no sabe dónde acaban los intereses del otro y donde empiezan los suyos), asumiendo a veces fuertes niveles de soledad y de frustración ya que, en algunas ocasiones, son víctimas de chantaje emocional de la persona de la que codependen.

    Su perfil suele caracterizarse por:

    • Bajos niveles de autoestima
    • Elevada necesidad por sentirse aceptado (necesitan sentirse excesivamente queridas o valoradas)
    • Altamente sensibles a la crítica del otro
    • Dependientes afectivamente
    • Con temor a ser abandonadas
    • Su fuerza reside en la fortaleza frente a los que ayudan (se sienten seguros cuando están al lado de personas que ellos creen más débiles y que, por lo tanto, las necesitan)
    • Tendencia a la autoculpa e inseguridad

    Consecuencias de la Codependencia

    Si te preguntas qué consecuencias trae consigo la codependencia la respuesta es clara y concisa: nada bueno para nadie. No sólo es el codependiente el que puede verse afectado por este tipo de relación, sino que la otra persona también puede salir muy perjudicada, ya que dependiendo de su fortaleza puede acabar siendo víctima del chantaje emocional del codependiente que le presiona mediante un “te retiro lo que te doy”, a lo que se le une que mientras el codependiente le resuelve sus problemas, él no desarrolla habilidad alguna de afrontarlos. Pero si alguien puede verse realmente afectado por este tipo de relación enfermiza es el codependiente. Las consecuencias que sufrirá son emocionales, sociales y físicas:

    • Consecuencias emocionales: ansiedad, frustración, y tristeza cuando el otro no hace lo que él cree que tiene que hacer. Soledad y desvalorización cuando el otro no acepta su ayuda. Estas reacciones emocionales pueden dar lugar a graves problemas psicológicos, que pueden a su vez ser causa y consecuencia de la codependencia, como es el caso de la baja autoestima, los trastornos de ansiedad, depresiones, etcétera.
    • Consecuencias sociales: el codependiente depende de la otra persona como si ésta fuera una droga y, como tal, ocupa gran parte de su vida dedicándose a cubrir todas sus necesidades y preocupándose por él. Es por ello, que a veces el codependiente se aísla socialmente de otras personas, o su comportamiento interfiere en el trabajo o en otros proyectos personales porque no les dedica suficiente tiempo.
    • Consecuencias físicas: la intensidad emocional que sufre el codependiente conlleva una importante activación psicofisiológica, que puede dar lugar a una elevada sensación de cansancio o fatiga, problemas para dormir, dolores de cabeza o musculares, hipertensión arterial y problemas digestivos, entre otros. 

    Cómo liberarse de la codependencia

    Por la elevada implicación afectiva que hay entre los miembros de la familia o pareja, no es de extrañar que en el seno de las mismas sea donde pueden aparecer los casos más peligrosos o extremos de codependencia. Un claro ejemplo de ello son los madres y padres que se sienten responsables y se hacen cargo de las malas decisiones de hijos de casi 20 años que no hacen nada provechoso en su vida y no dejan de meterse en líos; o las parejas que dejan de realizar actividades que antes les resultaban gratificantes, o de relacionarse con sus amigos y familiares, y asumen las limitaciones o miedos del otro para de esta manera protegerle; por no hablar de aquellos familiares de personas con adicciones o patologías psiquiátricas (alcoholismo, ludopatía, demencias…) que asumen los cambios que tienen que hacer en su vida en beneficio del otro verbalizando frases como “parece que él depende de mí, pero realmente yo soy quien dependo de él”.

    La codependencia en la familia o en la pareja es una de las situaciones más duras y difíciles para salir de esta dinámica, ya que el sentimiento de culpabilidad que le acarrea al codependiente el hecho de ‘dejar al otro abandonado’ es uno de los principales obstáculos para superarla. La codependencia es una situación que puede resultar tan nociva para el codependiente como para el objeto de sus desvelos.

