BIODESCODIFICACIÓN – GASTRITIS

BIODESCODIFICACIÓN – GASTRITIS

Aunque parezca mentira, al momento de ingerir alimentos, creemos que lo único que estamos comiendo es lo que está en nuestro plato y no es así. Estamos ingiriendo nuestras prisas, nuestro estrés, nuestra angustia, nuestras tristezas, nuestras alegrías, nuestras decepciones, nuestros planes para mañana y lo que hicimos hace 30 minutos

¿Qué es?:

La Gastritis es la inflamación de la mucosa gástrica, que se muestra enrojecida, lo que demuestra que se ha presentado una irritación o hemorragias subepiteliales, Puede presentarse en sólo una parte del estómago o en toda la bolsa gástrica. Son varias sus causas que pueden dar origen a la gastritis, entre ellas, los malos hábitos alimenticios, el estrés, el abuso de medicamentos o desórdenes de autoinmunidad.

La gastritis aguda puede ser provocada por la ingesta continua de anti inflamatorios, alergias alimentarias, abuso de alcohol, sustancias corrosivas o tratamientos de radioterapia.

El síntoma más común de la gastritis, es el dolor y la sensación de ardor.

También puede producirla la presencia de la bacteria Helicobacter Pilori, que favorece la aparición de úlceras gastroduodenales y los cánceres gástricos.

La gastritis crónica puede manifestarse con dolor, aunque a menudo no da síntomas.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?:

Vayamos pues al origen de cualquier problema gástrico, porque como ya sabemos en Biodescodificación, nada externo puede enfermarnos.

Comencemos entonces por analizar la función del estómago, y ésta se resume a: “digerir”.
No hay más, no existe más.

Sabemos también, porque lo hemos repetido hasta el cansancio, que el subconsciente humano no sabe diferenciar entre lo real y lo imaginario, por lo tanto y en el caso de la gastritis, no debo revisar mi comida sino que debo analizar qué emoción no he sido capaz de digerir.

Y claro que deberá ser una emoción que yo ingiero constantemente, porque ya me ha irritado el estómago, ya me ha provocado sangrados y si no reviso mi vida a tiempo, puede ocasionarme una úlcera gástrica y hasta un cáncer. Dependerá de mí y de los cambios que yo haga en mi vida.

Es una creencia ampliamente utilizada, el creer que los alimentos que ingerimos son lo que provoca la gastritis. Comer grasa, picante, comer mal, etc. Y no es así.
Lo que determinará mi capacidad para tolerar o no tolerar alimentos, serán SIEMPRE, mis emociones.

Obviamente si yo estoy convencido de que el picante me hace mal al estómago, el picante hará mal a mi estómago, así que debo comenzar por revisar lo que “yo creo” de los alimentos.

Una vez descartadas mis falsas creencias con respecto a cierto tipo de alimentos, de la lista de posibles causas de mi gastritis, es hora de buscar las emociones que tengo atrapadas y que me están haciendo daño.

Otras creencias, que son tomadas como válidas para la presencia de gastritis:

– No comer a “mis horas”.

– Comer “de pie”.

– Comer mal y desbalanceado.

– Comer en la calle.

Comer alimentos sucios.

Y la solución a éstas creencias, es nuevamente, revisarlas. Porque seguramente lo que me molesta, no es que yo “coma a deshoras”, sino que yo no cuento con el tiempo suficiente para poder disfrutar de mis deliciosos alimentos en el tiempo suficiente.

Si en un día normal de trabajo, yo contara con 3 horas completas para “mi hora de comida”, para poder ir a comer a un lugar pacífico, tranquilo, delicioso, limpio, en donde pudiera platicar con mis amigos de temas divertidos y amenos, yo no tendría gastritis.

Porque la gastritis, no es el alimento que comes, sino todo lo que “ingieres”

emocionalmente a la vez que ingieres alimentos:

– Las prisas por salir corriendo a comer.

– El encontrar algo que se adapte a tu presupuesto, que te guste y que te atiendan rápido.

– Que no te caiga pesado para poder seguir trabajando toda la tarde.

– La posición en la que comes, el lugar, los olores, la gente alrededor.

– Los ruidos en la calle.

– La plática con los compañeros, o la soledad si nadie te acompañó.

Justo esto, es lo que “no digieres”.

No digieres comer con prisas, no digieres ir a comer sólo, no digieres platicar de trabajo en la hora de comida, no digieres que sean lentos al atenderte, no digieres quedarte encerrado en los vestidores de la oficina a comer tu ensalada en ese molde de plástico, no digieres seguir atendiendo asuntos de trabajo mientras comes, no digieres comer “nervioso”, porque más tarde hay más trabajo todavía, etc.

Y lo mismo, si no llevas un horario laboral y siempre estás en tu casa. Revisa con quién comes, de qué platican mientras comes, ¿comes estresado?, ¿comes con prisa?, ¿qué escuchas al comer?

Muchas personas no están conscientes de todo aquello que rodea sus “comidas” (alimentos) y se conforman con revisar los alimentos para determinar lo que les hace daño.

Revisa, desde hoy, TODO lo que comes a la hora de desayunar, comer o cenar:

* COMPAÑÍA

¿Estoy acompañado?

¿Me siento a gusto con la compañía?

¿Estoy sólo y lo disfruto?

¿Estoy sólo y no me gusta comer sólo?

* TEMA DE CONVERSACIÓN

¿Estoy platicando de un tema agradable?