    • Comienza reflexionando acerca de qué te parece la relación que tienes con el otro; sé sincero y haz un balance entre lo que das y lo que recibes. Escríbelo en dos listas para que te resulte más sencillo analizarlo.
    • Enfréntate a tus propios sentimientos: qué te parece lo que te involucras en la vida del otro, por qué lo haces, qué consecuencias tiene, qué pasaría si el otro no acepta tu ayuda…
    • Es posible que tu codependencia tape algún aspecto de tu vida que no funcione y no quieras afrontar, o te sirva para intentar evitar un miedo (por ejemplo un sentimiento de fracaso personal si mi hijo no tiene un buen trabajo). Si es así, debes plantearte solucionar el problema subyacente en vez de esquivarlo manteniendo una actitud que no te hará feliz ni a ti, ni a la persona a la que cuidas.
    • Dedícate tiempo para ti: ¿has pensado qué haces para ti a lo largo de la semana? Si tu única actividad gratificante es cuidar de otro algo no va bien.
    • Busca actividades y hobbies que te agraden y motiven, rodéate de gente y cultiva las relaciones sociales; en definitiva: vive tu propia vida.
    • Deja a un lado el sentimiento de culpa; quererte a ti mismo no significa que no quieras a otro. Existe un derecho personal que dice que “tenemos derecho a hacer menos de lo que está en nuestra mano”. Aplícatelo y recuerda que para cuidar a otro… debes empezar por quererte y cuidarte a ti mismo.
    • Si no te sientes capaz de salir de la situación en la que te has metido, busca ayuda profesional.

     

    Nada tiene ningún poder sobre mí, a no ser el que yo mismo le concedo mediante mis pensamientos conscientes.
    ANTHONY ROBBINS
    FUENTE:
    https://bit.ly/38jqq8E

    IRA-REACCIÓN EMOCIONAL

    EL RESENTIMIENTO-UNA CICATRIZ DEL PASADO

    Tener sentimiento de hostilidad, aversión, pesar o enojo por algo, que ha causado un daño. Es algo que vive dentro del resentido y lo empuja a ser desagradable con los responsables de su desgracia. Es sentir una y otra vez -resentir- el enojo vivido en el pasado y que fue provocado por una persona o situación.

    El resentimiento o dificultad para perdonar, mal que existe desde siempre, puede afectar la salud, produciendo problemas a los huesos como la osteoporosis, al corazón, a la digestión o problemas de movimiento.

    Si el resentimiento acentúa la ira, voy a tener problemas hepáticos. Si se encarna de determinada manera voy a tener problemas de gastritis, úlceras o quizás colon irritable.

     

    Síntomas del Resentimiento 

    Como síntomas del Resentimiento, podemos anotar las siguientes: 

    • El resentido, por lo general es reservado e hipócrita, se caracteriza por una «actitud de inseguridad agresiva que lo hace creerse víctima de burlas y de desdenes, aun cuando se le estima y se le ama». 
    • Siempre es malagradecido, no soporta que le hagan favores, cree ver en esto una nueva muestra de su incapacidad y llega a tomar un fastidio inconsciente a sus favorecedores. 
    • Casi siempre es tímido, pero se deja arrastrar a veces por ímpetus de verdadera audacia. No es hombre de gran voluntad, antes por el contrario no tiene ningún control sobre sí mismos. 
    • Es muy común que el resentido tenga ráfagas de pesimismo, esa falta de confianza en sí y en los demás, hace que espere siempre nuevos fracasos y que vea éstos en cada nueva dificultad que se le presente. 

    Podemos conocer a un resentido, en que jamás elogia nada de los otros, sino que por el contrario trata de poner en seguida, como un paralelo, algún defecto de la persona o cosa que ha provocado un elogio o una frase de admiración; o de poner de manifiesto, inmediatamente, el valor de su propia persona; o sea que el resentido -hablando ya en términos axiológicos- hace una desvalorización de los valores ajenos y trata de sobrestimar los suyos propios. 

    Como vemos la vida del resentido está llena de dolores y amarguras; él sufre íntimamente y en un egoísmo paradójico quiere que todos los que le rodean sufran también un poco para él sufrir menos. Todos sus cálculos se estrellan ante su impotencia, y pasa por el mundo, arrastrándose, no como un gusano que no deja tras de sí indicios de su paso, sino como un caracol que va manchando su camino a la par que arrastra su pesada carga.