¿Estoy discutiendo asuntos de trabajo?

¿Estoy platicando de temas tristes o angustiantes?

¿Estoy en silencio y me gustaría platicar con alguien?

* TIEMPO

¿Me siento cómodo con el lapso de tiempo con el que cuento para comer?

¿Me preocupa el hecho de comer con prisa?

¿Me estresa el comer corriendo?

¿Me molesta no tener más minutos para comer en paz?

*SONIDOS

¿Estoy consciente del ruido a mi alrededor a la hora de comer?

¿Escucho gritos, gente molesta, coches, la televisión, la radio?

¿Escucho bromas y comentarios agradables al comer?

¿Escucho niños peleando y gritando o llorando?

*LUGAR

¿Estoy comiendo en un lugar tranquilo y agradable?

¿Estoy comiendo de pie, en un lugar sucio?

¿Estoy comiendo en mi auto mientras estoy atascado en el tráfico?

¿Estoy comiendo en un lugar oscuro, sin ventilación?

Y es que aunque parezca mentira, al momento de ingerir alimentos, creemos que lo único que estamos comiendo es lo que está en nuestro plato y no es así. Estamos ingiriendo nuestras prisas, nuestro estrés, nuestra angustia, nuestras tristezas, nuestras alegrías, nuestras decepciones, nuestros planes para mañana y lo que hicimos hace 30 minutos.

Por lo tanto, la clave básica, para terminar con la gastritis, es revisar TODO mi territorio, todo lo que me rodea al ingerir alimentos, todo lo que vivo día con día y que no “digiero”.

Porque algo es seguro: Para que yo ya tenga gastritis, es que eso que he estado comiendo, ya tiene por lo menos 2 semanas de estar ocurriendo y “no lo digiero”.

 

 

 

Fuente: 
https://url2.cl/w1U5f

 

 

 

BIODESCODIFICACIÓN – GASTRITIS

EL CUERPO EXPRESA LO QUE UNO CALLA

En ocasiones, las personas cargan sentimientos de culpa, frustraciones, resentimientos y demás emociones desagradables que surgen a través de los pensamientos que no controlan.

El cuerpo necesita exteriorizar y sacar lo que tiene dentro, y lo hace a través de síntomas o enfermedades. Es lo que llamamos SOMATIZACIÓN. Es un mecanismo de defensa en el que el cuerpo habla y expresa lo  que la mente no puede decir o verbalizar. Necesita hablar y expresar lo que siente, porque aunque un médico nos revise y nos medique hay padecimientos que se prolongan y en buena parte puede deberse a que hay que ir a la raíz de lo que está provocando el mal para poder erradicarlo.

Tenemos que aprender a escuchar qué es lo que nos quiere decir, para, desde ahí, ir a la situación que nos genera malestar sanarla y vivir sin hacernos tanto daño. Sería el primer nivel de la inteligencia emocional: la autoconciencia. ¿Qué me pasa? ¿Qué siento y cómo lo siente mi cuerpo? ¿Por qué?

De acuerdo a la parte del cuerpo donde se presenta el signo, habrá una explicación emocional para el mismo.

Es necesario construir la historia de vida con el paciente y revisar desde allí y desde la observación, cuáles son los bloqueos, para poder trabajarlos y desbloquearlos a través de la psicoterapia.

Si aprendemos a cuidarnos física y emocionalmente evitaremos la aparición de muchas alteración psicofisiológicas o las combatiremos con mayor efectividad en caso de que se nos presenten.

Se trata de un proceso de ADAPTACIÓN a nosotros mismos y al medio en el que nos desarrollamos.

¿Cómo relacionamos una dolencia emocional con una alteración física?

Estos son algunos de los órganos que  suelen verse afectados cuando no hemos solucionado emocionalmente algo que nos preocupa:

– HÍGADO:

Se le vincula con la ira, el enfado, y la agresividad.

– CORAZÓN E INTESTINO DELGADO:

Relacionado con la euforia, histeria, excitación, hipersensibilidad y nerviosismo.

– ESTÓMAGO, BAZO Y PÁNCREAS:

Se ven alterados por desequilibrios emocionales como la ansiedad, la duda, el escepticismo y los celos.

– PULMÓN E INTESTINO GRUESO.

Guardan relación con las dificultades para comunicarse cuando uno quiere imponer su palabra, el exceso de autoridad y el dominio sobre los demás.

– RIÑÓN Y VEJIGA.

Vinculados al miedo, la falta de autoestima, la timidez y la desesperanza

Como podemos ver EMOCIONES y ÓRGANOS van de la mano, por ello es tan importante hacerle caso a la expresión de las primeras para evitar disfunciones en los segundos.

EMOCIONES EXPRESADAS, EMOCIONES SUPERADAS.

 

 

FUENTES:
https://bit.ly/2zxNmUn
https://bit.ly/2zv266t
Pánico y Ansiedad según la Bioneuroemoción

Pánico y Ansiedad según la Bioneuroemoción

La ansiedad es un elemento de alerta en nuestro cuerpo. Es aquella que nos indica que ya tenemos hambre y debemos comer. Es aquella que nos dice que debemos digerir lo comido. Es aquella que nos dice que debemos dormir y aquella que nos indica que debemos despertar. La ansiedad, es la “alarma”, que le indica a nuestro sistema nervioso central que debemos hacer algo. Así sea huir del depredador, defender nuestro territorio, proteger a los nuestros, etc.

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