    Medidas preventivas

    1. Dado que el Resentimiento nace, en la mayoría de los casos, del sentimiento de inferioridad, debemos procurar que éste no se genere en el alma de los niños ni en la de los adultos. Los padres de familia deberán impedir que surjan rivalidades entre hermanos, motivadas muchas veces por preferencias injustas o por indiferencias notorias, hacia alguno de los hijos.
    2. Así mismo se procurará evitar todo exceso de mimos y de elogios exagerados hacia un niño o un adulto, porque esto puede hacer que esa persona adquiera un alto grado de «sobreestimación de sí misma» lo cual puede traer tristes consecuencias y resentimientos profundos, cuando la realidad de la vida se encargue de defraudarla.
    3.  En las conversaciones entre amigos hay que procurar ser tolerantes con las opiniones ajenas, y en caso de encontrarlas erradas, hacerlo notar con el suficiente tino y caridad como para no provocar lastimaduras ni resentimientos
    4. Las personas de determinadas clases sociales, deberán, si es que lo sienten, no manifestar su desprecio por las personas de las clases sociales inferiores, no haciendo separaciones notorias, ni rebajando la moral de los que no pertenecen a su misma clase social: deberán procurar ayudarlos sin humillarlos, hacerles el bien sin rebajarlos, pensando que todos somos seres humanos, ante quien no hay distingos ni preferencias. Esto evitaría multitud de resentimientos sociales, ante cuya realidad no podemos cegarnos.
    5. En los hogares y en los centros de enseñanza, se procurará inculcar a los jóvenes y niños una sólida moral basada en cuyos principios, si son bien comprendidos y asimilados a sus vidas, les servirán de un poderoso aporte preventivo contra todo sentimiento malsano.
    6. Hay que procurar, así mismo, tratar de conseguir e inculcar a los demás, el dominio de la voluntad, la educación del carácter, la amplitud de miras, la comprensión y generosidad para con todos, con lo cual podremos evitarnos y evitar a otros el caer víctimas del veneno del Resentimiento. 

    Medidas curativas 

    1. A las personas que sufren algún· complejo de inferioridad. que las ha llevado a un recóndito resentimiento, se debe procurar elevarlas en otro sentido; si es posible hacerles confesar las posibles causas de su resentimiento y analizarlas una por una restándoles importancia, y dándoles nuevas dosis de confianza en sí mismas y augurios de éxitos futuros. 
    2. Si lo que ha motivado el resentimiento en una persona, es la conciencia de su propia impotencia frente a los demás, por determinado defecto físico, hay que procurar «compensada» de alguna manera, elogiando sus dotes intelectuales o morales, si las tiene, o bien dándole algún cargo de responsabilidad en el que pueda lucirse y nivelarse con los demás. 
    3. Inculcar por medio de conferencias culturales y morales que puedan llegar a todo el pueblo, el principio de que no es un castigo ni un privilegio el pertenecer a tal o cual clase social; que los obreros como obreros, los estudiantes como estudiantes y las autoridades como autoridades, tienen sus respectivos deberes y derechos, que son distintos unos de otros pero no inferiores. 
    4. A los que han sufrido continuos fracasos sociales, económicos, sentimentales, etc., y se sienten despechados por esto, enseñarles a «sacar partido de sus propios fracasos» ya que como dice un escritor contemporáneo: «Lo malo de los fracasos no consiste en experimentarlos, sino en no sacar de ellos las enseñanzas que nos puedan servir para éxitos futuros». 
    5. Y por último, a todos aquellos que por una causa o por otra, se sientan resentidos, darles una mayor amplitud de ideales; darles nuevos caminos, nueva confianza en sus propias acciones; y recomendarles: mucho optimismo, mucha alegría, mucha generosidad.

    Consecuencias de una persona que guarda resentimientos

    •  Afecta la capacidad de comunicación. “Habrán cosas que una persona resentida no va entender porque no va a querer entender. En un matrimonio, si alguien está resentido con otro va a escuchar algunas cosas pero otras no las va a querer escuchar”.

     

    • Va a dificultar la comunicación con los demás y la propia influencia sobre los demás. “Si soy un empresario resentido voy a dedicarme a controlar en lugar de dedicarme a estimular”.

     

    FUENTES:
    https://bit.ly/3hAqAg5
    https://bit.ly/3d5itos
    IRA-REACCIÓN EMOCIONAL

    VÍNCULO COMPLEJO – EMOCIONES Y ALIMENTACIÓN

    Entre la alimentación y las emociones existe un vínculo complejo, tal es así que se denomina con frecuencia a nuestro intestino como nuestro segundo cerebro, pues todo lo que comemos puede tener su causa en las emociones y de igual manera, nuestra dieta puede condicionar nuestro estado anímico y emocional.

    Muchas veces hemos dicho que comemos por placer. La comida no sólo tiene una función nutritiva sino que el acto de comer es placentero, desestresante y por ello, cuando nos sentimos cansados podemos ir en busca de comida, de hecho dormir poco está relacionado con la obesidad, pues la falta de sueño genera estrés y se incrementan en el organismo hormonas que elevan los deseos de ingerir alimentos.

    De igual manera, cuando estamos ansiosos o con problemas emocionales, podemos ir en busca de comida para sentirnos mejor, y en realidad, hay alimentos que ayudan a calmar la ansiedad porque en su composición incluyen triptófano, un aminoácido que estimula la liberación de serotonina y nos relaja al mismo tiempo que nos vuelve más felices. Esos alimentos son por ejemplo el chocolate, el plátano, las nueces o el yogur.

    Por supuesto, es normal que de vez en cuando nos relajemos y disfrutemos de un momento placentero como es comer un pastel de chocolate, pero la alimentación emocional debe ser controlada, pues no siempre podemos comer cuando estamos cansados, enojados, tristes o alegres, de lo contrario, culminaríamos con exceso de comida. No todo se soluciona comiendo.

    Además, está comprobado que cuando comemos para calmar nuestras emociones escogemos más alimentos grasos, lo cual puede desencadenar un exceso de grasas en la dieta, desequilibrando la misma y causando enfermedades. Esto es así, porque nuestros antepasados pasaban mucho tiempo sin comer y en actividad, lo cual es una situación estresante, y su cuerpo fue adaptado genéticamente para que al momento de tener comida escogieran estratégicamente los nutrientes más concentrados en energía como son las grasas. Entonces, las grasas se asocian a una disminución del estrés en nuestro cerebro. Por ello, cuando estamos muy cansados quizá reduzca más el estrés un pastel con nata que una manzana.

    Otra prueba de que las emociones afectan nuestra dieta es el hecho de que cuando estamos tristes muchas veces no nos cabe bocado o cuando comemos con nervios la comida nos cae mal. Y en casos extremos las emociones pueden afectar negativamente la digestión provocando un síndrome de intestino irritable que condiciona posteriormente la calidad de la dieta.

    Algunas causas del comer emocional son:

    • Comer para llenar un vacío:

    Las personas que se sienten solas pueden intentar salir de este estado llenando su interior de comida. Como no es el hambre sino el vacío interno lo que les produce comer, difícilmente se sacian. A veces, como ven que han comido de manera desenfrenada y/o en exceso, vomitan por vergüenza o culpa, o quizás para no engordar.

    • Comer por placer o amor:

    El comer es una forma de vincular. Cuando somos pequeños, es uno de los momentos más íntimos y cercanos con nuestra madre, cuando somos adultos esto se convierte en cenas de amigos y familiares. El comer está asociado al placer, al vínculo y al amor. Comer puede ser una forma de buscar estas necesidades quizás insatisfechas o quizás pérdidas en la adolescencia o edad adulta.

    • Comer como castigo:

    Las personas han hecho algo mal y quieren aplacar a su propio juez interno. Comer puede ser usado como castigo, especialmente en aquellas personas que valoran el autocuidado, la imagen externa o la delgadez.

    • Comer como protección o por miedo:

    Si la persona siente miedo a crecer, a los cambios de su cuerpo, a la sexualidad o a atraer a los demás, o quizás si su cuerpo le genera conflicto con el entorno (familias que valoran la comida, personas que critican mucho el cuerpo), la persona puede comer para protegerse de la mirada de los otros.

    • Para calmar la tristeza:

    Las personas tristes o deprimidas suelen buscar alimentos que produzcan placer, como el chocolate o los hidratos. La explicación es que estos productos pueden aumentar la serotonina, sustancia del cerebro que se encuentra en baja cantidad en los estados depresivos.

    • Comer para calmar la rabia y el estrés:

    Cuando comemos, hacemos una actividad. Mordemos, desgarramos, al fin y al cabo, agredimos y controlamos. Esta puede ser una forma de controlar o atacar aquello que en nuestra vida cotidiana no podemos, o quizás sí, hecho aunque no de manera liberadora.

    • Comer para no sentir el mundo emocional:

    Las emociones se sienten a nivel interno, corporal. Si comemos, nos abstraemos de ellas y obtenemos sensaciones diferentes.

    • Vomitar para controlar/sacar fuera lo no expresado:

    Cuando hay algo que no podemos expresar, una forma de librarnos de ello (o mejor dicho, de tener una sensación momentánea de liberación), es el vomitar. Vomitar también puede ser usado como control después del descontrol de un atracón.

    Equilibrio entre emociones y comida

    Para que la alimentación no sea puramente emocional, es decir, para que la causa de nuestra ingesta no se encuentre siempre en las emociones sino que más bien nuestro consumo de alimentos se ajuste más al hambre real, debemos entender que la comida brinda placer y es un desestresante pero no soluciona nuestros problemas y sólo calma la ansiedad temporalmente.

    Si estamos angustiados y buscamos comida, pensemos que no será la solución a esta emoción, sino que podemos recurrir a otras actividades placenteras que no impliquen el consumo de alimentos como son leer, escuchar música, caminar, hablar con un amigo, entre otras.

    Si dejamos que ante cada emoción nuestro cuerpo ingrese comida, culminaremos con un exceso de calorías que puede desencadenar obesidad a largo plazo.

    Pero si por el contrario reprimimos nuestros deseos de comer algo dulce de vez en cuando también estaremos alterando el equilibrio entre emociones y comida, pues cuando nos permitamos por fin comer un pastel no lo disfrutaremos y posteriormente a su ingesta sentiremos culpa por haberlo hecho, cuando es totalmente normal sentir placer por un poco de dulce.

    Entonces, para establecer un equilibrio que no perjudique nuestra salud, debemos controlar la alimentación por emociones y al mismo tiempo, debemos permitirnos de vez en cuando comer por placer, disfrutando de una preparación sabrosa y cargada de emociones, pero si volvemos habitual este acto que vincula emociones y comida, podemos caer en un círculo perjudicial para el organismo.

    Pequeño ejercicio para comer mejor

    • Fija tu atención en la respiración para conectar con tu tranquilidad.
    • Toma cualquier alimento: fruta, chocolate, etc.
    • Observa todas las características que tiene desde todos tus sentidos: ¿cómo se siente? ¿cuál es su tacto? ¿y su dureza? ¿el olor cómo es? ¿Y su sonido? ¿cómo es su color y forma? ¿sabor, textura, temperatura…?
    • Recuerda que no se trata de contestar las preguntas cognitivamente, mediante las palabras, sino de “sentir” las respuestas, percibirlas con tu cuerpo y no con tu cognición.

     

    FUENTES: 
    https://bit.ly/2B5Qfwp
    https://bit.ly/2AgxcyY

     

     

    IRA-REACCIÓN EMOCIONAL

    EL MIEDO Y LA RESISTENCIA AL CAMBIO

    No hay nada peor que el miedo al cambio para que las oportunidades de crecimiento y aprendizaje pasen de largo. El cambio es parte fundamental de nuestras vidas y renunciar a él es renunciar a las oportunidades de desarrollo que se generan a través del mismo.

    A todos, en general, nos gusta tener nuestra vida bajo control y sin excesivos sobresaltos. Los entornos y situaciones nuevas nos obligan a utilizar estrategias y modelos desconocidos y poco transitados dando paso a nuestros miedos e inseguridades. Son entornos en los que estamos obligados a adquirir nuevos aprendizajes y romper con hábitos muy arraigados y difíciles de transformar.

    Todos sabemos que el cambio genera ansiedad y preocupación ya que nos saca de la más que conocida zona de confort y eso es algo que nos provoca malestar aunque sean cambios en positivo.

    Salir de nuestra zona de confort y adentrarnos en la zona de aprendizaje requiere de tiempo, esfuerzo y coraje y no todos estamos dispuesto a ello. Pero es la única forma de avanzar en términos de crecimiento personal y mejora continua.

     

    ¿Porque rechazamos en cambio?

    El cambio aunque sea en positivo genera malestar y ansiedad pero la principal causa del rechazo al cambio es el miedo. Lo normal es ver cualquier cambio como una amenaza a nuestro estado actual.

    Transitar por la zona de confort nos da mayor seguridad porque estamos habituados a los entornos que se generan allí. Sabemos de ellos, los reconocemos y por lo tanto tenemos un patrón de comportamiento ya establecido que no nos obliga a replantearnos nuestros hábitos. Actuamos de manera mecánica y automatizada sin darnos cuenta que estos comportamientos nos ponen frenos a nuestra potencialidad. Sin cambio no hay crecimiento y sin crecimiento no hay mejora ni desarrollo.

    Hay multitud de razones por las que rechazamos el cambio (cada uno tendrá las suyas) pero se observan unos patrones genéricos que nos afectan prácticamente a todos:

    • No reconocer el miedo al cambio:

    Es el primer paso. Solemos decir que no cambiamos porque no queremos – “yo soy así” – pero es engañarnos a nosotros mismos. No reconocemos que queremos cambiar porque nos da miedo no saber el tipo de consecuencias que obtendremos de dicho cambio.

    • Miedo a perder lo que dejamos atrás:

    Creemos que dar un paso adelante y cambiar es perder lo que tenemos y controlamos. Eso nunca lo perderemos. A medida que avanzamos lo que dejamos atrás se convierte en la mochila de experiencias y conocimientos que nos ayuda mientras vamos cambiando y evolucionando.

    • Miedo al error y al fracaso:

    Todos tenemos miedo al error. La sociedad castiga duramente el error al igual que el fracaso en lugar de integrarlo como un paso necesario en nuestro desarrollo personal. El problema del error y del fracaso es no aprender de él y quedarnos estancados. Parafraseando a Beckett “fracasa, fracasa otra vez, fracasa mejor” y rápido diría yo.

    • Sentimiento de culpa y rechazo:

    Creemos que cambiar nuestras conductas y hábitos puede afectar a los que nos rodean de una manera desconocida para ellos y nosotros mismos, provocando rechazo a esa nueva situación creada. Que te digan “ya no eres el mismo” es un arma perfecta para despertar la culpa.

    • Baja autoestima:

    Tener una baja percepción de nuestra capacidad y valía hace que el rechazo al cambio sea más evidente en personas con un perfil bajo. Una baja auto-estima afectará a la manera de interactuar con el entorno y de relacionarse con los demás. La falta de confianza y el poco respeto por las capacidades propias hace que cambiar sea visto como algo inalcanzable – «mejor me quedo como estoy»

    ¿Como podemos asumir el cambio en una oportunidad?

    Es importante que el cambio salga de nosotros mismos, que haya deseo de cambiar y que sea genuino.Pararnos a sentir lo que estamos sintiendo y darnos cuenta sería el primer paso. Asumir riesgos y renunciar conscientemente a estos beneficios que nos enganchan a comportamientos indeseados, son claves importantes para lanzarnos al cambio deseado. “Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia.” Honoré de BalzacEl cambio se produce cuando uno se convierte en lo que es, no cuando trata de convertirse en lo que no es. El cambio lo realizamos cada uno de nosotros, si viene impuesto o forzado por otra persona (familiares, amigos, terapeutas…) no será un cambio auténtico, sino más bien algo impuesto por otra persona.  El cambio tiene lugar cuando invertimos tiempo y esfuerzo en ser lo que somos, entregándonos a nuestra situación actual. 

     

    El cambio lo podemos potencializar de varias maneras: 

    • El poder del cambio está en uno mismo:

    Nadie puede cambiar si realmente no quiere. El primer paso del cambio es ser consciente de querer cambiar. Cuando los cambios son impuestos es muy difícil hacerlos nuestros e interiorizarlos de manera firme.

    • Aceptar el cambio como un proceso natural:

    El cambio es parte del proceso vital. Eso es innegable. Rechazar el cambio es como quejarnos de que el agua moja. No tiene sentido. Todo cambia constantemente. La evolución es cambio y transformación. La muerte metafórica es quietud y rechazo.

    • Evitar la connotación negativa del cambio:

    Intentemos ver e interpretar el cambio como algo positivo. Nuestro cerebro está programado para negarse al cambio ya que le obliga a crear nuevos modelos y hábitos y eso supone un esfuerzo que no está dispuesto a hacer de manera inconsciente. Tenemos que obligarnos a generar nuevas conexiones a través de experiencias y situaciones novedosas.

    • Identificar y gestionar las emociones:

    Muy importante ser consciente de las emociones que despiertan en nosotros los cambios. El gestionar correctamente las emociones como la ira y el miedo hará que nuestra capacidad de aprendizaje sea mayor y más rápida.

    • Resiliencia y flexibilidad:

    La capacidad de superar situaciones adversas y ser flexibles para entender las consecuencias de nuestros actos es básica para una gestión y adaptación al cambio adecuada.

     

    FUENTES:
    https://bit.ly/3cPVyOv
    https://bit.ly/2TodCro

     

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